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domingo, 14 julio

Una prueba piloto de la UCLM y Repsol busca evaluar el uso de combustibles renovables en el transporte marítimo

El estudio está llevando a cabo en una embarcación que traslada turistas a las Islas Cíes

El Grupo de Investigación en Procesos Energéticos y Medioambientales (GPEM), adscrito al Instituto de Investigación Aplicada a Industria Aeronáutica (INAIA), ubicado en el Campus de la Antigua Fábrica de Armas de Toledo, en colaboración con los científicos de Repsol Technology Lab, están desarrollando un trabajo de investigación con el fin de evaluar, en condiciones reales de uso, el efecto de los combustibles renovables, en concreto aquellos conocidos como HVO (Aceite Vegetal Hidrotratado).

En este caso, el estudio se está llevando a cabo con la empresa naviera Nabia, en un tipo de embarcación dedicada al traslado de turistas en el entorno de la ría de Vigo, viajando hacia el Parque Nacional de Islas Atlánticas, más concretamente a las Islas Cíes. El grupo de investigadores está teniendo en cuenta factores cómo las prestaciones (consumo específico de combustible), las emisiones contaminantes reguladas (NOx, CO, HC y número de partículas) y la emisión de CO2, de los sistemas propulsivos empleados en un tipo concreto de vehículos.

Bogas Bus

Este es el tercer estudio de estas características que se lleva a cabo entre la UCLM y Repsol. Hasta el momento, estos grupos de investigación han estudiado los efectos de este tipo de combustible 100 % renovable en autobuses urbanos y maquinaria agrícola. En concreto, los autobuses urbanos en el entorno de la ciudad de Bilbao, con la implicación directa de la empresa Alsa, y en maquinaria agrícola, en la provincia de Segovia, con la implicación de la empresa New Holland.

Por el momento, las conclusiones de los tres estudios (transporte urbano, maquinaria agrícola y transporte marítimo) “están demostrando que el combustible renovable 100 % objeto de estudio tiene una excelente capacidad para sustituir el combustible diésel tradicional, con una menor emisión de CO2, manteniendo las emisiones reguladas bajo control y sin penalizar las prestaciones de los motores para cumplir con el servicio requerido de los vehículos y embarcaciones”, apuntan desde el grupo de investigación. En este sentido, “la sustitución progresiva de combustibles líquidos de origen fósil por combustibles renovables avanzados comienza a convertirse en una realidad en todos los sectores de la movilidad”.

Los combustibles renovables son aquellos que se producen a partir de materias primas renovables. “Son cero emisiones netas y, por tanto, garantizan una contribución efectiva a la lucha contra el cambio climático”, explican. Concretamente, los biocombustibles avanzados se fabrican a partir de residuos orgánicos como aceites vegetales usados, grasas animales y residuos agrícolas y forestales que no se destinan a la alimentación. “La principal ventaja de su uso es que pueden utilizarse en vehículos actuales sin necesidad de realizar modificaciones físicas en los motores, ni en las infraestructuras de distribución y de repostaje ya existentes, permitiendo una descarbonización inmediata”, asegura el equipo científico.

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