Tras tres años sin risas por culpa de la Covid-19, esta ‘nueva normalidad’ ha traido de nuevo momentos del pasado. Uno de ellos es el regreso de la Velada Benéfica de Monólogos, organizada por las Nuevas Generaciones del Partido Popular de Tomelloso. Esta novena edición tuvo lugar, una vez más, en la Terraza de Verano.

El público se hizo de rogar a su llegada pero la noche se cerró con una gran afluencia de público en este mítico lugar de Tomelloso que acogió una gala que, como es habitual, contaba con el carácter benéfico que en esta edición iba destinado a dos asociaciones de la ciudad: AFAS Tomelloso y Cáritas Tomelloso. La gala se desarrolló con mucha fluidez, introduciendo entre cómico y cómico las intervenciones de Álvaro Márquez y Jesús Perona, presentadores del acto.

Rocío Valentín, secretaria de las NNGG, mostró antes del inicio del evento las ganas que tenían de volver a organizar este evento: «A pesar de que este año hemos ido más justos de tiempo también hemos tenido más ganas. Esperamos que tengamos un lleno total, que disfrutemos todos y que nos hagan reir».

Los monologistas, en los minutos previos a subirse al escenario para hacer pasar una noche de risas a los asistentes, quisieron descargar tensiones ante los micrófonos de la prensa. Ramón Guama, procedente de León, mostró sensaciones previas «de susto», como dice que le ocurre habitualmente, ya que «el miedo siempre se lleva por dentro».

Antonio Moya, de Albacete, acudía por segunda vez a esta gala y se mostró «encantado de volver» porque «somos afortunados de hacer feliz a la gente durante un rato, y si encima podemos colaborar con una buena causa es un doble placer». Moya dejó una frase que hizo reflexionar: «Yo siempre digo que el mundo va mal y cada vez va peor, en las noticias solo vemos cosas malas, así que nunca está de más venir aquí a desconectar, reir y disfrutar».

Por su parte, Enrique Grande comenzó sus declaraciones dando ya toques de humor porque «ya hizo una declaración y le salió a pagar». Ya estuvo en Tomelloso hace varios años aunque «no vino en AVE porque no hay», y se consideró como «un camello de la risa porque «tenemos material y lo repartimos».

Por último, David Andrés, también procedente de Albacete, estaba «encantado de estar aquí otro año más al igual que hace cuatro años», definiendo los monólogos como «una manera distinta de hacer reír a la gente, no con los chistes típicos de toda la vida, para que todo el mundo se sienta reflejado».




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