El expresidente del Gobierno Felipe González ha considerado que en la recién terminada campaña contra incendios en España ha sido el fuego el que «ha ganado la partida», al tiempo que ha augurado que tragedias como la ocurrida en Portugal en 2019 podrían pasar en el país si no se articulan políticas de prevención para intentar evitarlo.

Durante un acto organizado en Toledo por la fundación que lleva su nombre bajo el título ‘Mega Incendios: entre el caos y la oportunidad’, González ha apuntado que este mismo verano en algún territorio español se ha estado «a punto de tener tragedias semejantes» a otras zonas del mundo, no solo Portugal en 2019, sino países americanos como Chile o en California (Estados Unidos).

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«De lo único que tengo certeza, y es duro decir, es que si no reaccionamos con políticas preventivas eficaces, esto nos va a caer muy pronto», ha aseverado. Así, en 2019, viendo a la vecina Portugal, «se pensó que teníamos pocos años, ocho o diez, para actuar en España», pero tras este verano, se constata que el tiempo «se ha adelantado». Con todo, «este verano ha sido un punto de inflexión».

Ha hablado de los 49 grandes fuegos de este verano, 18 de ellos de sexta generación, que han quemado casi la mitad que el resto de grandes incendios, con hasta 182.000 hectáreas arrasadas.

¿Y AHORA QUÉ?

A la pregunta de «y ahora, ¿qué hacemos?», ha repasado los grandes incendios de este verano, empezando por Cataluña y siguiendo por la Sierra de la Culebra en Zamora.

Del 10 al 20 de julio llegó la primera ola de calor en España, tal y como ha reparado González, con grandes incendios en Las Urdes, pero «con una parte importante en Salamanca».

Por ello, ha llamado la atención en que en algunas regiones con pocos medios en seguida se eleva el nivel para que acuda la Unidad Militar de Emergencias, por lo que ha pedido reflexionar «cómo se reparten las competencias de cada uno», ya que muchas veces es más fácil no invertir contra el fuego y llamar a la UME.

Del 24 de julio, al 2 de agosto llegó la segunda ola de calor, previa a la del 10 al 20 de agosto, tramos en los que se originaron también grandes incendios.

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Posteriormente a esta intervención, Felipe González ha participado en una mesa técnica junto a al jefe de los GRAF de los Bombers de la Generalitat, Marc Castellnou; al director operativo del Plan Infocam Castilla-La Mancha, Félix Romero; y el profesor de Ingeniería Forestal de la Universitat de Lleida (UdL), Víctor Resco.

El expresidente del Gobierno se ha preguntado si sería «mucho pedir» que los responsables políticos próximos a este «desafío» dedicarán «una semana» al año a reunirse para debatir sobre este problema. A su juicio, el desafío de la lucha contra los incendios de sexta generación, es «muy grande y complejo» y no se puede simplificar. «No hay tiempo que perder y no hay que ocultar la gravedad del asunto», ha asegurado Felipe González.

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Asimismo, ha abogado por que haya un centro de coordinación «eficiente» y, según ha dicho, para que sea eficiente «no puede depender de unos más que de otros». «Tiene que haberlo, porque el fuego no respeta nada», ha apostillado.

Felipe González, que se ha mostrado dispuesto a seguir «tocando el tambor» respecto a este problema, ha sugerido elaborar un documento con todo lo hablado en estas jornadas y presentarlo en la Unión Europea con el fin de que los responsables europeos dejen de pensar en que este es un problema del sur mediterráneo. «Este es un problema europeo», ha dejado claro el expresidente socialista, quien ha dicho que se necesita una política europea para afrontar este desafío.

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Junto a esta sugerencia, González ha abogado por crear un Observatorio que recoja la información que manejan los expertos sobre incendios.

«NO QUEREMOS MÁS MEDIOS DE EXTINCIÓN»

De su lado, el jefe de los GRAF de los Bombers de la Generalitat, Marc Castellnou, ha advertido de que los servicios de extinción han llegado «al máximo» de su eficiencia. «No podemos dar mucho más si no tenemos un territorio preparado para hacer extinción de incendios. La sociedad no puede seguir creando infraestructuras y aumentando la cantidad de bosque estresado sin hacer gestión de este territorio».

«No queremos más medios de extinción», ha declarado Castellnou, quien ha avisado de que este verano no se han visto «cosas peores», gracias «a la destreza de los medios de extinción».

Además, ha subrayado que esta situación ha venido para quedarse y aunque ha explicado que el cambio climático está generando estos grandes incendios, «la culpa no es del cambio climático, sino que la culpa es de cómo tenemos el territorio». «Las decisiones de gestión de territorio que hemos tomado como país en los últimos 40 años es lo que ha fabricado la situación que tenemos ahora», ha abundado,

«Estos grandes incendios forestales no son naturales», sino que son, en parte, por el combustible forestal acumulado en los bosques. Que un territorio esté protegido no significa que su biodiversidad esté protegida, ha dicho el jefe de los GRAF de los Bombers de la Generalitat, ya que «quema mucho más lo que está desgestionado que no aquello que no hemos protegido», ha argumentado en su intervención.

LA FÓRMULA DE C-LM

Por su parte, el director operativo del Plan Infocam Castilla-La Mancha, Félix Romero, ha explicado que parte de la fórmula de que la región castellanomanchega haya salido «exitosa» de esta campaña de incendios y de las dos anteriores se debe también a que el presidente de la Comunidad, el consejero y viceconsejero tienen confianza plena en lo que el equipo técnico dice que hay que hacer.

«Hemos llegado en tres años a un escenario de confianza, de madurez y auto aprendizaje que nos ha hecho ser ahora mismo una comunidad autónoma que nos creemos que nuestro dispositivo de 365 días al año merece mucho la pena y merece seguir trabajando en esa línea», ha añadido Romero.

Se ha mostrado de acuerdo con la idea de que se ha llegado «casi al tope» en cuanto a los medios de extinción, y asegura que en ese sentido «queda poco más que hacer», puesto que, a su entender, está «más que demostrado» que a los incendios «llegamos rápido y llegamos cada vez más y mejor con los medios aéreos», ha profundizado.

Según ha explicado, una de las fórmulas que en Castilla-La Mancha están funcionado es que en la región el dispositivo es regional. «Aquí los niveles 1 y 2 significan que toda la comunidad autónoma se pone a disposición de donde esté la necesidad».

Así, ha puesto de ejemplo que el 25 de julio hubo hasta 7 incendios a la vez en Castilla-La Mancha, cuatro de ellos en la provincia de Ciudad Real, algo que «no lo había vivido nadie nunca», y, sin embargo, «se salió exitoso» de esa situación «por la experiencia y la profesionalidad», pero sobre todo por el hecho de que el dispositivo es regional y no responde a las necesidades concretas de una comarca o una provincia.

LA ERA DE LOS INCENDIOS QUE NO SE PUEDEN APAGAR

Por su lado, Víctor Resco, profesor de Ingeniería Forestal de la Universitat de Lleida (UdL), ha manifestado que el año 2022 representa un punto de inflexión, con un récord de área quemada en el Cantábrico y comunidades interiores de España, así como en las Landas francesas». «Llega la era de los incendios que no se puedan apagar».

Así, ha citado el combustible, la humedad del combustible o la metereología, entre los ingredientes con los que se cocinan los grandes incendios forestales, al tiempo que ha advertido de que «lo que este año es anomalía, en 2035 será la norma».

En su opinión, a lo que «estamos yendo» es a lo pasó en el sudeste australiano en 2020, donde hubo un 21 por ciento de los bosques quemados, más de 200 fallecidos por humos y perdidas millonarias.

«El único ingrediente de la receta de los grandes incendios que podemos gestionar es la acumulación del combustible», ha dicho.




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