El consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural del Gobierno de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo, ha valorado la primera aprobación del Plan Hidrológico del Tajo en el Consejo del Agua, asegurando que solo con garantizar el caudal ecológico contemplado en Aranjuez de 8,65 metros cúbicos por segundo se podrán ahorrar hasta 35 hectómetros cúbicos al año del trasvase hacia el Segura.

A preguntas de los medios tras una rueda de prensa, Martínez Arroyo ha sumado a esta premisa el hecho de que solo con la derogación del Memorándum impulsado en la legislatura 2011-2015 ya se ahorran 11 hectómetros cúbicos en cada liberación de agua hacia el Levante cuando los embalses de cabecera están en nivel 2, lo que ya ha derivado en un ahorro de 55 hectómetros cúbicos desde que se tumbó la medida.

Preguntado sobre la posibilidad de que el Gobierno valenciano, tal y como sugirió su presidente, Ximo Puig, pueda iniciar un recurso judicial contra el documento aprobado este martes, Martínez Arroyo ha considerado que tiene «todo el derecho del mundo» pero «ningún argumento».

«Respetamos todos los recursos, siempre hay gente, regiones o entidades que se quedan disconformes, está dentro de lo normal, nosotros hemos recurrido muchos trasvases al río Tajo», ha recordado el consejero.

En todo caso, ha recordado que el Plan tiene que pasar por el Consejo Nacional del Agua y el Consejo de Ministros para ser una realidad, y una vez que eso ocurra «entrará en vigor independientemente de los recursos planteados».

Con la nueva norma, lo que se va a conseguir es «cumplir una sentencia del Tribunal Supremo» que tendría que estar solventada ya en 2019. «No tienen argumentos para recurrir esta decisión, pero están en su derecho».

Martínez Arroyo ha puesto en valor los hitos de este plan, como la fuerte inversión en depuración en la zona sur de la Comunidad de Madrid, el compromiso con los caudales ecológicos del Tajo a su paso por Toledo y Talavera –de hasta 18 metros por segundo– o las mejoras para los regantes del Alberche.

«Desde luego es un cambio absoluto de paradigma con el río Tajo como protagonista», ha señalado, acusando al voto en contra de la Comunidad de Madrid y achacándalo a una decisión «política».

PARA EL LEVANTE, DESALADORAS SÍ, TAJO NO

El consejero de Agua del Gobierno castellanomanchego ha admitido que el objetivo final de la región es que «en el Levante no se riegue con agua del Tajo y sí con agua de las desaladoras».

«Ese el objetivo y seguiremos trabajando en esa dirección, pero vamos paso a paso y siempre mejorando, avanzando», ha afirmado, asegurando que «es una evidencia que Castilla-La Mancha ha participado y ha sido tenida en cuenta» en la nueva estrategia, algo que es «un orgullo».

Con todo, lamenta que históricamente se haya hablado mucho del Tajo en el Levante cuando «ellos no están en el Consejo del Agua del río porque no están en la demarcación». «Ya es hora de que se hable del Tajo en Castilla-La Mancha», ha zanjado.




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