El otoño siempre se ha considerado un periodo de cambio de ciclo vital, y por eso, una vez recogidas las cosechas, comienza un nuevo ciclo. Además, a partir de ahora los días se acortan de una forma aparentemente más rápida. Las labores del campo se ralentizan y las temperaturas comienzan a bajar. Quizá por eso sintamos que es el momento ideal de recordar a los que ya no están. De hecho, rendir culto a los muertos es una característica común en casi todas las culturas del mundo. En nuestro caso, Todos los Santos forma parte de un grupo de fiestas, junto con el Día de los difuntos y Halloween, que tienen un origen común: el sistema de creencias de los antiguos celtas, que tenía una parte fundamental basada en el recuerdo de los difuntos.

Según las culturas célticas, el ciclo del año se dividía en dos periodos: el claro y el oscuro. El periodo claro empezaba el 1 de mayo, con el florecimiento de la naturaleza y la salida de los rebaños a pacer; y el oscuro el 1 de noviembre, con la llegada del mal tiempo y el encierro del ganado. En una sociedad ganadera como la celta, la celebración de la fiesta del Samhain, en torno al primero de noviembre, era clave porque empezaba el periodo de letargo invernal.

Las fiestas de Halloween y Todos los Santos no son tan distintas
Fiesta celta del Samhain

La llegada del cristianismo a tierras célticas, bajo el ya decadente Imperio Romano, acabó expandiendo la fiesta a todos los territorios cristianos y se convirtió en el día oficial de recuerdo de los difuntos. Eso sí, el paso fue muy lento —duró aproximadamente trescientos años: del siglo VIII al XI— y la fiesta se alteró notablemente, porque adoptó connotaciones religiosas a pesar de haber mantenido detalles paganos. Aun así, el Semhain todavía se celebra hoy en día en algunos lugares que tradicionalmente habían estado bajo influencia céltica, como Galicia.

En el año 609, el papa Bonifacio IV re-dedicó el Panteón en Roma a «Santa María y todos los mártires» el 13 de mayo, aprovechando la festividad de Lemuralia (un antiguo festival romano de los muertos). En la Iglesia Occidental, la fiesta de Todos los Santos se remonta a la fundación por el papa Gregorio III (731–741) de un oratorio en San Pedro para las reliquias «de los santos apóstoles y de todos los santos, Mártires y confesores». En el año 835, la fiesta se cambió oficialmente del 13 de mayo al 1 de noviembre, la misma fecha que Samhain, a instancias del papa Gregorio IV. Algunos sugieren que esto se debió a la influencia celta, mientras que para otros fue una idea germánica.

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En cualquier caso, tanto los pueblos germánicos como los de la cultura celta conmemoraban a los difuntos a principios de invierno, probablemente porque observaban que era un momento de «morir» en la naturaleza. Lo cierto es que la Iglesia Católica, desde los primeros siglos de su existencia, tuvo la inteligencia para adaptarse a todas las costumbres paganas muy arraigadas en cada territorio.

Las fiestas de Halloween y Todos los Santos no son tan distintas

Siglos más tarde, con la llegada de los españoles a tierras americanas y la expansión del cristianismo por parte de estos, esta fiesta enlazó con otras celebraciones indígenas, y quizá por ello tuvo tanto arraigo en aquellas tierras. En México y algunos países de Centroamérica, las celebraciones de este día se consideran las más importantes del año, y los católicos, al igual que adaptaron la fiesta pagana de los celtas a su calendario, también lo hicieron posteriormente con las fiestas y costumbres de los indígenas americanos.

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Se cree que los aztecas, allá por el año 800 a.C., empezaron a celebrar una fiesta en honor a los muertos. En el pasado se recordaba a los que ya habían partido a uno de los cuatro lugares a los que podía ir el Tonalli, como se le conocía al alma o espíritu. La celebración se llevaba a cabo en la veintena del noveno mes: Tlaxochimaco, y del décimo mes, conocido como Xócotl Huetzi, que serían en el calendario que conocemos como los meses de agosto y septiembre. Curiosamente, las actuales celebraciones del Día de los Difuntos en México no difieren mucho de aquellas prehispánicas.

En Estados Unidos y Canadá, los irlandeses y los escoceses trasladaron la tradición de Halloween cuando emigraron a América. Se trata de una noche de terror donde los niños se disfrazan y piden dulces en casas utilizando la célebre frase de ‘Truco o trato‘. Otra de las imágenes características de este día en esta parte del mundo es esculpir caras en las calabazas y colocar una vela en su interior. El cine de Hollywood se ha encargado de difundir todas las costumbres norteamericanas a todo el mundo, y en mayor o menor medida estas han arraigado en la mayoría de los países. Fue a finales de la década de 1970, a raíz del estreno de la primera película de la saga de terror Halloween, lo que hizo que esta fiesta de origen celta, arraigada en la católica Irlanda, y exportada a USA por los inmigrantes irlandeses y escoceses, haya regresado a Europa con las adaptaciones que allí le hicieron.

Las fiestas de Halloween y Todos los Santos no son tan distintas

Quizá sea España el país en el que más ha arraigado la fiesta de Halloween, la cual convive con la tradicional fiesta de Todos los Santos, aunque el conflicto está servido. La mayoría de las personas de más edad reniegan con vehemencia de una tradición importada, que además contradice el espíritu de la festividad en honor a los difuntos, los cuales merecen todos los respetos. En el mundo latino, la muerte tiene un componente dramático que va más allá de la tristeza por la pérdida de un ser querido, y quizá por ello no aceptemos el uso del concepto de la muerte para divertirnos. Pero yo tengo en mis recuerdos de niñez las veladas de la víspera del 1 de noviembre como la noche en que los adultos nos contaban historias terroríficas que solían hablar de las “apariciones” de los muertos, algo muy enlazado con la literatura romántica del siglo XIX, y que en la cultura de La Mancha está muy arraigada (recordemos los cuadros de Antonio López sobre las apariciones, o la película ‘Volver’, de Pedro Almodóvar).

La fiesta en honor a los difuntos se celebra de distintas formas en cada país. En México, el 1 de noviembre se celebra el Día de los Muertos, una festividad que honra a los que han fallecido. La mayoría de los mexicanos se reúnen en los cementerios como si fuera una romería. Allí son típicos unos caramelos con forma de calaveras pequeñas y también el conocido como pan de los muertos. En Irlanda, una las tradiciones más populares en la noche de Halloween es la de comer un pan dulce con pasas llamado barmbrack, que esconde dentro un anillo de juguete. A la persona a la que le toque encontrará ese año el amor. En el Reino Unido, la tradición es la de comer los bonfire toffee, que son unos caramelos de melaza que se compran en trozos grandes y se rompen con las manos.

En Austria, en la noche de Todos los Santos se deja en la mesa pan, agua y una luz encendida antes de acostarse para dar la bienvenida a los espíritus de los muertos. En China, se festeja el Día de los Fantasmas Hambrientos, que son los espíritus que vienen a visitar a los familiares que todavía están vivos. Se trata de una fiesta que dura 15 días, y la última noche se ilumina las calles con lámparas de agua para que los espíritus puedan encontrar el camino de vuelta a casa. En Japón se celebra una festividad en verano que se llama de Obon, en honor a los espíritus de los muertos. Colocan lámparas rojas por todas partes, incluso en el mar y los ríos, y se enciende un fuego para que guíe a los espíritus hasta las casas donde nacieron. En todos esos países también se celebra Halloween al estilo USA, sobre todo en las grandes ciudades, y solamente en las zonas rurales se siguen celebrando estos rituales de la forma tradicional. Una cosa que es muy común en la mayoría de las celebraciones de este día en muchos países y regiones es el empleo de las castañas y las calabazas, y no podría ser de otra manera, ya que es el momento del año en que estas se recogen.

Las fiestas de Halloween y Todos los Santos no son tan distintas

Estamos pues, ante una celebración que ha mutado por todo el mundo en un largo recorrido que la ha ido enriqueciendo. En el actual mundo globalizado, en el que usamos automóviles alemanes o franceses, teléfonos móviles escandinavos o coreanos, o televisores japoneses, en el comemos comida italiana o norteamericana, escuchamos música británica o norteamericana, y vestimos ropa fabricada en países asiáticos, nuestras identidades culturales se van diluyendo. Aunque yo diría que se van mestizando, pero creo que se pueden compaginar todas las costumbres importadas y las propias. El hecho de que el Inglés sea el idioma más estudiado en el mundo, y que en España sea el segundo idioma más estudiado y hablado, ha facilitado bastante esta colonización cultural. Hay que convivir con ello, pero debemos poner más énfasis en transmitir nuestra cultura a las generaciones más nuevas, para que hagan un mestizaje cultural tan perfecto como lo hizo SamhainTodos los Santos-Halloween.




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