El presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero, ha sugerido la idea de que, una vez pase la celebración de la inminente edición de la Feria Nacional del Vino (Fenavin) que coordina su administración desde hace 20 años, se pueda conformar una estructura orgánica al margen de la institución provincial participada por todas las administraciones para poder dar a la cita más margen de maniobra y flexibilidad.

«Habrá que plantear cómo se constituye la nueva dirección. No va a ser fácil, aunque Manolo ha creado escuela y tiene buena base para generar otra infraestructura», ha admitido, para a continuación asegurar que habría que intentar que quien comande los designios de la feria «tenga carácter más permanente».

Tal y como argumenta, la celebración de la feria supone «un esfuerzo muy grande en poco tiempo» para la Diputación provincial, que tiene que gastar tiempo y recursos «desde el punto de vista de la maquinara administrativa».

Por ello, considera que «habría que buscar una fórmula» que habría que definir en el medio plazo de la mano de la Cámara de Comercio de la provincia y con el Gobierno regional.

Una decisión que, tal y como ha reconocido, ya quedó «postergada» tras la cita de 2019 por la irrupción de la pandemia, si bien ahora se antoja «un modelo distinto» para que el formato actual «no dependa tanto de la administración», toda vez que ésta «tiene otras obligaciones» y no cuenta con una «infraestructura adaptada» para garantizar la feria del vino.

Además, una diputación, «está condicionada por leyes de contratación, por gestión, pero personal», algo que los competidores de Fenavin no sufren; al margen de que poder organizarse de forma externa a la Diputación podría incluso garantizar más «soporte institucional».

FUNDACIÓN, CONSORCIO, PATRONATO O EMPRESA PÚBLICA

En cuanto al diseño, ha dicho que se trata de un modelo aún por definir, que podría pasar por entes como una fundación, un consorcio, una empresa pública o un patronato.

«Tenemos que desenvolvernos mejor, cada vez es más complicado y complejo gestionar una feria y hacerlo desde una actividad administrativa encorsetada por las leyes y por la normativa laboral», ha agregado el presidente de la Diputación provincial.

Para esta estrategia, vendrá «muy bien» que la futura Ley de la Viña y el Vino contemple el blindaje de la feria. En todo caso, Caballero ha reparado en que, una vez quede finiquitada la nueva infraestructura ferial, el coste de la feria se reducirá «en un 50%».

«Para el futuro hay que incorporar a otras administraciones y buscar un modelo flexible», ha rematado el presidente provincial.

Finalmente, Caballero ha dejado claro que la feria es profesional, y la idea es que se preserve en ese concepto de profesionalidad, al tiempo que ha apuntado que la feria tiene que seguir siendo bianual porque «es lo que nos ha funcionado y nos ha dado éxitos».




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