Con la llegada del siglo XX, Tomelloso experimentó un crecimiento demográfico y económico muy destacable gracias al viñedo y la destilación de alcoholes, y ese crecimiento se transformaría después de la contienda civil en una cantera de escritores de primer nivel, que junto a los pintores, de los que ya hemos hablado, inspiraron al periodista Melchor Fernandez Almagro para bautizar a Tomelloso como La Atenas de La Mancha.

La primera generación de literatos comenzó con Francisco Martínez Ramírez (El obrero) y Luís Quirós, de los que ya hemos hablado, pues destacaron en más campos aparte de la literatura. Poco después llegaría la generación de Oro de las letras en Tomelloso, que en realidad no fue una generación, ya que había diferencia de edad entre ellos, aunque coincidieron en su actividad más notable durante las décadas posteriores a la guerra civil.

Santiago Apóstol

En la amplia lista de literatos de Tomelloso están los siguientes nombres: Eladio Cabañero, Francisco García Pavón, Félix Grande, Juan Torres Grueso, José López Martínez y Dionisio Cañas. Habría que añadir a esta lista a Ángel López Martínez (hermano de José López Martínez), Valentín Arteaga, Natividad Cepeda o Sonia García Soubriet. Además de estos nombres consagrados, hay nuevas generaciones de escritores en Tomelloso que mantienen viva la energía creadora de la literatura local, con una media anual de presentación de 10 libros de autores locales en los últimos años.

En muchos de ellos se ha dado una extraña paradoja, que da idea del espíritu de los creadores de nuestra ciudad, ya que partieron de un ambiente social y económico precario, y siendo autodidactas llegaron a lo más alto en el escalafón literario nacional. No hay pues circunstancias sociales y culturales paralelas entre ellos, excepto la ciudad de Tomelloso como escenario de experiencias personales, y el no descender de ninguna saga de familias literarias. Vamos pues a hablar de algunos de ellos, esos que llegaron al universo de la élites literarias y editoriales, y que ya no están con nosotros:

Eladio Cabañero López

Uno de los más grandes poetas españoles del siglo XX, que no ha sido tan famoso por no haber pertenecido a ninguna de las generaciones literarias. Nacido en 1930, es uno de los mejores ejemplos del poeta autodidacta. Hijo de un fotógrafo y maestro, de ideas socialistas, fue fusilado en 1940, lo que hizo que Eladio tuviera una infancia dura. Dados sus comienzos nadie podría predecir que este hombre llegaría a ser tan gran poeta, ya que desde muy joven trabajó en el campo y después muchos años en el oficio de la albañilería, pero su amor por las letras y su profunda sensibilidad para la poesía, pudieron vencer a la adversidad con el mismo esfuerzo de los pioneros habitantes de Tomelloso, que con mucha ilusión terminaron consiguiendo llevar a buen puerto sus objetivos.

Se trasladó a Madrid en 1956 y estuvo empleado en la Biblioteca Nacional durante 12 años. También trabajó 10 años en la Editorial Taurus. Fue redactor jefe de La estafeta literaria, y de la revista Nueva Estafeta hasta su desaparición. En 1963, fue incluido en la antología Poesía última de Francisco Ribes, y en 1968 en la Antología de la nueva poesía española. Entre sus libros de poemas destacan los títulos: Desde el sol y la anchura, Una señal de amor, Recordatorio, y Marisa Sabia y otros poemas. Además participó en diversas antologías poéticas, y merece destacar también una amplia actividad como ensayista.

Bogas Bus

Falleció en Madrid en el año 2000.

Francisco García Pavón

Nacido en 1919, fue uno de los más prolíficos narradores españoles del siglo XX. De familia burguesa, pero modesta, su padre tenía una pequeña fábrica de muebles, lo que le permitió ir a Madrid a estudiar. Doctor en Filosofía y letras, fue profesor en la Real escuela superior de arte dramático de Madrid. Ensayista, narrador y crítico literario, escribió cerca de 20 novelas, la mayoría de ellas perteneciente a la serie: Plinio, un detective rural que inauguró el género policíaco hispano, con un estilo muy personal. Dentro de estas novelas destacan títulos como: Las hermanas coloradas, Una semana de lluvia, El reinado de Witiz, El carnaval, El charco de sangre, Voces en Ruidera o El rapto de las Sabinas.

Pero si como escritor de novela negra se hizo un nombre dentro del mundo editorial, sus mejores obras se encuentran en el género del relato, del cual es considerado (junto a Ignacio Aldecoa) el más importante autor español. Con un estilo intimista y costumbrista deja muy evidentes sus raíces manchegas en su trilogía sobre la guerra civil: Cuentos republicanos, Los liberales y Los nacionales. Cabe destacar su libro de recopilación de relatos: Cuentos de mamá, una exquisita degustación de relatos en los que destila todo su buen hacer en este género. También fue un gran ensayista e historiador, habiendo escrito la historia de Tomelloso durante la guerra civil, en un excelente trabajo documental.

Falleció en Madrid en 1989.

Sabores del Quijote

Félix Grande Lara

Nacido circunstancialmente en 1937 en la ciudad extremeña de Mérida (pues la guerra civil había llevado allí a sus padres), al acabar la contienda la familia regresó a Tomelloso. El caso de Félix Grande es similar al de Eladio Cabañero, de extracción humilde, Félix trabajó como peón de bodega, cuidando las cabras de su abuelo y distintos otros oficios, y al igual que Cabañero, formándose de forma autodidacta. Desde muy joven sintió pasión por el Flamenco, y aprendió a tocar la guitarra, y fue esa afición al cante jondo lo que le estimuló hacia la poesía.

En 1957 se traslada a Madrid, donde siguió ejerciendo trabajos muy alejados de la escritura, hasta que en 1961 comenzó a trabajar en la revista Cuadernos hispanoamericanos, de la que acabaría siendo su director. Asimismo dirigió la revista de arte Galería, y la colección El Puente Literario de la editorial Edhasa. Su obra poética está publicada en una veintena de libros, también publicó varios libros de ensayo sobre flamenco del que se considera el teórico más influyente sobre el tema, y nueve libros de narrativa entre relatos y novelas. Pero quizá su obra cumbre sea la novela titulada: La balada del abuelo Palancas, publicada en 2003, está considerada por muchos críticos como una de las mejores novelas españolas de los últimos cien años.

Casado con la también poetisa Francisca Aguirre, falleció en Madrid en 2014.

Juan Torres Grueso

Nacido en 1912, en una familia típica de Tomelloso, muy ligada a la viticultura, muy pronto abandonaría los estudios para trabajar en el campo con su familia, pero cómo en la mayoría de los casos anteriores, sus inquietudes literarias le hacían devorar libros en sus ratos de ocio, lo cual le hizo también crearse una formación autodidacta, y unos conocimientos inusuales en un joven que apenas había pisado la escuela. Asimismo fue despertando en él una inclinación literaria, que desembocaría en su amistad con el poeta José García Nieto quien le animó a publicar su primer libro de poemas titulado En tierra Seca, quizá su mejor obra.

Sin dejar de lado su trabajo en la viticultura, continuó escribiendo y colaborando en revistas y periódicos a nivel nacional. Publicó media docena de libros de poesía y ensayo, y además fue alcalde de Tomelloso a finales de la década de 1960, con la idea de modernizar y reivindicar la dignidad de una ciudad que ya por entonces era una de las mayores de la región. Asimismo colaboró en desarrollar la Fiesta de las letras, uno de los certámenes literarios más importantes, que habían promovido sus ilustres amigos los antes citados Eladio Cabañero y Francisco García Pavón.

Falleció en su amado Tomelloso en 1982.

Picazo de Nova / TurboSeguros

Esta ha sido la presentación de las primeras generaciones de escritores de la Atenas de La Mancha, los que ya no están entre nosotros, y quizá los más notables, pero aún quedan varios nombres con trayectorias similares, de los que hablaremos en un próximo capítulo.




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