Asaja Mujeres, nueva asociación que aglutina al colectivo de mujeres que forman parte de la Asociación de Jóvenes Agricultores, ha tenido su puesta de largo en la FIMA de Zaragoza. Allí, la presidenta, Blanca Corroto, ha defendido que una de unos de los retos de esta organización es motivar a la población rural femenina a asumir más responsabilidades fuera del hogar.

«Asaja Mujeres tiene como objetivo sumarse a la labor que desarrolla Asaja nacional para llevar la voz y las reivindicaciones de la mujer a los foros, organismos e instituciones que corresponda», ha asegurado la nueva presidenta, que a su vez es presidenta de Asaja en Toledo desde hace 11 años.

Y es que, además de motivar a la población rural femenina a asumir más responsabilidades fuera del hogar, a que se hagan más presentes en los puestos de dirección y gestión de asociaciones, cooperativas y empresas, nace también con el reto de apoyar a las mujeres que viven en el medio rural, acercándoles la información y formación que precisen, según ha informado en nota de prensa la organización agraria.

A Corroto, ha explicado, la avala la experiencia propia de formar parte de los órganos de decisión tanto de Asaja Nacional, organización de la que es Tesorera, como de su propia cooperativa de agricultores en Toledo.

«Yo empecé entrando en la junta rectora de mi cooperativa siendo muy joven y vi la reacción de algunos de mis compañeros. Es cierto que había cierta reticencia a que las mujeres estuvieran dirigiendo, pero también es cierto que, aún hoy, hay muchas mujeres que no dan ese paso.Insisto en la necesidad de que nos lo creamos: no solo podemos estar en cargos de dirección, sino que además, debemos estar».

Con esta asociación, las mujeres de Asaja pretenden aportar su granito de arena en la lucha por la igualdad de oportunidades; en reducir la brecha salarial; en mejorar prestaciones sociales y pensiones y en hacer de la conciliación laborar una realidad al alcance de todos.

Corroto también se refirió a otras medidas de carácter social como guarderías públicas, centros de día para los mayores y servicios asistenciales, que deben mejorar sus servicios en el medio rural a fin de contribuir a dignificar el papel de la mujer y facilitarle su acceso a la vida laboral y la dirección empresarial.

«La mujer ha sido siempre, y sigue siendo, un motor de la economía y de la sociedad en el mundo rural y por eso la cotitularidad en las explotaciones agrarias y el autoempleo se constituyen como herramientas básicas para el desarrollo profesional de las mujeres rurales», ha defendido.

«La participación de las mujeres en la toma de decisiones es fundamental para eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres, y es el primer paso para que la mujer rural suba un escalón más, el del liderazgo», ha concluido.




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