El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, tales como las sequías, las heladas o las subidas repentinas de temperatura, ponen en riesgo la agricultura de Castilla-La Mancha, que podría perder hasta el 50 por ciento de la superficie de viñedo de alta calidad, que tendría «serios problemas de desarrollo» en un escenario de subida de 2ºC de temperatura, especialmente en variedades tempranas como el cencibel o chardonnay.

Son datos recogidos en el primer estudio sobre los efectos del cambio climático en la agricultura española en el escenario de 2050, realizado por COAG y presentado este lunes en la Delegación Provincial de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Albacete.

Asimismo, según las investigaciones realizadas, en la región se espera un descenso del 10 por ciento de las lluvias y un aumento de los periodos de sequía, pasando de 57 a 63 días, con años extremos en los que se prolongaría 17 días más.

Este escenario daría lugar a un «aumento de la conflictividad por el uso del agua», debido al incremento de la demanda de este bien para garantizar el rendimiento y la calidad de los cultivos.

En este sentido, desde COAG, el autor del estudio, Andoni García, ha demandado instrumentos y acciones «más eficientes» por parte de las administraciones, señalando varios elementos a corregir, como algunos cambios de la nueva PAC 2023 o los sistemas alimentarios globalizados, que ya suponen más de un 31 por ciento de los gases de efecto invernadero.

«La nueva PAC contempla cambios muy importantes, pero pensamos que no tiene suficientes herramientas ni instrumentos de mercado, además, se necesita un presupuesto mayor para todo ese conjunto de políticas», ha señalado.

Por su parte, el consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, ha reiterado el compromiso de la Junta en la lucha contra el cambio climático, poniendo en valor las novedades de la nueva PAC y la necesidad de que los agricultores cuenten con un seguro agrario.

Así, ha destacado el pago verde, necesario para cobrar ayudas directas, o la ambición medioambiental, para la que la comunidad ya destina el 58 por ciento de los fondos de desarrollo rural. «Vamos por delante en esta cuestión».

Sobre el sistema de seguros agrarios, ha explicado que es «esencial» que los agricultores y ganaderos confíen en él, así como que las administraciones contribuyan a su financiación. También ha pedido que se adapten a la realidad del cambio climático, algo para lo que, asegura, «hay margen de maniobra».




DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí