El director general de Salud Pública, Juan Camacho, ha asegurado que la evolución de la sexta ola de COVID-19 en Castilla-La Mancha «está en caída», tras dos semanas consecutivas en las que los contagios se están reduciendo.

Así lo ha defendido Camacho durante la rueda de prensa que ha ofrecido este martes en Toledo, en la que tras comparar los datos de las últimas semanas de enero del 2021 con las de este año, ha aseverado que tras dos semanas de descenso en el número de casos la tendencia es «claramente a la baja», aunque la caída de la curva será más lenta que la subida.

Además de ratificar el descenso de contagios, el responsable de Salud Pública castellanomanchego se ha mostrado confiado en que, a partir de esta semana, empiecen a caer también el número de fallecimientos por COVID-19 de forma «significativa», afirmación que sostiene en base a las curvas registradas en otras olas.

Otro de los datos esgrimidos por Camacho para avalar que la curva de contagios se está doblegando en Castilla-La Mancha es el número de aulas cerradas en la región, y que a día de hoy asciende «únicamente a 75», el 0,34% del total. De ellas 9 en Albacete, 15 en Ciudad Real, 2 en Cuenca, 8 en Guadalajara y 41 en Toledo. «Es una tendencia positiva porque hay menos casos y clases confinadas que hace una o dos semanas».

«Parece abultado pero con las miles de clases que hay en la región evidencia que las cosas se siguen haciendo bien en Educación y en los servicios de salud pública de las delegaciones provinciales», ha insistido.

SEXTA OLA, «POR FIN FAVORABLE»

Tras reparar en que hace dos años y un día se registró en Ciudad Real el primer caso sospechoso que terminó siendo gripe, ha dicho que la comparativa entre el 31 de enero de 2021 y el día de ayer revela una situación sustancialmente diferente. «El año pasado con la tercera ola en pleno apogeo, y sin alcanzar el pico máximo, había 1.500 camas convencionales ocupadas por enfermos COVID y 237 personas en UCI con respirador, mientras que ayer había 593 camas convencionales y 59 pacientes con respirador UCI. En el caso de los fallecidos se ha pasado de 34, a 31 de enero de 2021, a los 15 de ayer», ha detallado.

Dicho esto, Camacho ha indicado que esta comparativa es importante si se relaciona con la del lunes de la pasada semana, cuando se produce por vez primera un descenso neto de pacientes ingresados a nivel global en los hospitales del Sescam. «La tendencia no solo en comparación con el año pasado sino con la sexta ola es por fin favorable», ha celebrado.

Respecto a la incidencia acumulada, pese a señalar que en comparación con el pasado ejercicio es doble, ha matizado que el impacto en el sistema asistencial es menor, porque la variedad Ómicron es una enfermedad más leve que provoca menos hospitalizaciones y por el estado inmunitario y vacunal que presenta la población.

Ha insistido Camacho en que la incidencia acumulada ha sido un indicador de gran utilidad para medir el día a día de la pandemia, pero en la situación actual presenta «ciertas debilidades», pues la relación entre la incidencia acumulada y el impacto en la salud de las personas y la presión en el sistema asistencial de la enfermedad es diferente.

Además, ha recordado, pese a que en Castilla-La Mancha siguen computando como positivos los autotest realizados en casa y confirmados por el sistema de salud regional por PDIA, esto no se hace así en todas las comunidades autónomas y por ello el dato de pacientes ingresados parece ser un indicador más objetivo, pero también «puede estar sujeto a depuración».

Y es que Camacho ha explicado que es necesario diferenciar entre los pacientes que ingresan por otra causa y al hacerles la PDIA da positivo, de los que entran en el hospital a causa del COVID. «En la tercera semana del año, el domingo anterior, un 32% de los pacientes ingresados tenían la etiqueta COVID pero habían ingresado por otras patologías», ha puntualizado.

En otro orden de cosas, y respecto al «revuelo» que ha generado la decisión de la Comisión de Salud Pública de que las personas que hayan cursado infección se vacunen de la tercera dosis cinco meses tras el diagnóstico de esta, ha defendido que las decisiones que se adoptan en el seno de esta comisión son «absolutamente basadas en criterios técnicos», pues en ella concurren las personas que «más saben de vacunas en España», que toman decisiones de acuerdo a las evidencias científicas, porque se ha visto que con la variante Ómicron se produce una amplificación inmunitaria.

De ahí que haya criticado el «acoso» que sufren muchas de las decisiones adoptadas por los expertos. «Sabemos que muchas decisiones no se entienden, que parece que damos tumbos, pero lo que hacemos son movimientos de volante para adaptar el coche a las curvas con mayor o menor éxito».

INSISTIR EN LA VACUNACIÓN

A preguntas de los medios, el director de Salud Pública ha explicado que todas las personas mayores de 18 años se pueden vacunar de la tercera dosis, al tiempo que ha reconocido que a la gente le está costando más ponerse este tercer pinchazo y «se entiende». «Por eso, insistimos en acercar y facilitar poniendo más puntos de vacunación, ampliando horario».

De igual modo, preguntado por el porcentaje de personas que están en hospitales o en UCI por COVID-19 y no se han vacunado, Camacho ha dicho que oscila entre el 30-40 por ciento, y que se trata de una cifra similar a la del resto de autonomías, que entre todas suman un 90% de población vacunada.

«Es un 30-40 por ciento de un 10 por ciento estamos hablando de un riesgo relativo altísimo. El riesgo que tiene una persona no vacunada de terminar ingresada y en UCI es cinco o seis veces superior que para una persona inmunizada», ha alertado.

ACORTAR CUARENTENA Y MASCARILLA EN EXTERIOR

El responsable de Salud Pública de Castilla-La Mancha también ha reiterado la voluntad del Ejecutivo de recudir la duración de las cuarentenas, dado que Ómicron en menos grave, aunque siempre «en proporcionalidad y con criterio», al tiempo que ha abogado por mantener mascarilla en el exterior siempre que no se pueda mantener la distancia de seguridad.

Sobre la posibilidad de que haya una séptima ola, Camacho ha respondido a los medios que no parece que vaya a darse, pero ha asegurado no tener una certeza absoluta. «Seguimos conduciendo en una carretera de montaña y solo se ve la siguiente curva y no siempre bien».

Por último, y preguntado por las personas que habían pasado la enfermedad no han sido confirmados por el centro de salud, ha defendido que si pudiendo haberlo confirmado no lo han hecho «evidentemente no tendrán certificado de recuperación». «Entre otras cosas, no se lo podemos dar porque no hemos certificado que haya tenido la enfermedad», ha concluido.




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