Te sientes culpable por la brutal violación que has sufrido. Tú, que estás empezando a vivir, con tus preciosos 16 años. Estás empezando a salir, a sentirte mujer, a relacionarte con personas nuevas, a divertirte y disfrutar de tu juventud. De día y de noche. Y deberías poder hacerlo en LIBERTAD.

El hecho de que te sientas culpable es una demostración de la sociedad en la que vivimos. Es una demostración de que el pensamiento machista impregna nuestras vidas.

Querida niña:

Tú no has sido culpable de nada. Quienes te han agredido y violentado son unos indecentes criminales, no hay excusas.

Ni tu falda, ni tus pantalones, ni tu escote o su ausencia. Ni tu mirada, ni tu sonrisa, ni tu manera de bailar ni tus ganas de vivir son culpables de nada.

Tú has sido víctima de un terrible crimen que casi se lleva tu vida por delante. Un acto cruel, execrable, abyecto y profundamente machista, de un machismo enfermizo.

Ellos, tus atacantes, son los criminales, los violadores y, por ello, merecen pagar.

Tú tienes derecho a volar libre, tienes el derecho a ser respetada de la misma manera que estás obligada a respetar. Y tienes derecho a recuperarte de tus heridas, las físicas y las emocionales (de más difícil curación), y la sociedad la obligación de apoyarte, quererte y estar a tu lado.

Así lo veo yo, así lo vemos la inmensa mayoría de la sociedad.

Por ti. Por todas.

Ni una más.

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