La propaganda de la Moncloa y las declaraciones personales del todavía presidente Sánchez nada tienen que ver con la económica real del país, la que todos vivimos y sufrimos, o si se quiere: unas son las cosas que dicen y otras las que realmente pasan en España. Es decir, este desGobierno está desconectado de la realidad y para probar esta afirmación voy a poner algunos ejemplos que todos tenemos en la mente y que, por tanto, nos van a ayudar a comprender el alcance y la certeza de esta afirmación.

Entre las primeras declaraciones del desGobierno de coalición social-comunista figura aquella de que  “no dejamos a nadie atrás”, y la realidad muestra lo contrario: el PIB cae un  -10,8% (ya que en el tercer trimestre de 2021 fue de 301.432 millones de euros, con lo que España se situaba como la economía número 13 en el ranking de PIB trimestral de los 53 países que se analizan), el déficit se dispara a un -11.0%, se cierran 107.000 empresas y el paro aumenta en 725.000 personas, sin contar los 755.000 trabajadores que están en ERTE y los 349.000 autónomos que no pueden ejercer su actividad. Estos datos nos sitúan en la cola de todos los rankings económicos y sociales en 2021. Así es que, podemos deducir, que, efectivamente, no dejaremos a nadie atrás y ello, no por la ayuda gubernamental sino porque no hay nadie detrás de nosotros, ya que estamos los últimos.

Con ese espíritu triunfalista que suele utilizar el Sr. Sánchez cuando hace declaraciones en la TV, ignorando la realidad y buscando solo su lucimiento, nos afirma ante el primer parón que sufre la pandemia que “salimos más fuertes” y la realidad, sin embargo, es que de la pandemia salimos con menos renta per cápita, con menos poder adquisitivo, con más impuestos, con más paro, con más deuda (debemos un 122,1% del PIB y  ascendió en el mes de septiembre a 1432 billones, lo que supone un crecimiento del 10% anual), con más desigualdad social y más pobreza.

Y siguen los engaños. Nos dijeron que en 2021 tendríamos un crecimiento del 9,8% que, además, calificaron de “crecimiento robusto” y que con esa cifra íbamos a ser los líderes de Europa en crecer. La realidad, sin embargo, es que nuestro crecimiento ha sido menor que la media europea, que sólo creceremos en torno al 4.6%, y que somos el país europeo más rezagado en la recuperación, como acreditan los datos ya que en el 2021 la tónica general de la UE será alcanzar o quedarse muy próximos a los niveles de PIB anteriores a la pandemia (Francia llegará al 99.9%, Italia al 98.7%, Alemania al 98.4% y España solo al 93.4% del PIB previo a la pandemia).

Para el común de los mortales la realidad se impone sobre las teoría y los ensueños ya que los datos son los datos y no admiten discusión, norma que todo hijo de vecino vive y practica menos el Sr. Sánchez que sigue mintiendo e ignorando la realidad. Por eso ahora, al elaborar los Presupuestos Generales del Estado para 2022, sitúa el crecimiento del PIB español  en el 7% cuando todos los informes, de dentro y de fuera, lo sitúan entre un 5,7% y un 5,9% ¿Es ese número un juego en solitario hecho por Sánchez para autocomplacerse o autoengañarse? No conozco, como es lógico, cuales sean las intenciones de Sánchez al poner esos falsos valores de crecimiento en un documento oficial como son los PGE, pero lo que sí sé es que los números, expresión de la realidad de las cosas, no le van a salir por mucho que lo repita. La realidad es muy tozuda.

A este estado de cosas y de desconexión con la realidad se une el fantasma de la inflación que en el pasado mes de octubre llegó al 5,4% de aumento del Índice de Precios al Consumo (IPC), subida que es la más alta de los últimos 30 años y afecta mucho más a los grupos sociales con menor renta ya que disminuye su poder adquisitivo, y, en el caso de la energía, a las fábricas y, por tanto, a la competitividad y al empleo. Estas subidas de octubre no sólo se dieron en productos energéticos (electricidad +62.8%, gasóleo +30.5%, gasolina +26.5%) sino también en  productos básicos de la cesta de la compra (aceite de oliva +26.0%, carne de ovino +7.2%, pastas alimenticias +7.0%, huevos +4.3%, leche desnatada +3.6%).

Todas las mentiras que Sánchez y su ministra de Economía nos cuentan las apoyan y justifican en los ansiados fondos europeos que nos van a hacer ricos de la noche a la mañana, pero, de nuevo, la realidad se impone: el ritmo de ejecución es muy lento. Concretamente al 1 de diciembre de esta año que termina, los fondos comprometidos ascendían a 8.117 millones, lo que supone un 33% de los 24.000 millones de los fondos presupuestados para este año. Y ello por no hablar del destino de los fondos a proyectos de escasa utilidad para incrementar nuestro potencial de crecimiento. Mucho nos tememos que, a este ritmo y por este cauce, los fondos europeos sean otro Plan E como el de Zapatero.

Yo le expresaría, si tuviese ocasión, un consejo elemental al Sr. Sánchez: la mentira tiene las patas muy cortas y la realidad se impone a los sueños. Baje de su pedestal y conecte con la gente. Eso sí, desde tierra, no desde el Falcon.




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