Como cada año en la Feria de Tomelloso se realiza el Homenaje al Ausente, un homenaje que va dirigido a aquellos paisanos que por motivos ya fuesen personales o por trabajo, tuvieron que abandonar el nido y marchar a otras ciudades.

Miguel Huertas Camacho y sus comienzos con la música

El día de hoy se ha homenajeado a Miguel Huertas Camacho, un musico de Tomelloso que desde su más tierna infancia se ha sentido atraído por la música gracias a la antigua pianola de su bisabuelo, instrumento con el cual pudo tocar sus primeras piezas de ópera y zarzuelas españolas.

Algo que empezó como un entretenimiento para un niño, tardo poco en convertirse en puro disfrute por tocar el instrumento, y sus padres conscientes de ello, lo animaron a aprender en el conservatorio de Tomelloso.

Años después se iría a Seattle, con poco más de 15 años se le abría un mundo completamente distinto al de su tierra. Nuevas costumbres, pasiones e ideas recorrían la mente de un joven Miguel que se daba cuenta que el mundo es más grande de lo que pensaba.

Por circunstancias del destino y como consejo de su profesora, se volvió tras un año por Estados Unidos a España, para seguir cursando sus estudios en Madrid.

Una etapa llena de risas por Viena

Aquí debemos hacer un parón, ya que los siguientes años de su vida nos los cuenta Jesús Puerta Pelayo, un amigo con el que compartió su etapa de estudios en Viena.

Camacho y Pelayo ya se conocían por ser del mismo pueblo y compartir los mismos pasillos del colegio, pero la interacción real entre ellos no comenzó hasta un 12 de octubre de 1999. Momento en el que Pelayo le enseñó a un veinteañero Camacho algunos de los lugares más recónditos de Viena, y además, a sobrevivir en el extranjero.

Esta amistad que ya tiene 22 años surgió principalmente en Viena, ambos compartían eran vecinos de residencia de estudiantes, por lo que las interacciones entre fueron a más.

Entre chascarrillo y chascarrillo nos comentaba Pelayo como cogían harina de almortas y chorizo Palacios que le había traído la madre de Huertas, para montarse un rancho digno de un estudiante universitario.

O esos días de planificación, donde Pelayo y Huertas, se preparaban sus propios planings para ir a todas las operas posibles cada semana, ya que algo que reiteraba mucho Pelayo, es lo agradecido que está por tener un amigo que le enseño a disfrutar de la ópera.

Un tomellosero que es más ilustre que ausente

Podría seguir comentando todas las bondades que tiene nuestro homenajeado ausente, palabra que no casa mucho con nuestro paisano, quizá palabras como ilustre o destacado se ajusten más a la forma de ser de este artista.

Y no solo lo dice Pelayo, el vídeo en homenaje al artista realizado por sus mejores amigos y compañeros de trabajo son una prueba total de ello.

Con únicamente palabras de agradecimiento y simpatía por parte de sus seres queridos, vuelven al vídeo una bomba lacrimógena para aquellos como yo que somos de lagrimilla fácil.

Debido a que la bondad y simpatía corre por las venas de Camacho, siempre es fácil ver como nos saca una sonrisa con sus piezas de grandes compositores, o su recreaciones, como la que realizó al final de homenaje tocando su versión del himno de Tomelloso, algo que no dejo desigual a nadie en el auditorio López Torres.

Fueran las circunstancias que se diesen, el hecho es que tenemos de vuelta por Tomelloso a Miguel Huertas Camacho, un excelente músico, pero ante todo un paisano que nos hace emocionarnos con su música.

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