Era noche de semifinales en televisión, y algunos andábamos con el mando de la televisión sufriendo en ambas semifinales, pero he de reconocer que me preocupaba más el resultado del concurso gastronómico. Lo cierto es que cuando en un rápido zapeo furtivo ví que nos habían eliminado respiré tranquilo, porque estaba seguro que María Morales no iba a ser eliminada, aunque también hubo que esperar a los penaltis de la prueba del foso.

Creo que va a ser muy difícil no recurrir de nuevo otra vez a estos dos eventos paralelos, por lo que es posible que en algún momento utilice un lenguaje más futbolístico, porque ayer me dí cuenta que hay muchas similitudes. Pero tened claro que en todo momento me estaré refiriendo a MásterChef.

Quedando tan pocos participantes era evidente que el nivel sería muy exigente, cómo así fue. La primera prueba de ayer consistió en hacer un complicado plato del gran chef Martín Berasategui. Una copa de texturas de pescado, espárragos y caviar. Fue una prueba muy complicada en la que los participantes se esmeraron, y consiguieron unos platos más o menos correctos, pero ninguno igualaba al maestro, que se deshizo en elogios hacia los concursantes. En esta prueba María jugó bien, elaborando jugada, pero sin llegar a marcar gol, no obstante su trabajo fue bien valorado.

La prueba por equipos resultó ser un guion repetido, cuando se juntan María y Arnau, que por otro lado son los concursantes más fuertes; desorden organizativo, y fallos pueriles que les valieron la penalización de ir a los penaltis, es decir; ir a la prueba eliminatoria, en la que se jugaban la permanencia Ofelia, María y Arnau.

Esta prueba final también fue muy exigente, ya que los concursantes tuvieron que utilizar todo tipo de técnicas. La prueba consistía en elaborar un plato de un solo ingrediente principal combinando distintas técnicas y texturas. A María le tocó posiblemente el ingrediente más difícil; el tomate. Arnau tenía la alcachofa como ingrediente, la cual, con un poco de buen sentido y técnica, tiene muchas posibilidades, al igual que Ofelia con la manzana. María elaboró una ensalada con tomate en distintas texturas, acompañado de una espuma de mascarpone y aceite de albahaca.

Arnau hizo un gran plato, muy alabado por los chefs, y María sólo tuvo un problema con la gelatina de tomate, al no pesar el agaragar, algo que fue motivo de chistes sobre el estilo de Tomelloso, pero era evidente que su plato era de mucho más nivel que el de Ofelia, la cual volvió a perderse entre sus propios fantasmas.

La semana próxima veremos la resolución. Desde aquí seguimos apoyando a María en esta final de la edición MasterChef 9 de más nivel en toda la historia del programa. Los cuatro finalistas (María, Arnau, Meri y Fran) han demostrado ser muy buenos, y cualquiera de ellos puede ser el ganador, todo se va a jugar en un partido, y será en ese encuentro en el que los pequeños detalles, al igual que la sangre fría y la autoconfianza definirán quien será el campeón, pero no cabe duda de que María Morales ya pertenece a la élite de MasterChef España.

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