El Complejo Astronómico de La Hita (Toledo) ha grabado una bola de fuego sobrevolando el cielo nocturno en torno a las 5.08 horas de este sábado, 4 de diciembre, que pudo ser vista por diversos testigos casuales ubicados sobre todo en el centro y el sur del país.

Los que se encontraban en la provincia de Toledo informaron de que la bola de fuego recorrió lentamente el cielo nocturno, siguiendo una trayectoria prácticamente horizontal que comenzó en el sur y terminó en el este, ha informado el Complejo Astronómico en un comunicado.

Este bólido se produjo al entrar en la atmósfera terrestre a gran velocidad una roca procedente de un cometa. Destacó por su larga duración, pues la bola de fuego tardó en extinguirse unos 15 segundos, cuando lo habitual es que duren solamente unos 2 o 3 segundos.

Fue grabado por los detectores que la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa (Red SWEMN) opera en el Complejo Astronómico de La Hita, que trabajan en el marco del Proyecto SMART, que se coordina desde el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) con el objetivo de monitorizar continuamente el cielo para registrar y estudiar el impacto contra la atmósfera terrestre de rocas procedentes de distintos objetos del Sistema Solar.

También ha sido grabado por los detectores que este mismo proyecto de investigación tiene instalados en los observatorios de Calar Alto (Almería), La Sagra (Granada), Sierra Nevada, Sevilla y Madrid (Universidad Complutense).

Según el investigador responsable del Proyecto SMART, el astrofísico José María Madiedo del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), el evento era un bólido rozador: una bola de fuego que se genera cuando una roca entra en la atmósfera de forma casi tangencial, siguiendo una trayectoria casi paralela al suelo.

En ocasiones las rocas que dan lugar a bólidos rozadores no se destruyen completamente en la atmósfera, sino que vuelven a salir de ella. De esta forma continúan su camino en el espacio siguiendo una órbita ligeramente modificada respecto a la que llevaban antes de entrar en dicha atmósfera. Los cálculos realizados indican que esto fue precisamente lo que sucedió en este caso. En términos coloquiales, se podría decir que en estos casos extraordinarios estas rocas hacen «la rana» en la atmósfera.

La roca que originó la bola de fuego entró en la atmósfera terrestre a una velocidad de unos 83.000 kilómetros por hora y procedía de un cometa. El brusco rozamiento con la atmósfera a esta enorme velocidad hizo que la roca se volviese incandescente, generándose así una bola de fuego que se inició a una altitud de unos 99 kilómetros sobre el norte de Marruecos.

Desde allí avanzó hacia el noreste, sobrevolando el Mediterráneo en una trayectoria ligeramente descendente, prácticamente paralela al suelo. Continuó perdiendo altitud lentamente hasta llegar a situarse entre las costas de Almería y Argelia momento en el que empezó a ganar altura progresivamente mientras seguía avanzando hacia el noroeste sobre el Mediterráneo.

Finalmente la bola de fuego se extinguió cuando se encontraba a una altitud de unos 100 kilómetros sobre el mar Mediterráneo, sobre la vertical de un punto situado a unos 85 kilómetros al sureste de Ibiza. En ese punto la roca abandonó la atmósfera terrestre siguiendo una órbita ligeramente diferente a la que inicialmente seguía cuando se cruzó con nuestro planeta.

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