domingo, 5 abril, 2026

Esos desconocidos

Artículo enviado por Gema Cepeda Grande

Por ejemplo, me llamo Rosa y mi hijo Pedro; al igual que podíamos llamarnos Ana, Beatriz, María, Carmen, Raúl, Ignacio, Juan, Vicente, procedemos de un lugar cualquiera. Voy a relatar una historia que no sé si es fruto de la casualidad, del destino, o simplemente tenía que suceder. Lo que está clarísimo es que es real, no tiene nada de ficción ni de fruto de la imaginación.

El timbre del teléfono de mi móvil, comenzó a sonar, con su ruido característico pidiendo con urgencia ser atendido.

Miro la pantalla, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, sabía de dónde provenía la llamada, era un número con más cifras de las correspondientes.

El lunes, a las cuatro de la tarde debía ingresar en un hospital cualquiera para someter a mi hijo Pedro a una delicada  intervención quirúrgica.

Sólo disponía de 24 horas para hacerme la idea y preparar todo lo necesario para el ingreso de Pedro.

Sabía que tarde o temprano ese día llegaría, no quería pensar, como un autómata comienzo los preparativos. Doy la noticia a familiares y amigos que considero que deben estar informados.

El lunes, cerca de la hora indicada, acompañada de mis hermanos procedemos hacer el ingreso en el hospital señalado, nos dirigimos a admisión de pacientes y un profesional nos acompaña a la habitación indicada y guardada previamente.

Al llegar a la habitación, nos encontramos que en  una de las camas yacía un enfermo.Esos desconocidos

Un varón de 56 años, alto, robusto, cabello escaso y canoso y unas gafas con una forma muy característica. Inmediatamente su educación hizo acto de presencia, nos pregunta, que si apagaba la tele, bajaba la persiana, corría la cortina….

Ajena a todos esos detalles y el pensamiento lejos de lo que estaba pasando, le comento que no nos molestaba nada. Pasado un rato, mis hermanos se marcharon y nos dejaron solos a mi hijo y a mí deseándonos  mucha suerte y prometiendo llamar muy a menudo.

Mi hijo en la cama, con su pijama de hospital, varias enfermeras bordeándole, colocándole todo tipo de enseres necesarios para llevar a cabo una intervención quirúrgica y precisos durante la instancia en un hospital.

Permanecía sentada en una banqueta, cabizbaja, pensando en el hospital como institución, donde se prevenía, diagnosticaba, se trataba  todo tipo de enfermedades y a veces hacia función de hotel, escuela y asilo. El olor característico que se respira en dichos centros no es muy agradable y acompañado de esta inquietud, incertidumbre y miedo no van a ser los mejores días de mi vida. Es lo que me tocado y todo saldrá bien, estoy segura.

Pasada una hora, el “vecino”, como pasamos a llamar familiarmente al enfermo contiguo, se levanta, se dirige a Pedro y le dice con una gran sonrisa:

—Hola, me llamo Pepe, y tu nombre chaval,  ¿Cuál es?

—Pedro ¿Qué le pasa señor?

—Llámame Pepe, a partir de ahora soy tu nuevo amigo, que te va a acompañar, en esta nueva aventura que te ha tocado vivir ¿Sabes? Eres muy guapo al igual que tu madre.

Acto seguido le empieza a relatar a Pedro, toda su historia de forma amena, entretenida y con un toque de humor. Su intervención y efectos secundarios que le han obligado a permanecer 21 larguísimos días ingresado.

El chaval, como pasó a llamarse en ese momento, cambió el gesto  de la cara y las facciones se suavizaron, Pepe fue capaz de arrancarle una sonrisa y cambiar su visión de la estancia en el hospital.

A las ocho, varios médicos se presentan en la habitación a inspeccionar a Pepe, le comentan que puede ya marcharse a casa, y él les dice muy afligido que se queda un día más, no se encuentra bien, mirando a Pedro con una sonrisa de complicidad.

La noche trascurrió tranquila, nada destacable. El martes amaneció nublo, lloviendo, oscuro.

Pensé: “el día esta como yo”.

A las nueve, un grupo de profesionales sanitarios, llegan a por Pedro, la hora ha llegado.

Pepe se dirige a la camilla del chaval y le dice:

Esos desconocidos—Mírame a los ojos, yo tengo un amigo aquí, anoche hable con él, le pedí por ti, y me aseguro que todo va a salir bien, te cuidara y protegerá.

Mi hijo, en un susurro entre abriendo los labios  dijo:

—¡Gracias!

Al llegar a la puerta de los quirófanos, me dicen, que no se puede avanzar más, que espere a ser llamada en una sala destinada para dichos fines.

No sabría explicar con palabras, ni con hechos lo que se siente al dejar a un hijo en la puerta del quirófano, te dan ganas de volver,  pasar y sacarlo de allí, fueron mis últimos pensamientos, antes de abandonar la zona quirúrgica.

Transcurridas tres horas, se oye lo esperado:

—Familiares de Pedro, acompáñenos

Todo el proceso había resultado genial, fenomenal: según lo esperado. Ahora tocaba recuperarse y volver a la normalidad. Unas horas en cuidados intensivos y volvería  a planta.

Decidí ir a contarle a Pepe las buenas noticias. Cuando lleguo a la habitación lo encuentro sentado, serio, con la cabeza inclinada hacia abajo y sus grandes brazos rodeando sus rodillas.

Pregunté a su mujer:

—¿Qué le ocurre a Pepe?

—Nada chiquilla, no te asustes, simplemente lleva orando desde que tu hijo entro en el quirófano.

Grandes lagrimas incontrolables me arrasaron los ojos, comenzaron a rodar por mis mejillas, era un acto tan emotivo, un absoluto DESCONOCIDO se tomo la molestia de rezar por mi hijo y recomendarlo a su amigo. La BUENA GENTE existe, esos DESCONOCIDOS que nos hacen desconfiar pueden ser la caja de Pandora tan buscada y ansiada.

Pepe, ese día volvió a recibir el alta a su domicilio y de nuevo se vuelve a quejar de que no se encuentra bien, sufre dolores necesita más días de hospitalización.

A media tarde, Pedro regresa a la habitación, Pepe le alaba, le dice lo valiente que es, lo maravilloso que todo se ha dado y le recuerda que su amigo le ha ayudado.

Yo no me quería alejar de mi hijo quería permanecer a su vera, “el vecino”, me obliga a marcharme a cenar, me resisto, su insistencia me obliga a obedecer.

Cuando regreso encuentro a Pepe, sentado en un taburete a los pies de la cama de mi hijo, velando por él. Esta situación se repite infinidad de veces, si voy al baño, a por un café, a fumarme un cigarrillo, a comer,  al regreso la misma imagen, velando a los pies de la cama. Y solo es un desconocido.Esos desconocidos

La noche del martes, no se parece a la anterior, es mas movida, luces encendidas, enfermeras entrando y saliendo continuamente, Pedro quejándose y el “vecino” haciendo gala de su paciencia no se queja de nada, todo lo comprende y se solidariza con mi hijo. Vuelven a ser cómplices.

Amanece el miércoles, soleado, alegre sintiéndose cómplice de Pedro, rebosante de buenas noticias y dichas.

Pedro despierta, aturdido, había descansado pocas horas y la noche había resultado un poco inquieta. A pesar de ello, se encuentra mucho mejor, completamente consciente y con ganas de reír y de hablar.

Su recuperación estaba siendo maravillosa, y yo no me sentía sola, tenía a “el vecino”, Pepe, preocupado en todo momento del bienestar de mi hijo.

El equipo m´wdico que atiende a Pepe, pasa a la habitación, él se levanta y dirigiéndose a ellos les dice:

—Prepararme el alta a casa, hoy me encuentro estupendo, mis dolencias   han desaparecido.

Comienza a preparar su maleta a guardar sus ropas y demás ajuares, llegado el momento de la despedida, se acerca a la cama de mi hijo y le dice:

—Te voy a enseñar una fotografía del amigo que te comente que tengo aquí, al cual te recomendé y te dije que no tuvieras miedo que estabas en buenas manos, a ver si eres capaz de recordarlo entre todo el personal que te atendió en el quirófano.

Pepe, muy lentamente, tranquilo, orgulloso del trabajo que iba a realizar, busca en el bolsillo de su chaqueta su cartera.

La abre, y todo radiante de felicidad, muestra la fotografía de su amigo a mi hijo, él cual todo interesado abre sus grandes ojos, para intentar recordar quien estaba en esos críticos momentos y así poder localizarlo y ubicarlo mentalmente.

¡Qué gran sorpresa nos llevamos ambos! No sabíamos si reír o llorar, el amigo era una estampa de Jesús de Nazaret, con una túnica morada en tono fuerte, un brillo especial en sus ojos y la expresión de su cara invitándonos a alabarlo, venerarlo e incluso a creer en él.

Mi hijo y yo nos miramos, empezaron a rodar lágrimas de alegría por la cara de ambos. Jamás nos imaginábamos que ese amigo tan especial de pepe, al que tanto respetaba, y al que tanto pidió, no fuera de carne y hueso, al cual poder dar las gracias  por ser mi hijo “el enchufao”, el recomendado, y poder agradecer todo lo bien que se había portado durante todo el proceso.

Pepe, sin darse mucha importancia, guarda la fotografía de su amigo y nos comenta:

—Es un amigo mas, solo le pido cuando lo necesito y le agradezco lo bueno que me ocurre, le doy las gracias por levantarme cada mañana y poder ver brillar el sol un día más. Cuando lo encontré, yo atravesaba un mal momento laboral, él se cruzo en mi camino, lo cobije y arropé , acto seguido encontré trabajo, vamos ya para quince años sirviendo a mi empresa.

Llego el momento de la despedida, intercambiamos números de teléfono, realizamos la promesa de celebrar la mejoría de mi hijo, con una gran comida.

Puedo decir que pepe y yo no sé si posteriormente seremos grandes amigos, o si, la vida decidirá y nos guiara, armas tenemos para seguir luchando por ese lazo de afectividad, si que afirmo que un DESCONOCIDO y yo vivimos momentos de gran sufrimiento, los compartimos, nos ayudamos y nos consolamos. Teníamos en común solo una habitación de un frio hospital. Siempre dicen que las amistades son verdaderas, cuando en los malos  momentos están ahí, sin necesidad de buscarlas, yo tengo claro que algunos que dicen ser mis amigos, no me ofrecieron el apoyo que necesite y un DESCONOCIDO fue capaz de remover el alma de mi hijo y el mío, con sus hechos y acciones.

Esos desconocidosPepe, me confesó que no se sintió mal en ningún momento, solo fingió una supuesta enfermedad, para no marcharse del hospital sin saber si su amigo había actuado correctamente con mi hijo, para ello se sometió a nuevos análisis de sangre, nuevas pruebas, nueva medicación y todo ello sin necesidad. Y no era mi amigo, ni presumía de ello, era solamente un completo DESCONOCIDO. Y su obra no acabo, continuo durante varios días llamando a mi hijo, para ver como se encontraba y desearle pronta mejoría.

Actualmente, la frase de cada día, es que no debemos fiarnos de nadie, que todo el mundo lleva malas intenciones, puedo afirmar y afirmo que la BUENA GENTE, existe. Hay personas que llevan un ángel dentro, con toda la disposición a merced de quien la necesite.

No sé si pepe, me fue enviado desde la tierra o desde el cielo, hizo una gran labor por mi hijo, acto que nunca olvidare, y que cuando recuerdo no puedo evitar que las lágrimas me fluyan solas, sin necesidad de llamarlas, un nudo en la garganta que no es posible deshacer y un sentimiento de agradecimiento  que no encuentro bien material con el cual poder devolver el favor recibido.

Mi hijo, siente y piensa como yo, repite a menudo lo que vivió con pepe, lo cuenta a sus amigos, se emociona al recordarlo.  Una misma frase me la ha dicho tantas veces que me la se de memoria:

—Mama, pepe era para nosotros un completo DESCONOCIDO

No sé si es porque existen muchas personas denominadas pepe, o porque la naturaleza les ha dotado de un carácter y una pasta especial, puedo afirmar que los pepes por unas cosas u por otras son unos seres especiales.

José Pozo, ganador del XXVIII Premio Gerardo Diego de poesía

La escritora valenciana Dolors Alberola ha sido galardonada en la trigésimo primera edición del Premio de Poesía Leonor de la Diputación Provincial de Soria por su obra ‘Dasein’. Por su parte, el XXVIII Premio Gerardo Diego para Autores Noveles ha recaído en el poemario ‘Extravagante’, de José Pozo Madrid, natural de Tomelloso.

José Pozo, ganador del XXVIII Premio Gerardo Diego de poesía
El poeta tomellosero, José Pozo Madrid, en el acto de entrega del Premio de Poesía Carmen Merchán Cornello de Cazalla de la Sierra en junio del 2011

Ambos premios, organizados, patrocinados y convocados por la Diputación Provincial de Soria se han fallado este sábado. El premio Gerardo Diego de Poesía para autores noveles está dotado con 5.000 euros y el Leonor con 10.000 euros, a lo que se suma la publicación de los textos durante el año siguiente al fallo de los galardones. De esta publicación el autor recibirá 50 ejemplares.

El presidente de la Institución, Antonio Pardo, ha destacado el «alto nivel» tanto de participación —244 obras han optado al Premio Leonor y 126 al Gerardo Diego— como la calidad de los trabajos presentados y ha anunciado la continuidad de los dos premios para próximas ediciones ya que se trata de dos convocatorias con una «larga trayectoria» que han conseguido «un alto nivel, calidad y prestigio tanto nacional como internacional».

Presentación de “La madurez sensible” de Miguel Ángel Bernao

El sábado 27 tuvo lugar en la Sala CICATO la presentación del tercer libro de poemas de Miguel Ángel Bernao Burrieza , “La madurez sensible”. El volumen está editado por la editorial Seller, con prólogo del colombiano Luis Francisco Lemus Moreno.

La presentación corrió a cargo de la poeta Natividad Cepeda. Calificó a “La madurez sensible” como la desazón de los sentimientos. Explicó que cada poeta tiene una forma diferente de plasmarlos. El poemario está compuesto en verso libre, técnica difícil, aseguró, con la se busca la musicalidad y la belleza de las palabras.Presentación de “La madurez sensible” de Miguel Ángel Bernao

Es un libro muy extenso, con una línea de contenido hegemónico, salvo por tres poemas, aseveró la escritora. Para ella el poemario sigue el estilo y temática de los Poetas Malditos (Baudelaire, Villón, Rimbaud…), está encuadrado en ellos. La poesía es el reto de la desnudez del poeta, que lo tiene que hacer por completo, continuó Natividad Cepeda.

El verso, la creación, una vez escrita o editada es del lector; del autor solo quedará la obra publicada. Cepeda alaba el libro como soporte, el contacto físico, el olor, que son irrenunciables y consustanciales a la lectura. Publicar es un acto de valentía ya que supone exponerse al juicio de los demás, necesario y buscado por los autores con independencia del veredicto, expuso Cepeda.

Calificó la obra de Bernao como acto de fe y renuncia, que busca el silencio para escribir del silencio. Señaló que Miguel Ángel es hijo de su generación. Encuadró al poemario dentro de la poesía provocadora, de denuncia.

Natividad Cepeda aseguró que la poesía es un género de minorías, que no se compra. Los poetas leen a los poetas, “si no nos leemos nosotros, no nos lee nadie”.

Continuó el autor relatando que tras la conclusión del poemario necesitó descansar debido a la carga sentimental que le produjo la composición del mismo. Bernao explicó que está escrito con ambigüedad, con muchas imágenes, pero desde un sentimiento aterrador y provocador.

El poeta señaló que es un poemario transgresor, para buscar y crear conciencia. Pinta evocaciones constantes al romanticismo en una constante lucha  entre luces y sombras. Necesitó que pasase el tiempo para releerlo, concluyó.

Tras la presentación de “La madurez sensible”, Miguel Ángel Bernao tuvo la amabilidad de conceder una entrevista a enTomelloso.com.

Miguel Ángel Bernao a pesar de su juventud tiene una extensa biografía y una vastísima producción literaria. También colabora con nuestro medio. Se puede acceder a su biografía pinchando en el enlace: Luna de Agosto

Presentación de “La madurez sensible” de Miguel Ángel Bernao—Tiene un importante bagaje poético, usted lleva muchos años escribiendo poesía, ¿cómo llega a ella? ¿Usted elige la poesía o ella le elige a usted?    

—La poesía es una de las cosas que más me han gustado y desde pequeño me dediqué a ella. También he escrito algunas narraciones y relatos cortos, pero la poesía es donde más a gusto me encuentro. Es mi género.

—Nos dice que también escribe prosa…

Me cuesta algo más escribir prosa que poesía, pero aún así he escrito bastantes relatos cortos y  narraciones… Aún permanecen inéditos.

—¿Cómo consigue ser capaz de crear una producción tan ingente?

—Soy un escritor compulsivo, lo reconozco, cualquier cosa que veo u observo trato de plasmarla, me inspira mucho cualquier acontecimiento cotidiano… eso necesito plasmarlo inmediatamente, de hecho, siempre voy armado de hojas para tomar apuntes “al natural”.

Creía que no se podía sacar tiempo, pero cuando haces algo que te gusta, que te inspira, se saca tiempo de donde sea… acostándote a las tres de la mañana, si es necesario.

—Este es su tercer libro editado, antes sacó a la calle “Antología del Alma”  y “En el filo de la eternidad” ¿Está contento con ellos? ¿Han cubierto sus expectativas en cuanto a difusión y ventas?

Estos dos primeros libros no tuvieron difusión apenas, pero me sirvieron para demostrarme que era capaz de publicar. Ahora, con este tercer título, “La madurez sensible”, creo que he conseguido la madurez literaria necesaria para poder editar un libro de cierta categoría.

Los anteriores eran temáticas completamente distintas, eran, tal vez, demasiado románticos, no quiero decir con estos que sean libros que no se lean, pero bueno… No tuvieron el impulso de éste último.

—¿Qué vamos a encontrar en “La madurez sensible”?Presentación de “La madurez sensible” de Miguel Ángel Bernao

—Muchas cosas… pero principalmente es un libro que pregunta mucho. No solo yo como escritor me pregunto cosas, todo el mundo se hace preguntas. Quiero crear también un poco de conciencia, de por qué las cosas malas llegan, las guerras, esta crisis que estamos pasando… es un libro que pregunta.

También sobre los valores morales, para mí son importantísimos.

—¿No da respuestas?

—Las respuestas me las callo… las dejo a la subjetividad del lector.

—Durante la presentación han hablado de la relación del libro con los Poetas Malditos.

He leído mucho de ellos y muy poesía puede estar inspirada por su obra y temática. Muy negra y oscura, pero creo que realmente eran visionarios. Yo no me considero como tal, pero trato de ahondar con mi poesía en lo que puede pasar.

—Además de ellos, ¿de qué poetas se inspira?

Como hemos dichos en la presentación, de Federico García Lorca, de Miguel Hernández… De éste último admiro su obra, su obra, su vida y toda su lucha. Mi obra también habla de lucha… Ellos dos son los poetas que más me inspiran.

—Mantiene varios blogs, ¿le satisface el medio?

Empecé como un blog personal, al poco descubrí que lo que escribía tenía lectores, eso me hizo meterme cada vez más en ese medio. Se ve recompensado por el número de visitas, lo que te hace seguir, pues tu poesía está llegando a alguien.

Mantengo el blog “Luna de agosto”, una página personal, un blog de haikus y un canal de youtube.

—Háblenos de las redes sociales ¿Cuál prefiere?

—Facebook, he de confesar que Twitter no lo uso apenas. La primera la uso a diario, Facebbok es más extenso a la hora de compartir, me sirve para compartir las entradas de mis webs e insisto en que lo uso a diario

 

Tengamos la fiesta en paz por Andrés Cañas

Si el político «ex» de casi todo, señor Bono, con su mal disimulado anticatalanísmo se quiere manifestar contrario a la independencia de Cataluña incluso a todo lo que él considere favor a esta comunidad, igual que cualquier otro ciudadano, está en su derecho, ¡faltaría más! Lo extraño es que el ínclito señor Bono, haciendo uso de la libertad de opinión que tanto gusta a los amantes de la verborrea o ligeros de lengua, consciente o inconscientemente, haya hecho estas declaraciones: «Los castellano-manchegos residentes en Cataluña, con la independencia, tendrían tratamiento de extranjeros».Tengamos la fiesta en paz por Andrés Cañas

Yo, que soy uno de ellos, no me resisto a dejar de responder y decirle que si resido en Barcelona es porque quise y porque cuando llegué aquí no se me negó nada. Al contrario, los catalanes me facilitaron las cosas para que me sintiese a gusto entre ellos. En principio, me dieron su confianza (seguro que por ganarse la mía) y eso es algo que agradeceré siempre. Por tanto, esas declaraciones junto a otras de políticos de su camarilla, publicadas en su día por distintos medios de comunicación, se me antojan desafortunadas por no decir que son una caprichosa perversidad.

Su compañero de bandería, el penúltimo presidente extremeño, declaró que «Cataluña llegó a ser lo que es, por lo que había robado a Extremadura» y se quedaría tan pancho. Y otro tanto ocurre ahora con el actual Presidente al decir que «Si Cataluña se independizara, él intentaría ‘rescatar’ a los extremeños que en los años 50 y 60 osaron venirse a trabajar y vivir aquí».

Yo tuve compañeros de trabajo y vecinos en el barrio que decíamos lo mismo: «Que salimos de nuestro pueblo empujados por la paralización y el crónico abandono de que éramos víctima las gentes del campo». También coincidíamos en que integrarnos o no en esta cultura ha sido y sigue siendo una elección libre, ya que nadie nos ha provocado y menos obligado a ello. Sin embargo, lo que no se ha dicho, o se ha oído poco, es si éstos iluminados y un día «políticos modélicos» se interesaron por los motivos que tuvimos igual, andaluces, gallegos, manchegos, extremeños, murcianos, etc. para abandonar nuestros pueblos e irnos a otro lugar incluida Cataluña.

De ahí que me cueste creer que las familias que propiciamos aquél «fenómeno migratorio» tengamos que desobedecer ahora a esos políticos de quita y pon (los de dentro y los de fuera)  que a base de engaños y falsas promesas a quienes les ha puesto donde están, en poco tiempo se han asegurado una vejez sin apuros, sin necesidad de tener que salir a buscarlo a otro lugar como tuvimos que hacer nosotros. Así que a los inmigrantes castellano-manchegos, que nos dejen disfrutar de nuestra catalanidad adoptiva hasta el final de nuestros días. O lo que es lo mismo: ¡Que nos dejen en paz de una puñetera vez!

Desidia por Manuel Buendía

—¡No puedo darte la baja Juan! —volvió a repetir el Doctor Carranza— Debes esperar a que el especialista te haga las pruebas y te diagnostique; sin un diagnóstico no puedo justificar la baja, tómate los antiácidos que te receté e intenta descansar y no estresarte.

Juan Luis salió de la consulta cabizbajo con la terrible y frustrante confirmación de haberse cumplido sus predicciones. Hacía ya más de tres meses que sus problemas digestivos se habían complicado; a la acidez y el dolor frecuentes se unían episodios de nauseas y desmayos, y la estricta dieta que le prescribió el Doctor Carranza, su médico de cabecera, sólo había servido para debilitarlo aún más, y la consulta para el especialista la tenía para dentro de nueve meses.

Se fue caminando lentamente hacia su casa, no se sentía con fuerzas para coger el autobús y regresar a su trabajo- hacía tiempo que no cogía su coche para desplazarse por miedo a que le diese un ataque y desmayarse conduciendo- a pesar de lo mal que se estaban poniendo las cosas en la empresa no podía, ni quería, volver ese día. Llegaría a casa y se tumbaría a descansar.

Juan Luis llevaba siete años trabajando como delineante en un estudio de ingeniería, había estudiado dos años en la universidad pero los problemas económicos le obligaron a dejar los estudios y ponerse a trabajar, aunque los dos cursos de ingeniería y un curso de delineación le habían servido para  situarse profesionalmente. El problema era que los últimos meses por culpa de la enfermedad, había faltado mucho al trabajo y su rendimiento había bajado considerablemente, por lo que su jefe le había advertido de que con la ley en la mano podrían despedirle.

Lejos quedaban aquellos tiempos en los que era imprescindible en la empresa. Su jefe, el dueño del estudio, trabajaba en la administración, y consiguió varios proyectos importantes, proyectos que Juan Luis, con su experiencia y profesionalidad, llevó a cabo sin apenas ayuda, y que hicieron a la empresa ganar una cantidad casi indecente de dinero. Juan Luis sólo se llevó de todo aquello una gratificación de 400 euros una Navidad. A pesar de ello Juan Luis se sentía bien pagado y disfrutaba con su trabajo, porque le hacía sentirse realizado y porque a pesar de todo, se sentía valorado por la empresa.

Después de ese día todo se precipitó: a Juan Luis lo despidieron por absentismo laboral por lo que al ser despido procedente no le retribuyeron lo suficiente. Estando ya en el paro la enfermedad siguió avanzando, y él siguió esperando a la consulta del especialista. Pero como las desgracias nunca vienen solas, a Juan Luis como cobraba subsidio, lo llamaron para trabajar en el departamento de obras del ayuntamiento, pero al faltar un día sí y otro no por culpa de la enfermedad, le quitaron el subsidio.

Juan Luis no tuvo que esperar a que le viese el especialista el día de la cita, la enfermedad avanzó tanto que después de ingresar en urgencias seis veces en veinte días, le ingresaron en el hospital, le hicieron las pruebas y le diagnosticaron un cáncer muy avanzado. Le trasladaron  al hospital provincial, y allí se quedó porque tanto la operación quirúrgica como la quimioterapia le dejaron tan mal que ya no podía ir y venir.

Mientras tanto su mujer, Luisa, también perdió su trabajo por tanto faltar, a causa  de ir y venir a hospitales, y también fue un despido procedente. Luisa se trasladó a la capital para estar junto a su marido, la casa que con tanta ilusión habían comprado cuando el “boom inmobiliario” se la quedó el banco ya que dejaron de pagar la hipoteca, porque Luisa previendo lo que ocurriría prefirió guardar los pocos ahorros que aún les quedaban.

Desidia por Manuel Buendía

La estancia en el hospital se estaba llevando el dinero muy deprisa, aparte de todos los viajes, parte de los servicios del hospital había que pagarlos ya que el copago hacía un año que se había instaurado en la sanidad. Luisa tuvo que ponerse a trabajar por horas, y al hijo de ambos lo enviaron al pueblo con su abuela.

Como la enfermedad de Juan Luis evolucionaba lentamente a peor, después de dos operaciones, con otros tantos tratamientos de quimioterapia, le trasladaron a la planta de enfermos especiales; una sección del hospital donde colocaban a los enfermos terminales que no tenían seguro privado, es decir; los enfermos no rentables. Allí se apilaban tres pacientes por habitación, y las medidas higiénicas elementales eran insuficientes para las condiciones de convivencia forzosa de distintos tipos de enfermedades. Luisa iba a pasar con el todas las tardes y todos los fines de semana, y aunque su moral se iba minando poco a poco, intentaba regalarle una sonrisa cotidiana. Aunque el desenlace era inminente jamás hablaban de ello y pasaban las tardes haciendo planes para el futuro; querían empezar de cero, en otro país quizá, donde los derechos sociales y la sanidad pública aún estuvieran intactos.

Hoy Juan Luis ha dejado de pronto de pensar en cuando y como le llegará la muerte. Por alguna extraña razón ha empezado a hacer balance de su vida: Ha recordado su niñez; quizá la etapa más feliz, como ayudaba a su padre en la herrería durante las vacaciones, haciendo aperos de labranza, luego vinieron los remolques y cabinas para los tractores e incluso alguna estructura industrial, fueron unos años buenos, hasta que el progreso dejó la fragua para los trabajos de siempre, no obstante allí empezó su amor por la ingeniería. Tanto en el colegio como en el instituto fue un buen alumno, no brillante pero sí responsable, desde pequeño siempre hizo lo que se esperaba de él, jamás dio un disgusto a sus padres, y cuando su padre le dijo que no podía seguir ayudándole a pagar la carrera Juan Luis lo aceptó de buen grado, era ley de vida; los hijos de los pobres no podían ir a la universidad, y él al menos lo había conseguido. Estudió delineación por las noches y ayudaba a su padre por el día, luego encontró un trabajo en Madrid y allí se formó profesionalmente adquiriendo experiencia, y allí conoció a Luisa y dos años después se casaron, como todos esperaban de él. Luego vino la muerte de su padre por una enfermedad del corazón —no sufrió mucho, entre otras cosas porque entonces los hospitales no estaban tan saturados y la atención a los enfermos era mucho más humana—. Se volvieron al pueblo, y para que su madre y ellos pudiera vivir bien vendieron lo único que les dejo su padre; la fragua. Poco tiempo después Juan Luis encontró en el pueblo el empleo de su vida, y se compraron el chalet adosado.

 Después de ver la película de su vida, Juan Luis no hace más que preguntarse por qué todo ese cúmulo de desgracias; el siempre aceptó el destino sin rechistar ni protestar, siempre hizo lo correcto y no hizo mal a nadie. El siempre entendió que el empresario debía ganar más dinero, y pensaba que su jefe era como un padre para él, hasta entendió que lo despidiera porque ya no era rentable a la empresa, también siempre pensó que las medicinas había que pagarlas, y que el Estado no debía subvencionar a los vagos que no trabajaban. Sin embargo ahora, de pronto siente rabia, una rabia extraña y profunda, una energía desconocida hasta ahora para él; que pena que sea por la mañana y no esté Luisa para contárselo, pero ahora tiene que marcharse, esa energía le hace  sentir como que  emprende un viaje, la rabia le lleva a algún sitio, pero ya no puede hablar, ni ver.

Hora de la muerte: 12,37 h.

El Ayuntamiento ha participado en el VII Foro Iberoamericano de gobiernos locales

El Ayuntamiento de Tomelloso, a través de su concejal Isidoro Torres en su calidad de vocal de la comisión de Relaciones Internacionales de FEMP, ha estado presente en el VII Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales que se ha celebrado en Madrid en la sede de su ayuntamiento.El Ayuntamiento ha participado en el VII Foro Iberoamericano de gobiernos locales

Asistieron representantes de gobiernos de ciudades españolas y toda iberoamérica desde la anfitriona alcaldesa de Madrid, Ana Botella pasando por Iñigo de la Serna, alcalde de Santander y presidente de la FEMP hasta Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid y presidente de la comisión de Relaciones Internacionales de la FEMP, y alcaldes y representantes de ciudades de la talla de Lisboa, San José de Costa Rica, Quito, Panamá, San Salvador, Rosario o Montevideo.

En este encuentro se ha tratado y puesto en común aspectos y problemas de las políticas locales enfocadas a la promoción empresarial, fomento del emprendimiento, y creación de empleo dada la situación y coyuntura que se está viviendo a nivel mundial por lo que se ha intentado buscar soluciones encaminadas al fomento de la iniciativa empresarial, apoyo a los emprendedores y actividades de puesta en marcha de políticas de empleo.

El foro incluyó distintas mesas de trabajo relacionadas con esta temática y finalizó con la presentación y aprobación de una declaración final de conclusiones que tradicionalmente se viene presentando durante los últimos años en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado cuya próxima edición se celebrará en la ciudad española de Cádiz coincidiendo con la celebración del segundo centenario de la aprobación de la Constitución de 1812 aprobada por las Cortes constituidas en esta capital andaluza.

La participación y presencia en estos foros siempre cuenta con un interés añadido al abrirse la posibilidad de escuchar, conocer y experimentar aspectos de política local desde un punto de vista de ciudades españolas y también de todo el arco iberoamericano.

Parapléjicos, el ambulanciero y la camarera por Pedro Muñoz Plaza

Como siempre, hago tiempo en la sala de espera de radiología, en la tercera planta. Las cuatro o cinco personas que se encuentran en la sala miran atentamente la tv; Rajoy habla en el parlamento, parece importante. Hemos llegado pronto, hoy terminaremos antes.

El Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo no es un hospital al uso. El hecho de que esté enfocado expresamente al tratamiento y rehabilitación de lesionados medulares le hace diferente. Cuando llegas por primera vez a Parapléjicos, lo que mas impacta a primera vista es la cantidad ingente de pacientes que deambulan por todas sus dependencias a lomos de su silla de ruedas, además de la juventud de estos. Cuando vienes a ingresar a alguien cercano, debido a un fatal accidente de trafico del que sabes que acarreará secuelas graves, la primera impresión te puede dejar un poco tocado.Parapléjicos, el ambulanciero y la camarera por Pedro Muñoz Plaza

A Parapléjicos no le hace diferente solo el tráfico de sillas por sus pasillos; a mi siempre me ha parecido un hospital de puertas abiertas. No hay guardas jurados, todas las puertas están siempre literalmente abiertas. Pasillos, salas de espera, zonas de consultas y hospitalización se ven pobladas y transitadas por batas blancas, sillas y personal de paisano que pueden ser familiares de pacientes o empleados del hospital. No hay letreros de prohibido el paso por ningún lado. Solo la zona de quirófanos y UCI, por razones obvias, tienen el acceso restringido.

Al otro lado del pasillo, frente a la sala de espera, una llave con un pequeño llavero metálico cuelga de la cerradura de la puerta corredera que se adivina tras el tabique. Es la puerta del laboratorio. Desde este lado del pasillo veo entrar y salir al personal que trabaja en él y la actividad que se desarrolla dentro. Una prueba más de mi idea de puertas abiertas de este hospital.

Bajo a desayunar a la cafetería. Es temprano y está prácticamente bacía. Pulga de tortilla y refresco. Un par de mesas a mi derecha se sienta con su café un hombre de mediana edad. Tras la barra desierta, la chica se afana en el orden y limpieza de su lugar de trabajo. Entra un ambulanciero con chaleco amarillo, saluda a la chica de la barra y, mientras pasea barra arriba y abajo intentando decidir cuál será su desayuno, conversa familiarmente con ella.

—Como no cobremos pronto mi novio me echa. Estamos pensando en pedir un aplazamiento de la hipoteca. —Con la cafetería vacía es fácil escuchar la conversación. Hablan como si quisieran hacernos cómplices, como si dieran por sentado que todos tenemos problemas parecidos y en cualquier momento entraremos en la charla.— El banco te lo da, pero al final pagas doble y el ahogo se incrementa ¿Y vosotros, habéis cobrado ya?

—Hace dos semanas la junta ingresó el dinero de los sueldos —contesta el conductor mientras señala la vitrina de la bollería—, pero se lo quedó el banco para cubrir las deudas que tiene la empresa con ellos. Nos deben tres meses y tengo que seguir estando como un clavo en mi puesto. El banco ha cobrado, pero nosotros no.

En la tele de la sala de espera sigue hablando Rajoy. Habla del IVA, de liberalizar esto y aquello, de recortes… De lo mal que está la cosa y de como pretende solucionarlo. Políticos, periodistas y tertulianos de toda condición seguirán hablando durante semanas del discurso de Rajoy. De la camarera y el ambulanciero no habla nadie.

Parapléjicos está ahí, aunque tampoco nadie habla de él y tengamos motivos de sobra para sentirnos orgullosos de este hospital. Es un hospital de referencia nacional (países de todo el mundo ponen sus ojos en él) en el tratamiento, rehabilitación e investigación de lesiones medulares. Espero que no haya ningún iluminado que, aprovechando la coyuntura, se lo cargue.

Calamares o chipirones en salsa

Esta semana un plato sencillo y muy rico: Calamares o chipirones en salsa

Ingredientes:

1 kg de calamares o chipirones limpios y troceados–1 cebolla–½ pimiento rojo-700 grs. de tomate triturado–½ vaso de vermut–1 cucharada de pimentón–1 cucharada de ha

Elaboración:Calamares o chipirones en salsa

Picar la cebolla y el pimiento muy finos y poner a rehogar en una sartén o perola con un poco de aceite de oliva a fuego lento añadiendo una pizca de sal y otra de azúcar.

Pasados 12 minutos aproximadamente añadir a la sartén los calamares y subir el fuego un poco. Rehogarlos 4 minutos y añadir el pimentón. Esperar removiendo 1 minuto y añadir la harina, sofreirla un poco y añadir el tomate y el vermut, añadir más sal y una cucharada de azúcar.

Cuando rompa a hervir bajar un poco el fuego y removiendo de vez en cuando dejarlo unos 30 minutos hasta que la salsa esté hecha.

Si en vez de tomate triturado se utiliza tomate frito hay que añadir éste 8 minutos después del vermut y no utilizar harina.

Si se tiene tinta de calamar añadir ésta cuando el vermut y tendremos unos chipirones en su tinta.

Este plato se acompaña muy bien con arroz cocido.

El IVICAM gestiona todas las muestra vitivinícolas desde el 7 de septiembre

El laboratorio del Instituto de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha (IVICAM) de Tomelloso (Ciudad Real) procesa y analizada, desde el pasado 7 de septiembre, todas las muestras vitivinícolas de la región, según ha avanzado la titular de Agricultura, María Luisa Soriano.

En respuesta a una pregunta oral de la diputada del PSOE Rosa Melchor durante el pleno de las Cortes sobre el cierre de la Estación de Viticultura y Enología (EVE) de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Soriano ha señalado que con la decisión de remitir al laboratorio del IVICAM las muestras el Gobierno regional «se evitan duplicidades».El IVICAM gestiona todas las muestra vitivinícolas desde el 7 de septiembre

Según ha explicado, «en un radio de 30 kilómetros» había tres laboratorios que realizaban las mismas funciones y trabajos, por lo que con el objetivo de «gestionar adecuadamente los fondos públicos» se ha decidido unificar la gestión de muestras en el laboratorio del instituto, que está «reconocido» por la UE para realizar los análisis oficiales del sector.

Melchor ha criticado que con esta actuación el Gobierno regional «ha dado cerrojazo al único laboratorio acreditado oficialmente por la UE para análisis del vino», algo que ha negado la consejera, que ha invitado a la diputada del PSOE a llevar unas muestras «a que se las analicen».

La parlamentaria socialista, por su parte, ha señalado que la EVE de Alcázar fue inaugurada en 1927 y su servicio «no era deficitario». «Las reformas de los últimos años habían conseguido su competitividad», ha dicho, por lo que «no se puede entender su cierre por causas económicas».

La cocina del Hospital de Tomelloso obtiene la acreditación ISO 14001

El Hospital General de Tomelloso (Ciudad Real), dependiente del Gobierno de Castilla-La Mancha, ha obtenido la certificación ISO 14001 que garantiza la calidad del servicio de alimentación a pacientes y la implantación de un sistema de gestión ambiental respetuoso con el entorno.

El reconocimiento que marca la normativa UNE-EN ISO 14001 avala asimismo la optimización de la gestión de residuos que permiten reducir, evitar y controlar los impactos medioambientales derivados de la actividad diaria, ha informado el SESCAM en nota de prensa.La cocina del Hospital de Tomelloso obtiene la acreditación ISO 14001

Según la responsable del área, María Cobo, la certificación «refleja el compromiso de todos los profesionales que forman parte del área de nutrición y cocina para ofrecer un servicio con las máximas garantías y requisitos, así como una apuesta por la mejora continua».

El certificado del sistema de gestión de la Calidad ISO 14001 responde a la normativa internacional de Seguridad Alimentaria y Cuidado del Medioambiente y es concedido por Bureu Veritas, encargada de realizar la auditoría

Además, esta acreditación supone una orientación hacia la mejora continua basada en la planificación, el control y la medición de la eficacia de todos los procesos. De esta forma, se garantiza la calidad de los productos y de que los alimentos lleguen a los pacientes en las mejores condiciones de temperatura, higiene, presentación y calidad que la alimentación hospitalaria demanda.