Castilla-La Mancha ha reforzado su apuesta por la modernización y la mejora de la competitividad del sector vitivinícola a través de la financiación de 491 proyectos Vinati desde la llegada al gobierno de Emiliano García-Page. Estas iniciativas han supuesto una inversión superior a los 427 millones de euros y una ayuda pública de 144,5 millones, según datos facilitados por la Junta.
Uno de los ejemplos destacados es el de Bodegas La Remediadora, en La Roda, que este lunes recibió la visita del consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, acompañado por el alcalde de la localidad, Juan Ramón Amores, y el delegado de la Consejería en Albacete, Ramón Sáez. El consejero calificó a la cooperativa como “un ejemplo de éxito y saber hacer, como así lo vienen demostrando desde hace 80 años, con una historia que refleja el afán por mejorar”.
La Remediadora, fundada en 1946 por un grupo de viticultores rodenses, cuenta actualmente con más de 1.100 socios y gestiona 1.600 hectáreas de viñedos propios. En la última campaña, la cooperativa recogió 15 millones de kilos de uva, transformados en vino de calidad en unas instalaciones modernas. Entre las inversiones más recientes se encuentra la visitada este lunes, con un coste de 422.000 euros y una ayuda de 200.000 euros a través de la línea Vinati, destinada a mejorar la calidad y los procesos de elaboración. “Estas ayudas están trayendo innovación, calidad y ventas a Castilla-La Mancha”, subrayó Martínez Lizán.
La cooperativa también ha apostado por la internacionalización, recibiendo apoyos para la promoción del vino en terceros países y para la participación agrupada en acciones de internacionalización convocadas por el IPEX.
Posteriormente, el consejero visitó Destilerías Manchegas, una cooperativa de segundo grado con casi 60 años de trayectoria. Martínez Lizán destacó que esta empresa se centra en la gestión y valorización de subproductos de la vinificación, impulsando la investigación y el desarrollo. Entre sus actividades, la destilería genera alcoholes a partir de vinos, orujos o lías; convierte la granilla de uva en aceite para los sectores alimentario, cosmético y farmacológico; y obtiene tartrato cálcico, un conservante natural útil en sectores como el farmacéutico, la construcción, la industria química o la electrónica. Además, produce biomasa para distintos usos.
“Por lo tanto, tenemos claro que el sector agroalimentario de Castilla-La Mancha evoluciona con la innovación que tiene a su alcance y aprovechando los recursos que le ofrece la economía circular. Y de esa manera se genera mucha riqueza, actividad socioeconómica, empleo y, por supuesto, desarrollo rural, que es lo que pretendemos con el asentamiento de la población en cada uno de estos municipios”, concluyó Julián Martínez Lizán durante la visita.
