Cada 9 de marzo se celebra el Día de la Tortilla de Patata, una fecha que sirve para reivindicar uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española. En Tomelloso, el reportero de enTomelloso y SomosTV, Luis Don Juan, ha salido a la calle —con parada en la Cafetería Úcles— para preguntar a vecinos y vecinas cómo prefieren este clásico: con cebolla o sin ella, muy hecha o jugosa, casera o de alta cocina.
Las respuestas, variadas y espontáneas, muestran que la tortilla sigue despertando pasiones, debates y también alguna que otra receta secreta.
Entre la tradición y el debate eterno

Si hay una pregunta capaz de dividir opiniones es la del millón: ¿con cebolla o sin cebolla? En Tomelloso, según las respuestas recogidas, la opción sin cebolla parece imponerse entre muchos de los entrevistados.
“Sin cebolla, sin cebolla”, afirmaba con rotundidad uno de los vecinos consultados. Su acompañante coincidía y añadía incluso un argumento de autoridad gastronómica: “De hecho el mejor chef del mundo, que es David Muñoz, dice que sin cebolla la tortilla”.
Sin embargo, no todos piensan igual. Un grupo de jóvenes defendía lo contrario. “Con cebolla, siempre con cebolla”, aseguraba una de ellas, mientras otra matizaba que le gusta “en medio, que esté blandita por dentro”.
También hubo quien restó importancia a la polémica: “Me da igual, no sé ni cuándo lleva cebolla ni cuándo no”, reconocía otro vecino entre risas.
El punto de la tortilla: de muy hecha a “con pajita”
El otro gran debate gira en torno al punto de cuajado. Aquí las posturas fueron incluso más variadas.
Algunos lo tienen claro: tortilla bien hecha.
“Hecha, en condiciones, sin pajita nada”, respondía uno de los participantes.
Otros prefieren justo lo contrario.
“A mí me gusta casi cruda, que esté de sorbete”, decía un vecino, mientras otro confirmaba: “Poco hecha, así que se derrita”.
Entre medias, muchos defienden el equilibrio: “Que esté medio hecha, en su punto”.
Casera, mejor que de estrella Michelin
En un momento en el que proliferan las tortillas reinterpretadas en restaurantes de alta cocina —con ingredientes como chistorra, sobrasada o incluso versiones más sofisticadas— la mayoría de los vecinos lo tiene claro: la tortilla casera sigue siendo la favorita.
“Natural, nada más que con huevo y patata”, defendía uno de los entrevistados.
Otra lo resumía de forma contundente:
“La tortilla casera es siempre una tortilla casera. Con buenos huevos de corral y una patata buena sale siempre deliciosa”.
Incluso una joven francesa que vive en Tomelloso desde octubre se posicionaba claramente: “La española es mejor que la francesa para mí”. Eso sí, confesaba que todavía tiene pendiente dominar el momento clave: “No logro hacer la vuelta”.
El secreto de una buena tortilla
Cuando la conversación gira hacia el secreto de una buena tortilla, aparecen algunos consejos prácticos.
Para muchos, todo empieza por la calidad de los ingredientes.
“Los huevos tienen mucho que ver, y también la patata”, explicaba una de las vecinas.
Otros incluso compartieron pequeños trucos culinarios. Uno de los participantes revelaba su fórmula para lograr una textura más cremosa:
“Si haces seis huevos, échale dos yemas más. Las yemas le dan una cremosidad que queda muy buena”.
Las tortillas de Tomelloso
Aunque muchos aseguran que la mejor tortilla siempre está en casa, también surgieron nombres de bares de la ciudad donde merece la pena probarla.
Un vecino mencionaba varias referencias locales:
“Actualmente, tortillas en New York, la del Bar Avenida y también la que hacen en La Parrilla. Las tres son especiales”.
Un plato humilde que nunca pasa de moda
Entre bromas, recetas y opiniones cruzadas, la encuesta callejera de Luis Don Juan demuestra que la tortilla de patata sigue siendo un símbolo cotidiano de la gastronomía española. Un plato sencillo —huevo, patata y a veces cebolla— que, como recordaba uno de los vecinos, nació como comida humilde.
“La tortilla de patatas se hace pa’ pobres, decían antes”, comentaba con humor.
Sea muy hecha o jugosa, con cebolla o sin ella, lo cierto es que cada tortilla es distinta. Como resumía una de las participantes:
“Cada tortilla es un mundo”.
Y en Tomelloso, al menos este 9 de marzo, ese mundo se celebra con orgullo… y con muchas ganas de darle un buen bocado.












