La plataforma vecinal Stop Biometano Tomelloso organizó este domingo, 8 de febrero, una charla informativa en el Auditorio Municipal Antonio López Torres con el objetivo de abrir un debate público sobre el impacto de las macroplantas de biometano en la salud, el medio ambiente y el futuro de los municipios. El acto, que se celebró bajo el lema “Salud y futuro. Impacto del biometano en la calidad de vida”, contó con la participación de representantes vecinales y expertos, además de la atención previa a los medios de comunicación.
Durante esa comparecencia, Eva Violero, portavoz de la plataforma organizadora, explicó que la iniciativa nace ante la falta de un debate plural sobre estos proyectos. “El objetivo de este acto es fomentar el debate sano en la ciudadanía, también entre los agentes sociales y las empresas del sector”, señaló, lamentando que “solo se haya recibido la versión del Grupo Azora a través del alcalde de Tomelloso”. Violero subrayó que el encuentro se plantea “desde la ciencia” y con la experiencia de otros municipios afectados, porque, a su juicio, “hay motivos para pensárselo dos veces antes de poner en riesgo nuestra salud y el futuro de nuestros pueblos”.
En la misma línea intervino María Manzano, representante de la plataforma Stop Biometano Torralba de Calatrava, quien recalcó que la oposición a estas instalaciones no es un fenómeno aislado. “No es solo Tomelloso, no es solo Torralba, sino que más de 15 pueblos estamos luchando contra estas macroplantas”, afirmó. Manzano denunció la falta de información trasladada a la ciudadanía y cuestionó el modelo que se presenta como economía verde. “Esto no es economía circular ni economía verde, esto son los pelotazos de los fondos de inversión”, aseguró, poniendo como ejemplo el caso de Daimiel y defendiendo la necesidad de moratorias y consensos municipales.
El acto contó también con la intervención del profesor de Tecnologías del Medio Ambiente de la Universidad de Castilla-La Mancha, Máximo Florín, quien centró su discurso en datos técnicos y evidencias científicas. Florín reclamó “la máxima transparencia” y explicó que el proyecto previsto para Tomelloso, según la información disponible, plantea tratar 227.000 toneladas de residuos al año, de las cuales una gran parte procedería de fuera del municipio. “Casi tres cuartas partes de lo que el proyecto planea tratar se van a traer de fuera”, advirtió, alertando además de la situación de contaminación por nitratos en los acuíferos de la comarca y del problema que supone la gestión del digestato resultante. “Solo un 5 % de los residuos se transforma en biometano; el resto se convierte en digestato que se quiere valorizar como fertilizante”, señaló, cuestionando la viabilidad real de su aplicación agrícola.
La atención a medios concluyó con las palabras de Tomás García, coordinador de la plataforma Stop Biometano Tomelloso, quien criticó la actitud del Ayuntamiento ante el proyecto. “¿Por qué el ayuntamiento tiene tanto miedo a que se hable del biometano?”, se preguntó, denunciando la falta de información pública y las trabas, a su juicio, puestas a la convocatoria del acto. García defendió que la plataforma busca “hablar y fomentar un debate crítico sobre las consecuencias y los riesgos que tienen las plantas de biometano en nuestro entorno y para nuestra salud”, y reclamó al alcalde que “escuche a sus vecinos y se deba a su pueblo”.



