Hay entrevistas que empiezan con solemnidad… y luego está la de Manu Mangas. Entre bromas, confusiones telefónicas y algún que otro “esto luego lo borras”, el joven DJ y productor tomellosero deja claro desde el minuto uno que lo suyo es la cercanía. Y ahora, también, la radio. Quizá por eso encaja tan bien con lo que ahora presenta: un programa de radio que quiere sonar cercano, sin filtros y con bastante verdad.
Este sábado 21 de marzo arranca “Otter Radio” en Radio Surco, un espacio semanal de dos horas que supone un paso importante en la trayectoria de Manu Mangas (Tomelloso, 26 años). Un proyecto que empezó casi como un experimento y que ahora encuentra su sitio en la radio tradicional.
“Lo lancé como un triple… y entró”, resume, entre risas, sobre cómo surgió la oportunidad. En ese salto a las ondas, Manu Mangas también ha querido destacar el respaldo recibido: agradece especialmente la confianza de Coso y Montse Castellanos, “por apostar por el proyecto y darme todas las facilidades desde el principio”.
De Avicii, el coche y el bacalao a construir su propio sonido
Antes de la radio, antes incluso de las cabinas, hubo un coche y su tío Antonio con buen gusto musical. “Ponía bacalao y me empezó a gustar la electrónica”, recuerda Manu Mangas. Aunque si hay un punto de inflexión claro, lo tiene localizado: “Yo diría que gracias a Avicii soy DJ”.
De ahí a construir su identidad musical, el camino ha sido más de curiosidad que de etiquetas. “Me gusta todo, pero donde más en casa me siento es en el house y el techno house, con sonidos más groove”, explica.
Si tuviera que definir su sonido—y lo hace sin pensarlo demasiado—: “Chingón… fresquito y con escarcha”.
Productor por curiosidad (y hasta por accidente)
Su faceta como productor también tiene algo de improvisación y mucho de inquietud. Antes de “Ave Fénix” (2024), su álbum más sólido hasta la fecha, hubo experimentos poco convencionales.
“Saqué dos álbumes antes, medio en broma. Uno era de tonos de llamada”, cuenta. La historia no tiene desperdicio: “Estaba en el fisio, sonó un móvil con una melodía muy simple y pensé: ‘esto lo tendrá que hacer alguien’. Y lo hice”.
Después llegaría “Ave Fénix”, con 16 temas donde mezcla house, techno, drum and bass o psytrance. Una carta de presentación amplia, sin encasillarse. “Intento no cerrarme a un solo estilo y transmitir algo en cada tema”.
“No quiero ser un pasacanciones, quiero que sea un viaje”
Esa misma filosofía es la que traslada ahora a “Otter Radio”. El formato será sencillo, pero con intención: los sábados de 19:00 a 20:00 horas, sesión de Manu Mangas; de 20:00 a 21:00, artista invitado.
Pero lo importante no es solo qué suena, sino cómo. “No quiero ser un pasacanciones. Quiero que tenga sentido, que sea un viaje, una experiencia”, insiste.
Y además, ahora con micrófono: “Como es radio pura, presentaré temas, contaré curiosidades, diré de dónde vienen… para que la gente pueda descubrir música”.
Todo con un objetivo bastante claro: abrir puertas. “Quiero que alguien escuche el programa y diga: ‘no sabía que esto me podía gustar’”.
Sus imprescindibles
Manu Mangas también tiene claros sus básicos. En sus sesiones nunca faltan referencias como Vintage Culture, Mau P o John Summit, nombres habituales en su selección.
Y si hay que elegir un tema concreto, lo tiene claro: “You’re So Fine”, de Chelina Manuhutu. Aunque, si tira de memoria emocional, hay uno que sigue marcándolo todo: “Seek Bromance”, de Avicii. “Ese tema es especial”, reconoce.
Electrónica sin prejuicios… y con memoria
Si hay algo que atraviesa todo su discurso es esa especie de cruzada personal contra los clichés. “La música electrónica sigue estando muy estigmatizada, como si fuera solo ‘pum pum pum’”, señala.
Aunque también mira hacia dentro: “Hay menos estigma, pero sigue habiendo mucho postureo”.
En cuanto a tendencias, reconoce el auge actual del hard techno, pero pone el foco en otro fenómeno que le toca más de cerca: “Se está viendo también un regreso de la makina y eso me hace mucha ilusión”. Un guiño a sonidos del pasado que vuelven a conectar con nuevas generaciones.
Además, reivindica el talento cercano: “En España se valora más a los de fuera que a los de aquí. Y entre nosotros deberíamos apoyarnos más, porque si no lo hacemos, no lo va a hacer nadie”.
Manías, errores… y aprendizaje en cabina
En una entrevista que también deja espacio para lo más humano, aparecen las manías. Y alguna historia con moraleja.
“Cada vez que hago una mezcla, dejo la mesa como si viniera de fábrica”, cuenta. ¿El motivo? Una anécdota en sus inicios: “Me dejé un filtro puesto en una sesión y no sonaba bien. Desde entonces, lo reseteo todo siempre”.
Una de esas lecciones que no se olvidan.
De Tomelloso… a donde haga falta (incluso Marte)
En lo inmediato, el presente pasa por consolidar “Otter Radio” y seguir sumando actuaciones: Alcázar de San Juan, La Coruña y una fecha aún secreta “que es la que más ilusión me hace”.
Pero si se le pregunta por el futuro, no se queda corto. “Tomorrowland, Miami, colaborar con artistas grandes…”, enumera.
Y luego está Marte. Pero no lo dice porque sí. Lo enlaza con la actualidad y con media sonrisa: si Elon Musk consigue algún día llevar gente allí, él quiere estar. “Me gustaría ser el primer DJ en pinchar en Marte”, dice. Medio en broma, medio en serio.
En el fondo, su planteamiento es más simple de lo que parece: “No sé cómo ni cuándo, pero lo voy a conseguir”.
Un programa para sentirse dentro
Con “Otter Radio”, Manu Mangas no empieza de cero. Da un paso más. Lo que arrancó en 2023 como un proyecto personal en plataformas digitales —con sesiones y colaboradores— ahora da el salto a la radio, ampliando formato y alcance.
“Quiero que la gente sienta que el programa también es suyo”, dice.
Ese es, en el fondo, el espíritu de un espacio que crece sin perder su esencia: descubrir música, compartirla y hacerla accesible. Porque si algo tiene claro Manu Mangas es hacia dónde va, aunque el camino siga construyéndose poco a poco.
Y ahí, entre sesiones, invitados y nuevos oyentes, “Otter Radio” deja de ser solo un proyecto online para convertirse en algo más grande: una ventana abierta a la electrónica desde Tomelloso.

