miércoles, 4 marzo, 2026

“El Obrero”, el personaje más ilustre de Tomelloso

Con motivo de la exposición sobre su figura conviene recordar la trayectoria del personaje más insigne de nuestra ciudad

Comparte

Muchos habitantes de Tomelloso no conocen a uno de sus hijos más ilustres, a pesar de haber pasado cientos de veces junto a la estatua que la ciudad le dedicó hace cincuenta años. Estoy seguro de que la mayoría de los jóvenes actuales ni siquiera se han interesado por él, pues la historia es una disciplina cada día más denostada y manipulada por oscuros intereses que nada tienen que ver con el bien común.

Francisco Martínez Ramírez fue un hombre que hizo por Tomelloso más que la mayoría de sus vecinos a lo largo de la historia. Nacido en 1870 en Tomelloso, pasó su juventud en su ciudad natal hasta los 17 años, momento en el que emprendió un recorrido de formación tanto académica como humana y social, pasando por Madrid, Málaga, Granada y Valencia. Regresó a Tomelloso a principios del siglo XX, donde quiso dedicar su vida a mejorar y llevar el progreso a sus vecinos. No obstante, también viajó por diversos países, como Estados Unidos, Francia y Alemania, para aprender métodos y técnicas de trabajo y emprender negocios de capital internacional.

  • Vinícola de Tomelloso

Era un hombre adelantado a su tiempo; un intelectual ilustrado que trajo a Tomelloso el progreso en todas sus vertientes. Moderno, inteligente y progresista, en el sentido más amplio de la palabra, defendía el progreso social y económico de un país que demandaba una regeneración, y esa regeneración intentó aplicarla en su ciudad natal. Habría que entender la figura de Francisco Martínez Ramírez dentro del contexto social de la España de principios del siglo XX, de la cual Tomelloso era un fiel reflejo.

“El Obrero”, el personaje más ilustre de Tomelloso

Amigo de intelectuales y políticos de la época como Melquíades Álvarez, el general Aguilera, Indalecio Prieto o Manuel Azaña, fue escritor, ensayista, abogado, empresario y economista. En 1903 fundó el primer periódico de su ciudad, El Obrero de Tomelloso. En 1904 creó el Círculo Instructivo del Obrero, con fines estrictamente educativos, pues como hombre ilustrado creía firmemente en la alfabetización y la instrucción de los trabajadores. También fundó una de las primeras cooperativas agrícolas del país y fomentó la mecanización del trabajo agrícola.

Sería imposible enumerar todos los logros de este gran hombre, inquieto, utópico y emprendedor, que amaba su ciudad y quería que esta fuese un referente de progreso social y económico. Pero su mayor gesta fue conseguir conectar a Tomelloso y Argamasilla de Alba con la red de ferrocarril en 1914, algo crucial para el desarrollo de la ciudad y para poder dar salida a su gran producción vinícola y alcohólica. Fue una iniciativa particular en la que las instituciones no colaboraron. Pocos años después, en 1920, trajo la primera locomotora de gasolina de España.

Gran viajero, fue también un explorador de los adelantos técnicos. De ideología republicana y liberal-progresista —cuando todas esas palabras tenían sentido y podían aunarse de manera natural—, durante la Guerra Civil fue repudiado tanto por los republicanos como por los golpistas. Su decadencia comenzó durante la contienda y, tras ella, Francisco Martínez se diluyó en su Tomelloso, casi arruinado y olvidado por todos. Murió en 1949 a la edad de 78 años.

La historia de Tomelloso está plagada de iniciativas privadas de hombres como El Obrero, en una lucha desigual contra los elementos y las instituciones, porque siempre se nos ha negado todo. Y, a pesar de ello, Tomelloso se ha colocado en primera línea de la región, tanto en lo cultural como en lo económico, gracias a personajes emprendedores y con iniciativa que no se rindieron ante las repetidas y constantes negativas institucionales. Por eso Tomelloso no le debe nada a nadie, excepto a personas como Francisco Martínez Ramírez.

Advertisement

Conocer nuestra historia es conocernos a nosotros mismos y aprender a no repetir los mismos errores. En nuestro sistema actual parece más necesario que nunca conocer nuestro pasado y reflexionar sobre él. Invito a todos a leer la magnífica biografía sobre este gran hombre que publicó hace cuatro años la Biblioteca Municipal de Tomelloso, en un interesantísimo libro titulado “El Obrero de Tomelloso”, y, por supuesto, a visitar la exposición dedicada a su figura.

Manuel Buendía Pliego
Manuel Buendía Pliego
Persona inquieta y multidisciplinar. Artista plástico, profesor de dibujo y acuarela, diseñador, gastrónomo, y escritor aficionado. Ha publicado en distintos medios digitales varios relatos, también ha publicado un libro de microrrelatos junto a Carlos Naranjo, y está trabajando en varios proyectos editoriales.

+ Noticias