Hay imágenes que uno guarda en la memoria durante años, esperando el momento adecuado para capturarlas. Este edificio de la calle Ismael de Tomelloso, con sus llamativos balcones a ras de suelo, siempre me había resultado curioso desde pequeño, convirtiéndose en una de esas fotografías pendientes que nunca terminaban de hacerse realidad. Entre la falta de luz adecuada, los coches aparcados o, simplemente, la falta de ocasión, el momento perfecto parecía no llegar nunca.
Hasta que, por fin, todo encajó: la fachada apareció completamente despejada, algo poco habitual en una zona tan céntrica y en horario laboral. Así, pude fotografiar por fin la finca situada en la calle Ismael de Tomelloso, en la acera de los pares, tal y como siempre la había imaginado, cerrando una pequeña historia de espera, casualidad y satisfacción personal.
