Desde que las agencias meteorológicas comenzaron a bautizar a las borrascas, pocas veces recordaremos un nombre con tanta fuerza como el de Kristin (eso sí, un poco menos que Filomena). A su paso por Tomelloso y gran parte de la península, ha dejado una huella que tardará en borrarse. No solo por la lluvia, sino por unas rachas de viento inusuales que han provocado diversos desperfectos en nuestra localidad, afortunadamente solo materiales, como hemos ido informando en enTomelloso.com.
Ahora que el temporal comienza a remitir, el deseo es común: que la lluvia continúe, pero de forma pausada, para dar vida a nuestros acuíferos y embalses. Y también un propósito de futuro: que por cada árbol que el viento ha derribado seamos capaces de repoblar con dos o tres, devolviendo el verde y la sombra a nuestras calles.


