Una de cada cinco personas que se trasladan a vivir a Castilla-La Mancha escogen como residencia zonas despobladas y se ha «revertido la tendencia» de pérdida de población en esas áreas, manteniendo un saldo migratorio positivo.
Así lo ha expresado el vicepresidente primero de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, que ha informado en una rueda de prensa para anunciar los acuerdos del Consejo de Gobierno de que la Junta ha remitido a las Cortes regionales la primera revisión de la Estrategia frente a la Despoblación, que tiene como horizonte 2031.
«Hemos revertido la tendencia y lo que queremos es que ese proceso se convierta en estructural en todas estas zonas afectadas por despoblación», ha celebrado.
Según ha señalado Guijarro, el Gobierno autonómico, a 31 de diciembre de 2024, ha cumplido con el 52 % de este programa y ha invertido de forma directa 1.850 millones de euros para dar cumplimiento a la estrategia, un 140 % más de lo previsto.
Como consecuencia de estas medidas, ha detallado, viven en zonas rurales 4.572 personas más que al comienzo de la estrategia, 2021, y se está compensando el crecimiento vegetativo negativo, con un crecimiento del 1,1 % de la población.
Además, ha destacado, 3.611 de esos nuevos habitantes se han mudado a zonas de extrema despoblación, lo que supone un crecimiento del 1,8 por ciento, que es similar al crecimiento que han tenido las zonas urbanas en los últimos años.
«Están creciendo al mismo ritmo que las zonas urbanas en la Comunidad Autónoma. Hacía decenas de años que no ocurría en la región», ha destacado el vicepresidente.
El perfil de esos nuevos habitantes, aunque es «heterogéneo», es el de personas migrantes que llegan a Castilla-La Mancha y suponen «un magnífico ejemplo» de integración o de personas que retornan a sus municipios de origen.
Guijarro ha precisado, respecto a la estrategia de despoblación, que más de un 80 % de las medidas planteadas están en «en desarrollo o muy avanzados» y ha cifrado en 5.143 millones de euros la inversión total en despoblación, sumando partidas que tienen también impacto.
Ha cifrado en 145 millones de euros los que los habitantes de las zonas despobladas se han deducido en las declaraciones de IRPF a través de las deducciones fiscales que se incluyen en la Ley de Despoblación: la de la estancia efectiva; por adquisición o rehabilitación de vivienda; y por gastos de traslado.
Respecto al transporte sensible a la demanda, ha indicado que hasta el 31 de diciembre del 2024 lo han usado 52.000 personas y 868 localidades contaban con fibra óptica en esa fecha.
El vicepresidente ha señalado que la Junta se ha marcado nuevos retos ante la coyuntura actual, entre los que ha destacado el aumento del transporte sensible a la demanda y mejoras en la movilidad y mejoras en el acceso a la vivienda.
En este sentido, ha enfatizado que se busca rehabilitar las viviendas que ya existen y están cerradas o en desuso.





