sábado, 17 enero, 2026

Turismo y comida: Escapadas gastronómicas a pocas horas de Tomelloso

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Cualquiera que conozca este país sabe que España son en realidad muchas «Españas» en una. Esto tiene su correlato no solamente en la historia, sino también en los paisajes y en los platos que se pueden degustar en cada región.

La gastronomía local es única, no solo por la calidad de los sabores (exquisitos cocidos, fabadas, tapas veraniegas, quesos y jamón), sino también por la variedad tan amplia que permite tanto a locales como extranjeros disfrutar del buen comer.

En las siguientes líneas recorreremos los puntos cardinales de la gastronomía española para dejar una cosa muy clara, vivir aquí sin probar estos platos, debería ser considerado un pecado.

Al centro, ¡adentro!

La capital alberga algunos de los establecimientos más exclusivos, donde la gastronomía se fusiona con el entretenimiento. Un ejemplo son los casinos, que ofrecen cenas gourmet y una experiencia de juego única, similar a la que puede hallarse en un casino online con depósito mínimo bajo de categoría internacional.

Aquí se pueden degustar todo tipo de platos nacionales y de todo el mundo, realmente, pero la “especialidad de la casa” es el cocido madrileño y los callos a la madrileña. 

  • Vinícola de Tomelloso

Los turistas también se deleitan aquí con patatas bravas, mollejas, bocadillos de calamares, carrerillas ibéricas y rabo de toro. En lo que va del 2025 Madrid ya ha registrado 5.437.012 visitantes, por lo tanto, son muchas bocas para alimentar.

Castilla y León no se queda atrás

La gastronomía de Castilla y León es rica y variada, con platos tradicionales que calientan en meses fríos, alimentan y llenan el estómago con contundencia. Por ejemplo, la sopa castellana y la sopa de trucha, que resalta el sabor del río. 

Entre los guisos se aprecian los judiones de La Granja y las judías del Barco, mientras que las patatas revolconas son el acompañamiento perfecto. El cocido maragato y el cangrejo de río a la leonesa son platos estrella, acompañados de carnes (véase: lechazo asado) que reflejan la tradición de la región.

Al norte, sidra, fabada y pinchos

Quienes estén dispuestos a conducir más de seis horas, encontrarán un paraíso de sabores, ya que el Norte de España tiene mucho para ofrecer en cuanto a gastronomía.

QUIXOTEUS

Para empezar, Galicia tiene sabor a mar, con el pulpo a la gallega como el principal exponente, escoltado por otros platos como la empanada de mariscos, la caldeirada y el rodaballo a la gallega. 

En Asturias es famosa la sidra, que se sirve tradicionalmente escanciada, un ritual en el que el líquido se vierte desde una altura considerable para darle oxígeno. Aquí también se destaca la fabada asturiana, un plato contundente y sabroso que refleja la tradición culinaria de la región y los chuletones de carne de vaca.

Al extremo noreste, en el País Vasco son famosos los pintxos, que ofrecen una experiencia en cada bocado. Estas pequeñas tapas elaboradas con ingredientes locales se presentan sobre rebanadas de pan y se pinchan con un palillo.

Al sur, sardinas, espetos y tapitas

En Andalucía, los sabores del mar son los grandes protagonistas. Por ejemplo, la tradición de los espetos de sardinas, un plato que consiste en ensartar las sardinas en cañas y cocinarlas sobre brasas al aire libre, es un verdadero arte culinario en Málaga.

Lo más característico es que se sirven directamente a la orilla del mar, en los chiringuitos, donde la buena vida está asegurada. Esto no está respaldado por la ciencia, pero es 100% cierto que los alimentos que se ingieren frente al mar, saben mejor.

Otro plato que no puede faltar en el sur es el gazpacho andaluz y el salmorejo, dos sopas frías que quitan el sabor de un sorbo, y que se pueden acompañar perfectamente con una tortilla o un tapeo de patatas bravas, chocos, calamares, boquerones, olivas, gildas u otras delicias.

Al este, paella valenciana y caldereta de langosta

En el este de España, la paella es la reina del carnaval. De campo o de mar, la paella valenciana se disfruta mejor en un restaurante con vistas al Mediterráneo. Además de la paella, la zona permite disfrutar de una gran variedad de arroces, pescados frescos y mariscos que son un espejo de la riqueza de su costa.

En Cataluña se imponen las calçotadas y las castañas en los meses frios, mientras que en verano triunfan los sabores del mar siendo las tapas el plato más pedido en los restaurantes locales. 

A pocos kilómetros de allí, en Menorca, perderse la caldereta de langosta debería ser delito. Se trata de un plato preparado con langostas frescas y una receta marinera que ha cautivado a locales y turistas por igual a lo largo de los años.

Jamón ibérico y queso manchego

En Extremadura nos chocamos de frente con el jamón ibérico de bellota, el más cotizado y de mayor calidad del mundo. En la región se puede hacer varias rutas del jamón, en las que se entra a los secaderos y se participa en catas.

Quien no quiera viajar lejos siempre puede disfrutar de un queso manchego, con ese sabor inconfundible, gracias al cual se ha ganado la denominación de origen. 

El mazapán de Toledo, los miguelitos de La Roda y el alajú de Cuenca nos dan un postre perfecto para cerrar este artículo que, cómo no, da mucha hambre.

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