En la madrugada del próximo domingo 29 de marzo, España adelantará sus relojes una hora, pasando de las 2.00 a las 3.00, para dar inicio al horario de verano. Esta medida, que se mantendrá hasta el 25 de octubre, continúa generando debate tanto en el ámbito científico como social, mientras la Unión Europea aplaza una decisión definitiva sobre su supresión.
El cambio de hora, vigente desde hace décadas en Europa, sigue siendo objeto de controversia. Físicos como José María Martín Olalla, de la Universidad de Sevilla, y Jorge Mira Pérez, de la Universidad de Santiago de Compostela, defienden su continuidad.
Según Martín Olalla, «tiene una utilidad racional que es el hecho de que amanece antes en verano que en invierno. Entonces podemos trabajar antes en verano que en invierno simplemente porque amanece antes. Y modernamente lo que conseguimos con eso al iniciar la actividad antes en verano es tener esas tardes más largas de ocio en verano (…) Es difícil de plasmar en artículos científicos, pero es una razón por la cual el cambio de hora ha estado funcionando bastante bien durante 100 años en Europa».
Martín Olalla también subraya la necesidad de flexibilidad a nivel europeo: «Nunca ha visto con malos ojos que haya una cierta flexibilidad en el cambio de hora a nivel europeo. Es decir, no podemos obligar a que los finlandeses hagan un cambio de horas si no les viene bien, pero tampoco nos pueden obligar a que nosotros no hagamos un cambio de obra si a nosotros nos viene bien hacer esa práctica».
Reconoce, no obstante, que «la Comisión Europea debe tener otros problemas encima bastante más perentorios» y que, independientemente de la decisión de Bruselas, «las estaciones van a seguir funcionando, van a seguir apareciendo en nuestra latitud y vamos a tener que seguir haciendo ese tipo de adaptaciones».
Por su parte, Jorge Mira Pérez coincide en que la utilidad del cambio horario varía según la latitud: «Lo que dice José María es que (el cambio de hora) no es tan útil para un finlandés como para un español, alemán o francés. Y eso es correcto. En Finlandia, que pidió la abolición del cambio horario, una gran parte del territorio para de estar 24 horas de noche en Navidad a 24 horas de día en verano. Entonces a esta gente el ajuste que se hace de una hora arriba y abajo poco le compensa».
Mira Pérez recuerda que el cambio horario responde a la variación de la duración del día y la noche a lo largo del año: «Toda la vida del planeta siempre ha hecho un cambio estacional de hora porque los bichos en España se levantan tres horas más temprano, tres horas y pico más temprano en verano que en invierno, etc.».
En el lado opuesto, la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) defiende la supresión del cambio de hora y la fijación del horario de invierno. César Martín, presidente de ARHOE, valoró «positivamente» la propuesta del Gobierno español de reabrir el debate sobre la supresión del cambio horario. Según Martín, «habría que seguir insistiendo en el Consejo Europeo sobre este tema. No depende de cada Estado miembro O sea, no es que España pueda decidir por su cuenta la supresión del cambio de obra».
El año pasado, el Gobierno español llevó a la reunión de ministros de Transporte, Telecomunicaciones y Energía de la UE la propuesta de eliminar el cambio horario, argumentando que apenas contribuye al ahorro energético y que puede tener «un impacto negativo» en la salud y la vida de los ciudadanos.
La propuesta se apoyó en tres argumentos principales: el respaldo mayoritario de la ciudadanía española y europea, la falta de evidencia científica sobre el ahorro energético y las consecuencias negativas para la salud y el bienestar.
Sin embargo, la decisión está en manos del Consejo de la UE, donde las diferencias entre los Estados miembros han impedido avanzar. La última vez que la Comisión Europea abordó el tema, en 2019, la propuesta quedó aparcada. El comisario de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, defendió entonces que la UE pusiera fin al sistema de cambio horario bianual por las «complicaciones innecesarias» que genera, pero desde entonces no se han producido avances concretos.
En 2018, el Gobierno español convocó una comisión de expertos sobre el cambio horario, pero no se llegó a ninguna «resolución concluyente». Tampoco se planteó modificar el actual huso horario, el mismo que Alemania y que data de la época franquista.
Mientras tanto, el debate sigue abierto y la ciudadanía deberá ajustar de nuevo sus relojes a la espera de una decisión definitiva desde Bruselas.
