La campaña del aceite de oliva 2025-2026 ha comenzado con lentitud debido a las lluvias de las últimas semanas, lo que ha provocado retrasos en la recolección y ha rebajado las previsiones de producción. Según parte del sector, la cosecha podría ser hasta un 30 % inferior a la del año anterior. En este contexto, los precios se mantienen estables o con ligeras subidas, favorecidos por un buen ritmo de ventas tanto en el mercado nacional como en las exportaciones.
Rafael Sánchez de Puerta, responsable del aceite en Cooperativas Agroalimentarias de España, ha señalado que «por fin este año está lloviendo, pero se están perdiendo muchos días por la lluvia y la recolección va lenta, con cierto retraso». Pese a ello, considera «buena» la respuesta del mercado, con una producción estimada en 1,3 millones de toneladas, apenas un 3 % menos que en la campaña anterior.
Los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación confirman esta ralentización: cerca de 300.000 toneladas producidas en los dos primeros meses y unas existencias de 391.000 toneladas, frente a unas salidas de 228.000 toneladas (148.000 destinadas a exportación y 80.200 al mercado interior).
Sobre los precios, Sánchez de Puerta ha asegurado que «no debería haber grandes diferencias con el nivel actual», al considerar que son adecuados tanto para los productores como para los consumidores.
Preocupación por la mano de obra y el agua
Uno de los principales problemas que enfrenta el sector es la escasez de mano de obra. «Con más pena que gloria se va cogiendo la aceituna», ha lamentado Sánchez de Puerta, que ha pedido buscar soluciones para facilitar la contratación de trabajadores extranjeros.
También el agua sigue siendo un factor clave. Según ha explicado, las lluvias han llegado tarde, «muy avanzado el mes de noviembre», lo que habría supuesto una pérdida estimada de hasta 200.000 toneladas de aceite este año.
José Ugarrio, técnico de Asaja, ha apuntado que la producción final podría quedar «ligeramente por debajo de las primeras estimaciones de aforo», calculando unas 50.000 toneladas menos. Ugarrio ha atribuido el ritmo lento de recolección a las condiciones meteorológicas: «El frío y las lluvias están haciendo que la recolección sea intermitente por días». Además, ha recordado que los agricultores dependen de la disponibilidad de cuadrillas para recoger la aceituna.
Diferencias en las previsiones de producción
Desde COAG, Juan Luis Ávila ha sido más pesimista y estima una reducción de la producción del 30 %, lo que situaría la cifra final en torno al millón de toneladas. «El retraso en la recolección es tremendo, como hace mucho que no se producía, y no hay tanto aceite para la fecha en la que estamos», ha advertido. En cuanto a los precios, pronostica un año de «estabilidad al alza», con un mercado «muy fuerte».
Por su parte, Jesús Cózar, secretario general de UPA Andalucía y responsable del área de aceite de oliva, también prevé una oferta «escasa», menor que la del año pasado, aunque destaca el «buen ritmo» de comercialización. En su opinión, los precios «pueden subir un poco» si se mantiene esta tendencia.
Cózar ha puesto el foco en la importancia de que los precios cubran los costes de producción, sobre todo en el olivar tradicional, que representa «el 70 % de la superficie en Andalucía». «El consumidor sigue apostando por la máxima calidad del aceite de oliva. Esperamos que eso revierta en el precio para el productor», ha concluido.





