Hacemos lo que podemos, publicado el 20 de marzo de 2026, es el segundo álbum de estos seis músicos valencianos y una prueba de que la fórmula no era casualidad. Su debut, Se nos ha complicado (2024), ya avisaba con canciones como Todos mis amigos tienen sarna o Carlos Coches de que aquí había algo diferente: una despreocupación casi absoluta y un imaginario de calle, fiesta, precariedad y chistes privados orientados al meme. El segundo disco confirma que no fue flor de un día.
Porque lo que tiene Mala Gestión, y que muy pocos tienen, es el don del estribillo que se te mete en el cuerpo sin pedir permiso. Noche de Casino lleva semanas siendo el sonido de fondo de miles de Reels en Instagram: «Hoy es martes, noche de casino / ayer fue lunes, noche de casino / todas las noches son noches de casino / hoy debería estar cuidando a mi sobrino / galgos, póker y farlopa.» Seis líneas que retratan una generación entera. No hay youtuber de lifestyle, ni agencia de tendencias, ni estudio de mercado que pueda fabricar eso. O lo tienes o no lo tienes. Ellos lo tienen.
"Todas las noches son noches de casino / debería estar cuidando a mi sobrino." El hit del año cabe en dos frases.
Pero reducir a Mala Gestión a sus estribillos virales sería hacerles un flaco favor. Hacemos lo que podemos salta de género en género sin pedir permiso: Sandalias del PSOE usa una base de breakbeat con un sample de I Feel Good de James Brown; Ex-Ex (pareja) mira al pop ochentero, cita a Alaska y Dinarama y luce arreglos de saxo deliberadamente acartonados; el tema titular se lanza al electropop dosmilero con autotune. Y luego está Skol, la colaboración con Los Chivatos: una oda a la cerveza más barata del súper que podría ser el himno generacional más honesto del año.

Ahí es donde Mala Gestión da la sorpresa de verdad: cuando bajan la guardia. Ex-Ex (pareja) empieza como broma ochentera y acaba clavándote algo que reconoces demasiado bien. Sí, es tu culpa —el contrapunto directo al No es tu culpa de su primer disco— aprieta todavía más: misma ruptura, distinto ángulo, y esta vez sin atisbo de piedad. Morir lejos de aquí y Correo rematan la faena. La misma banda que te hace reír con los galgos y la farlopa es capaz de dejarte sin palabras en cuatro minutos. Eso no es poca cosa. Eso es lo que los hace distintos.
Son una de las bandas más valencianas que hay —no solo por mencionar a Rita Barberá o al Consum, sino porque construyen sus letras desde lo que es su ciudad y su generación, sin filtros y sin disculpas. La gira está en marcha, los festivales confirmados. Si aún no los conoces, el algoritmo ya te los va a encontrar de todas formas. Mejor que te pille preparado.
