No es ninguna novedad, pero después de un invierno de esos en los que la lluvia ha sido protagonista durante varias semanas, las lagunas lucen espectaculares. Si podéis, id a visitarlas ahora: sin prisas y disfrutando del silencio.
Aquí tenéis una panorámica de “La Lengua”. Fijaos en ese azul profundo, casi oscuro, por el juego de sombras de sus famosas barreras tobáceas (o travertínicas, para los que quieran ponerse técnicos). Esas rocas son el “ADN” de Ruidera y, en esta laguna, se lucen más que en ninguna otra.
Normalmente aquí solo subimos una foto, pero el paraje merece mucho más. Lo tenemos a un tiro de piedra de Tomelloso y hay que aprovecharlo, así que estad atentos: ¡muy pronto publicaremos un reportaje fotográfico completo!
