viernes, 13 marzo, 2026

“No es fácil desempolvar las cintas de nuestro pasado y reencontrarnos con nosotros mismos”

El nuevo de Ana Moraleda y Mario López-Torres revisita su memoria familiar y un proceso vital marcado por la transición

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La memoria, la infancia y la identidad son los ejes del cortometraje que han realizado Ana Moraleda y Mario López Torres, un proyecto documental que se presenta este viernes en Tomelloso y que nace de la revisión de antiguos vídeos familiares grabados durante su niñez. A través de esas imágenes domésticas, ambos creadores construyen una reflexión íntima sobre el paso del tiempo, los vínculos familiares y el proceso de transición de Mario.

El trabajo surge como proyecto final del máster de cine documental que ha cursado Moraleda. Desde el primer momento tuvo claro con quién quería desarrollarlo. “La primera idea que se me vino a la cabeza era hacerlo junto a Mario”, explicó durante la presentación, destacando tanto la relación personal que les une como su conocimiento del cine.

Más que un relato convencional, la directora define el cortometraje como un diálogo con el pasado. “Me gusta describirlo como una conversación con la infancia, una mirada que se echa atrás y bucea en el pasado para abrazar a un niño que se sentía incomprendido y que no sentía que encajaba en las expectativas del resto”, señaló.

Gran parte de la película se construye a partir de cintas grabadas por los padres de Mario, Juan Luis y Rocío, en momentos cotidianos como cumpleaños o escenas familiares en casa. Revisarlas ha sido uno de los procesos más emotivos del proyecto. “Ha sido muy bonito viajar literalmente al pasado y ver escenas cotidianas que no recordaba, como estar en la cocina con mi padre grabando, mi madre cargándome o mi hermana desayunando”, recordó López Torres.

Ese material familiar ha permitido reconstruir una memoria compartida entre ambos. No en vano, como ellos mismos destacan, han crecido prácticamente juntos. “Nos llevamos seis meses y seis días justos”, contó Moraleda, subrayando que al revisar las cintas descubrieron que muchas de las experiencias que aparecen en el documental las habían vivido los dos.

El proceso creativo también ha supuesto un desafío narrativo, ya que la propia directora forma parte de la historia que cuenta. “Es muy difícil narrar una historia de la que formas parte”, reconoció. “Al final tuve que dejar de ser solo directora para convertirme también en personaje”.

Para Mario López, la revisión de esas imágenes ha tenido además un significado especial al relacionarlas con su propio proceso de transición de género. “Cuando ha habido una transformación como ha sido mi proceso trans, volver a esos recuerdos es muy emocional”, explicó. El protagonista agradeció además la iniciativa de su prima y compañera de proyecto: “No es fácil desempolvar las cintas de nuestro pasado y reencontrarnos con nosotros mismos”.

Ambos coinciden en que el documental nace de una mirada muy íntima, pero aspira a conectar con experiencias universales. “Desde una historia aparentemente mínima, como la relación entre dos primos que miran su infancia y sus raíces, se pueden contar historias que nos atraviesan a todos”, apuntó López Torres.

Tras su estreno en Tomelloso, el objetivo es que el cortometraje inicie recorrido en festivales para ampliar su difusión. “La idea es que esta historia no se quede solo aquí y llegue a cuanta más gente mejor”, señaló Moraleda, aunque Mario bromeó con una aspiración mayor: “Si ganamos un Goya, mejor”.

El proyecto también abre la puerta a futuras colaboraciones entre ambos creadores, muy unidos por una sensibilidad común marcada por la nostalgia y la exploración de la memoria. Mientras tanto, ambos disfrutan de un momento especial: compartir con su entorno más cercano una obra que nace precisamente de sus propios recuerdos. “Enseñárselo a nuestro pueblo es la proyección más bonita”, concluyó López-Torres.

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