Un análisis de 13 esmaltes rojos comercializados en supermercados, parafarmacias y perfumerías, realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), concluye que la mayoría ofrecen buena calidad y seguridad con independencia de su precio. De hecho, el único producto que no supera la prueba de resistencia es el más caro del estudio: Chanel Le Vernis 153 Pompier (21 euros/10 ml), que se descascarilla al aplicar y retirar cinta adhesiva.
Salvo este caso, los esmaltes analizados destacan especialmente por su resistencia a arañazos y al desprendimiento. Un panel de usuarias que participó en pruebas a ciegas confirmó que, en general, mantienen un buen aspecto durante al menos cuatro días, con cobertura adecuada y tiempos de secado aceptables.
En cuanto a la seguridad química, los resultados también son positivos. No se han detectado metales pesados en las muestras examinadas. Sin embargo, algunos productos contienen trazas de nitrosaminas o posibles disruptores endocrinos. Aunque no suponen un riesgo en condiciones normales de uso, su presencia ha penalizado la nota final de algunos esmaltes.
Entre los mejor valorados se encuentran opciones económicas por debajo de 5 euros. Destacan Deliplus 39 Dulce Fresa de Mercadona (2,50 euros; 2,27 euros/10 ml), apreciado por su color y secado rápido, y Douglas 275 The Red Perfect (5 euros; 5 euros/10 ml), que sobresale por la intensidad del color, la cobertura y el acabado, además de obtener buena puntuación ambiental en su envase.
El etiquetado es uno de los aspectos más mejorables. En varios casos falta la lista de ingredientes en el envase, la información aparece únicamente en inglés o no se indica el periodo de uso recomendado tras la apertura, lo que dificulta al consumidor conocer la composición y los posibles riesgos del producto.
También hay margen de mejora en el apartado ambiental. La OCU señala que rara vez se informa sobre el uso de material reciclado en el envase o sobre cómo desechar correctamente el producto, que debería llevarse a un punto limpio por contener restos de disolventes. Asimismo, se detecta una desproporción entre el tamaño del envase y la cantidad real de contenido, lo que incrementa la generación de residuos y el impacto del transporte.




