El Carnaval 2026 ya asoma y en el estudio Pona de Somos Teuve se respiró ambiente carnavalero del bueno. En una entrevista cercana y entrañable, Luis Don Juan conversó con José María Díaz, presidente de la Peña Los Canuthis, y con Lorenzo Navarro, portavoz de esta misma, para conocer cómo afrontan una nueva edición del carnaval tomellosero.
Entre risas constantes, recuerdos y reflexiones más profundas, ambos coincidieron en una idea clave: para los Canuthis, el carnaval no es solo un desfile, sino una forma de entender Tomelloso. “El carnaval es una de las cosas que más ilusión nos hace durante el año. Es la madre del cordero, el alma mater de los Canuthis”, aseguró José María Díaz.
Dos meses de trabajo… para un solo día que lo vale todo
Detrás de cada carnaval hay esfuerzo, debates y muchas horas de trabajo. “Llevamos dos meses de penurias, de pensar, de llegar a la idea y de llevarla a cabo”, explicaron, reconociendo que cada año es más complicado superarse tras más de tres décadas desfilando. Aun así, el optimismo es total: “Creo que vamos a superar muchos límites que nos habíamos puesto y este año va a ser un gran año”.
Las ideas no surgen de la nada. “Somos tormenta de ideas”, bromeó Lorenzo Navarro, recordando que, tras 34 o 35 años, “las ideas se van agotando”, lo que obliga a hilar fino y buscar temas que no se hayan tocado nunca.
Viaje a la luna, con acento tomellosero
El tema elegido para este Carnaval 2026 será el viaje a la luna, una idea que ya quedó aparcada el año anterior y que este año terminó imponiéndose por votación entre los miembros de la peña. “Se propusieron siete temas y el de la luna fue el que más votos sacó. A partir de ahí, se olvida todo lo demás y todos a desarrollar esa idea”, explicaron.
Como no podía ser de otra manera, la propuesta está cargada de sátira y referencias locales. “Hace muchísima falta irse a la luna”, decían entre risas, aludiendo a problemas de vivienda, trabajo o incluso a la política internacional. “Cuando se colonice la luna, de donde más gente va a haber va a ser de Tomelloso”, ironizaban, prometiendo incluso “ser los primeros en vender jamón en la luna”.
Personajes, crítica y humor sin guion
Uno de los sellos inconfundibles de la Peña Los Canuthis es que cada integrante construye su propio personaje. “Sobre la idea general, luego cada Canuthi aporta su visión y se crea una mezcla de muchas cosas”, explicaron. El resultado son desfiles anárquicos, cargados de humor, doble sentido y crítica local.
“La gente espera de los Canuthis sátira, algo divertido y relacionado con Tomelloso”, apuntó Lorenzo Navarro, recordando performances pasadas como el «tributo» a AC/DC o parodias de actualidad local. “Si nosotros nos lo estamos pasando bien, eso se transmite al público”, añadió José María Díaz.
Un carnaval que preocupa
Entre broma y broma, la entrevista dejó también espacio para la preocupación. Ambos coincidieron en que el carnaval tomellosero ha perdido fuerza con los años. “El carnaval se nos está muriendo”, afirmaba con sinceridad Lorenzo Navarro, recordando tiempos en los que “el lunes era un día grande y el martes no se trabajaba, porque todo el pueblo estaba en la calle”. Una realidad que, según explicaron, ha ido cambiando hasta el punto de que en algunas ediciones “un lunes de carnaval, a las doce de la noche, están todos los chiringuitos cerrados”.
Sin embargo, lejos de caer en el derrotismo, desde la Peña Los Canuthis valoran positivamente que este año empiecen a surgir nuevas propuestas que pueden ayudar a reactivar el ambiente. Entre ellas, destacaron la apertura del Casino de Tomelloso durante el carnaval, así como la implicación de otros locales que han anunciado programación especial para esas fechas. “Parece que este año va a haber más oferta: el Casino, el Palacio, Vitanguego y algún local más… eso ya es un paso”, señalaban.
Para los Canuthis, este tipo de iniciativas son clave para abrir el abanico de posibilidades y conseguir que el carnaval no se limite únicamente al desfile. “Si no haces el carnaval participativo para la gente de a pie, al final se queda en que se disfracen cuatro peñas y ya está”, advirtieron. Defienden un carnaval vivido en la calle, con ambiente, máscaras y disfraces, donde el público no sea solo espectador, sino parte activa de la fiesta.
Otro de los retos que señalan es la falta de relevo generacional. “La cantera no se alimenta”, lamentaron, explicando que el nivel de edad de su peña va en aumento, aunque celebran la incorporación de algunos miembros más jóvenes. Aun así, reconocen que no es fácil enganchar a nuevas generaciones a un carnaval basado en la sátira, el personaje y la crítica, frente a otros formatos más centrados en el baile o la música.
Desde su experiencia, José María Díaz resumía la situación con una idea clara: “El carnaval no puede reducirse a un día y a un desfile. Necesita calor, necesita gente disfrazada, necesita vida”. En ese sentido, iniciativas como la apertura de espacios emblemáticos o la ampliación de la oferta nocturna se ven como oportunidades para recuperar poco a poco ese espíritu carnavalero que, aseguran, Tomelloso tuvo y aún puede volver a tener.
Mucho más que carnaval
Los Canuthis no solo aparecen en febrero. A lo largo del año organizan numerosos eventos que los mantienen muy presentes en la vida social de Tomelloso: el anuncio de la Lotería de Navidad, el Guateque, la romería, el mercado o su gala solidaria.
“Somos una peña totalmente Tomellosera, Tomellosera a tope”, resumió José María Díaz, dejando claro que su regla número uno sigue intacta: “Lo importante es pasárnoslo bien nosotros. Si nos reímos de nosotros mismos, esa alegría se contagia”.





