domingo, 1 febrero, 2026

José Almarcha se reencuentra con Tomelloso en una noche de flamenco con pulso propio

“Un nuevo paseo” confirma a un guitarrista que sabe mirar al flamenco desde hoy sin perder verdad

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Tomelloso vivió la noche de este sábado algo más que un concierto. José Almarcha volvió a casa y lo hizo con la serenidad de quien no necesita demostrar nada. En el Teatro Municipal Marcelo Grande, “Un nuevo paseo” sonó a reencuentro, a música compartida sin artificios, con un público que escuchó desde el primer compás que aquello iba de verdad y no de pose.

Almarcha, cercano y consciente del momento, agradeció el respaldo de su ciudad, del Ayuntamiento y del equipo técnico, subrayando que un concierto es siempre un trabajo colectivo. Ese tono, sencillo y honesto, marcó también su guitarra: un flamenco que respira, que dialoga con otras sonoridades sin disfrazarse, con silencios bien colocados y emoción sin maquillaje.

La banda fue también una de las grandes protagonistas de la noche. André JahJah al piano aportó amplitud armónica sin invadir, Marco Niemietz sostuvo el discurso desde el bajo con groove y profundidad, y Guillermo Martínez dio aire al pulso desde la batería, respetando el compás flamenco. Víctor Guadiana, entre violín y guitarra eléctrica, añadió color y carácter, mientras que los coros de Martha Ramos, Aroa Fernández y Marisa Tolentino envolvieron el directo con calidez.

El cante de Cristina Correas y el baile de Lucía Ruibal pusieron carne y gesto a los momentos más jondos. Hubo piezas especialmente celebradas, como “Plaza de Santa Ana (Caracoles)” o la serrana “Almazara”, que dejó un silencio final de los que pesan. Flamenco actual, sí, pero con raíz y criterio. Y eso, en tiempos de ruido, es una buena noticia.

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