Tomelloso ha vuelto a celebrar este domingo una de sus tradiciones más singulares y concurridas en torno a la festividad de San Antón. La jornada se ha desarrollado con normalidad y buena afluencia de vecinos, animales y hermandades, en un acto que ha vuelto a poner en primer plano la relación entre las personas y sus mascotas.
La procesión arrancaba a las 12:15 horas desde la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora. Desde allí partía la comitiva, que mantenía el recorrido habitual por las calles Independencia, Domecq, Carboneros y Doña Crisanta, hasta llegar a la capilla de San Antón pasadas las 13:30.
Acompañaban al santo representantes de diversas hermandades de Tomelloso, representantes institucionales, miembros de la corporación municipal y vecinos con sus animales de compañía. Este año, el acompañamiento musical corría a cargo de la Agrupación Musical San Juan Evangelista y Nuestra Señora de la Soledad, de El Bonillo.
Aunque a primera hora el ambiente parecía más discreto, con escasa presencia de animales, la participación fue en aumento conforme avanzaba la procesión. Predominaron los perros, aunque también pudieron verse gatos, tortugas, aves, algún pez, un hurón, así como un carro tirado por dos mulas, y un caballo cerrando el cortejo.
El desarrollo fue tranquilo, con presencia de público a lo largo del recorrido y especialmente en las inmediaciones de la capilla de San Antón, donde se congregó un número importante de vecinos para asistir a la tradicional bendición de animales.
El único incidente, meramente anecdótico, se producía en el tramo final. A escasos metros de la capilla, se soltó el perno que fijaba la imagen del santo al trono. Por precaución, la hermandad decidió bajar la imagen y portarla a mano durante los últimos metros. La situación se resolvió sin complicaciones y permitió completar el recorrido sin incidencias.
Ya en la capilla, el párroco de la Asunción, José Ángel Martín Acosta, procedía a la bendición uno por uno de los animales presentes, en un acto marcado por el respeto y la participación.
Como es habitual, la hermandad de San Antón instaló un puesto con recuerdos del santo y panecillos bendecidos, completando una jornada que volvió a reunir tradición, religiosidad popular y vínculo con los animales.














































































































