La Lumbrera volvió a levantar su tapa en Tomelloso para dejar pasar, una vez más, aire fresco, música y talento local. El podcast de Santi Benito y Carlos Masó, producido por Miguel Muñoz para somosteuve y somospodcast, firmó un nuevo episodio con un marcado carácter artístico, en el que la música no solo sonó, sino que sirvió de hilo conductor para hablar de procesos creativos, inspiración y emociones compartidas.
El programa arrancó con un inicio potente, fiel al espíritu de La Lumbrera, con Santi confesando uno de esos temas que se le han “pegado a los oídos” y que cuesta soltar: la colaboración entre Triángulo de Amor Bizarro y Rufus T. Firefly, descrita en la mesa como “inquietante, pero sublime”. Un arranque de altura que marcó el tono de un episodio especialmente significativo cuando, poco después, llegaba un audio enviado por Isa, vocalista de Triángulo de Amor Bizarro, agradeciendo el cariño del programa y adelantando que la banda ya trabaja en su próximo disco. Un pequeño hito para La Lumbrera, que celebró con entusiasmo poder compartir la voz directa de una de las bandas clave del panorama independiente.
Con ese ambiente ya cargado de emoción, el programa dio paso a la invitada del día, Noelia Medina, artista gráfica y creadora tomellosera, que se sentó en el Estudio José Luis Salviñana para hablar de ilustración, música y del delicado equilibrio entre crear y sentir. “Escucho música 24/7, he sido música y lo sigo siendo”, explicaba Medina, dejando claro que su proceso creativo está inevitablemente atravesado por las canciones que la acompañan. En su caso, la música no es un simple fondo, sino un motor que activa ideas, recuerdos y sensaciones que luego se transforman en ilustraciones.
A lo largo del episodio, Noelia fue desgranando cómo determinadas canciones se convierten casi de forma natural en imágenes. Temas como Torre Picasso de Leiva, Hamburguesas de Carolina Durante o Turnedo de Iván Ferreiro aparecieron no solo como parte de la playlist del programa, sino como piezas clave en su imaginario visual. La artista explicaba que hay canciones que “te tocan la patata” y te sacan de los hoyos creativos, reconociendo que la bajona, la ansiedad o la melancolía también pueden ser fuentes de inspiración tan válidas como la euforia.
El diálogo avanzó entre anécdotas, risas y reflexiones sinceras sobre el oficio creativo, el impacto de las redes sociales y la relación con el público. Medina confesó que intenta responder siempre a los comentarios en Instagram porque le parece una forma de devolver el tiempo y el cariño de quien se detiene a mirar su trabajo. “No publico para petarlo, publico porque me nace crear”, resumió, restando importancia a las cifras y poniendo el foco en la honestidad del proceso.
Hubo también espacio para el humor y el inevitable salseo musical, desde Eurovisión hasta debates sobre cambios de vocalistas, siempre con ese tono cercano y sin solemnidades que caracteriza a La Lumbrera. Entre bromas, quedó claro que la música popular, la alternativa y la mainstream conviven en las playlists personales mucho más de lo que a veces se reconoce.
Uno de los momentos más emotivos llegó al hablar de ilustraciones ligadas a artistas como Pau Donés, donde Noelia recordó el aluvión de mensajes recibidos tras compartir su homenaje coincidiendo con el fallecimiento del músico. “La gente se volcó mucho”, recordaba, subrayando el poder de la música y el arte como refugio colectivo en momentos difíciles.
El episodio también sirvió para mirar al futuro. Medina habló de sus próximos meses marcados por encargos navideños y adelantó su presencia en el mercadillo de Navidad enTomelloso, del 23 al 31 de diciembre, además de reconocer que le gustaría retomar la idea de una exposición propia, aunque sin prisas y sin perder la naturalidad que define su trabajo.
La despedida llegó con un gesto que resume a la perfección el espíritu del programa: Noelia regaló a Santi y Carlos una de sus ilustraciones, un detalle simbólico que selló un encuentro marcado por la amistad, la admiración mutua y la creación compartida.





