Me siento realmente afortunada de mirar a mi alrededor y ver a amigas, compañeras de partido y familiares que se dedican al mundo de la ciencia. Y pienso, por ejemplo, en Mariana Boadella, en Úrsula López, en Alicia Ávila, etc. Todas ejercen la política, pero tienen una profesión vinculada a la ciencia. Sin embargo, esto no siempre es así, y por ello, es necesario un día internacional de la mujer y la niña en la ciencia para romper esa barrera por la que las mujeres logran acceder a la ciencia, pero se encuentran con entornos académicos hostiles.

Por ello, hoy, me quiero dirigir a esas madres cuyas hijas les dicen que quieren desarrollar su carrera profesional vinculada al ámbito científico que les apoyen. Ahí es donde tienen que recibir su primer sí. 



Pero, además, de este sí. Se necesita otra respuesta afirmativa por parte de la instituciones y administraciones públicas. Porque el agujero de la ciencia en España cada vez es más grande, con un nivel de inversión mínimo y acumulando recortes del 30% en el presupuesto. Estas cifras sitúan a España está a la cola de los países europeos. Es más, la Unión Europea fijó que el objetivo de inversión en ciencia para 2020 debía ser del 3% en cada país, ¿saben cuál es la cifra de España? Apenas llegamos el 1,24% del PIB.

Hoy reivindicamos el papel de la mujer en la ciencia, reivindicamos más referentes femeninos en el ámbito científico como: Marie Curie, como Margarita Val, pero también, necesitamos un compromiso firme de las administraciones públicas para garantizar la inversión en I+D, en el ámbito científico.



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