Que como bien es sabido por la situación generada debido al COVID-19, estamos viviendo momentos duros, en los que los sanitarios están siendo consecuentes son su profesión y dando la cara en aras de ayudar a la población, éstos están siendo los más afectados. Pero no podemos olvidar a muchos profesionales que se encuentran a pie del cañón.
Por eso desde el sindicato mayoritario de la Policía Nacional, JUPOL, queremos exponer como se está viviendo esta circunstancia extraordinaria y esperpéntica a nivel provincial.

Lo primero que cabe destacar son las increíbles ganas de trabajar que expresan todos y cada uno de los funcionarios, los cuales intentan aportar y ayudar en todo lo posible, a la vez que se vive con tremenda emoción el agradecimiento de la población que se encuentra confinada en sus casas, así como el altruismo de empresas que donan material, servicios, comida y un largo etcétera que en estos momentos es algo que se agradece de corazón. Por lo que se encuentran los sentimientos a flor de piel, comenzando cada servicio con fuerzas, ganas de ayudar y de dar lo mejor de sí mismo.



Pero no es oro todo lo que reluce, ha pasado ya más de 40 días, preferimos no contarlos, esperábamos que en 15 días estuviera todo resuelto. Si miramos atrás vemos como compañeros de guardia civil, cercanos, con los que convivíamos en el Juzgado de Ciudad Real, por ejemplo, nos han dejado con 38 años, de la noche a la mañana, sin patologías, creíamos que a nosotros no nos iba a tocar, sin embargo hemos vivido en primera persona como un malestar nos invadía, como un fuerte dolor de cabeza sólo nos permitía tumbarnos en el sofá sin fuerza, porque también sufrimos un malestar muscular y llegan las fiebres, fiebre alta que te pone en el peor lugar y pensar en que tu propia salud y la de tu pareja sentimental y tus hijos está en riesgo, y mientras tanto siguen llegando noticias de muertos y más muertos. Finalmente y después de haberlo pasado realmente mal consigues recuperarte, eso sí, empiezas a comer y has perdido el gusto y el olfato, pero poco a poco sigues cogiendo fuerza y te ves “a tope” con ganas de salir ahí fuera y volver a las calles para ayudar a quien lo necesite.

Nuestra moral se encuentra intacta, sabemos que no hay medios, sabemos que es una situación difícil, pero también sabemos que la calidad humana es fuerte y es lo único que ayudará a salir de esta maldita crisis.
Vuelves a la calle y te pones manos a la obra, en pocos días ya has estado en varios domicilios con gente mayor fallecida, los cuales vivían solos, y tienes que hablar con sus familiares, a los que tienes que indicar que jamás se podrán despedir de su familiar y que ni tan si quiera pueden salir de casa, observar ese rostro te marca la vida, pero no pasa nada sigues ahí y te haces más fuerte, está prohibido rendirse, es momento de luchar y de seguir hacia adelante.

Pero cuándo esta calidad humana la machacas una y otra vez que ocurre, cuándo tienes que trabajar sin medios, los únicos medios que tienes son pagados de tu bolsillo y ves a tu jefe en la televisión diciendo que hay medios de sobra para todos, comienzas a machacar esa moral tan férrea que crees que tienes.

Entonces llega un momento que comienza la crispación, si, la crispación, yo lo estoy dando todo, la gente se sacrifica, ofrecen servicios gratuitamente y mientras tanto observas que la gestión de la comisaría en Ciudad Real no es buena, pero ya no es por falta de medios o por falta de planificación, es porque se le da más valor a unos que a otros, ¿cómo puede tener más valor una persona que otra?, ¿con qué criterio se elige esto?. Desde JUPOL aseguramos que esto es así, pues les contamos los hechos y juzguen ustedes mismos.

Por fin llegan test a comisaría en coordinación con sanidad y además disponemos de test que han donado empresarios para que podamos salir a la calle con la seguridad de que estamos “limpios” y no vamos a contagiar a nadie ni de fuera ni a nuestros propios compañeros, pues cuando se realiza dicha lista de funcionarios sin contar con los sindicatos, se observa cómo hay gente en esa lista que está perfectamente justificado, policías que se encontraban aislados, otros que habían sido positivos y algunos con sintomatología, hasta aquí con buen criterio.

Pero también observamos gente que no presenta síntomas, y funcionarios de mayor rango jerárquico sin síntomas, mientras que en sus casas se encuentra gente enferma y que ha sido positivo, los cuales reciben una llamada y les comunican que al pasar 19 días desde que se hizo el último test se tienen que incorporar a trabajar sin realizar el test para comprobar que sean negativos, mientras que se han utilizado para funcionarios sin síntomas, según explica la administración “el criterio de dicha lista lo determina Sanidad” o “las personas elegidas han estado en contacto con positivos” y claro quién no ha estado en contacto con algún positivo, cómo puede ser prioritario alguien sin síntomas que un positivo que se va a reincorporar al trabajo.



Algunos de los que se encuentran en su casa nos cuentan como a dos días de entrar en su correspondiente servicio sus maridos y mujeres presentan síntomas, por lo que ellos seguramente sigan siendo positivos y tengan gran carga viral.

No logramos entender que se pretende conseguir, estamos viendo el alcance de este maldito bicho y sin embargo la gente vuelve a trabajar seguramente siendo positivo y sin realizarle el test mientras que se malgastan en un listado de nombres que se ha realizado… ¿a conveniencia? Queremos recordar de nuevo que una vida no vale más que otra.

La cosa no acaba aquí la moral se sigue machacando cuando a un compañero se hace la prueba y con resultado positivo un viernes, recibe la siguiente noticia: el lunes tienes que trabajar porque eres positivo terminal, es decir que ya lo estas pasando y tu carga viral es baja.

No es una broma, ¿cuál es el motivo de hacer esto?, ¿qué explicación tiene?, observamos muchos funcionarios en la comisaría de retén en sus casas que llevan más de 30 días sin trabajar, lo cual es una buena gestión de prevención siempre y cuando se utilice para estos casos, pero no es así, no. Finalmente, gracias a la gestión del sindicato mayoritario JUPOL se consigue que rectifiquen a tiempo y no entre este positivo a trabajar a los tres días, por fin algo de cordura.

Los compañeros siguen a flor de piel, no entienden lo que está sucediendo, ni concuerda lo que ocurre con lo que el gobierno dice en la televisión, ni con lo que los expertos sanitarios aconsejan. Y es entonces cuando salta la bomba, en horario de gran afluencia de funcionarios, encontrándose numerosos testigos en las dependencias, observan que el día que se realizan los test a los policías del listado, se presenta un familiar de un funcionario y suben hasta sanidad, lugar donde se realizan los test, ¿por qué se expone alguien personándose en dependencias policiales donde existe el riesgo de contagio?

¿Están controlados todos los test donados para su buen uso? Y hasta aquí puedo leer, la rumorología salta de policía en policía, se preguntan si unos tienen más derechos que otros, si una vida vale más que otra, se escuchan expresiones como “Aquí todos tenemos familias” y se crea una crispación difícil de apagar.

Los afiliados del sindicato explotan, piden que se utilice la vía judicial, que se hagan averiguaciones y que se depuren responsabilidades, ya no se trata de un feo gesto, se trata de un desprecio a la salud de los demás. Mientras tanto el sindicato pide explicaciones a la comisaría y éstas llegan banalmente.

Aun así, los funcionarios siguen siendo profesionales, ven el problema en la calle y no dudan en atajarlo, ven la necesidad en una persona y no dudan en ayudarla, saben diferenciar su vocación con su indignación. Porque lo único que pedimos es una gestión transparente en la que se mire a todos por igual, sin menospreciar a nadie y sin utilizar los medios facilitados por el gobierno o por donaciones para uso particular.



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