«Hágase en mi según tu palabra» (Lc, 1, 38)

Para ti que un día dijiste sí a María y ahora te balanceas en sus brazos.



Aun con el corazón jubiloso por la celebración de la Pascua de Resurrección nos disponemos a celebrar los actos en honor a nuestra querida patrona, la Santísima Virgen de las Viñas.

Este año, de nuevo, serán las ondas —además de la labor de la prensa— las que virtualmente nos acerquen a cada uno de los actos programados, que se retransmitirán por los canales de la Hermandad en Facebook y Youtube. De esta manera la distancia física no nos impedirá estar en comunión todos los fieles. Podremos rezar juntos.



Un año más nuestras plegarias llegan a María en tiempos convulsos. Llegarán a ella a pesar de las circunstancias excepcionales que vivimos, con momentos de desaliento, de corazones heridos que sufren, ya sean por enfermedad, por aquellos que se han ido o por aquellos que están en el camino sufriendo dificultades en estos tiempos tan inestables para todos.

Siempre he creído que, en mi voluntad de servicio, no debían estar mis prioridades, sino aquellas para las que el Señor me ha llamado. Por eso encabezo estas palabas con esta cita de Lucas, que me invita a caminar haciendo la voluntad del Padre y, ahora más que nunca, siguiendo su palabra. Responder a su llamada y seguir esa palabra a veces no es tarea fácil. Hay adversidades, demonios que acechan para intentar borrar las huellas del paso del Señor y la marca que deja el amor de una madre en todos nuestros corazones. La fuerza nos la da la gracia de Cristo, con la oración que nos hace sobrellevar cualquier obstáculo. Nuestra fe nos hace superar cualquier contratiempo que nos pueda surgir para desestabilizarnos. Es en esos momentos, ahora especialmente, cuando recuerdo a María y empiezo a tararear esa canción de infancia y de siempre: «Mientras recorres la vida, tu nunca solo estas, contigo por el camino Santa María va». Todo aquel que considera a María como madre suya ha tarareado alguna vez esta canción.



Llevar a María a mi vida supone arrodillarme ante lo sagrado, venerar a la más humilde, aceptar ser su siervo llevando a mi persona el reflejo de su presencia. El sí de María lleva consigo esas ráfagas de luz que iluminan nuestro camino, siendo siempre el faro que guía nuestros pasos. En sus manos desnudamos el alma abrigando nuestro cuerpo mientras llena de esperanza nuestro corazón.

¿Qué sería de nosotros sin el sí de María? Seríamos un barco a la deriva al que las olas lo llevan de un sitio a otro sin un rumbo concreto, guiados por el viento. Seriamos peregrinos sin brújula, vagabundos sin meta, noches sin esperanza de luz en la oscuridad de lunas menguantes.



La pandemia no puede ser impedimento para vivir intensamente desde casa nuestra romería. Con el compromiso y la responsabilidad que los tomelloseros siempre hemos demostrado, engalanemos nuestras casas, desempolvemos las blusas y pañuelos y tengamos el corazón dispuesto. Recibamos en lo más profundo, con sentimiento romero, a nuestra querida patrona.

De nuevo, en medio de la incertidumbre, gritamos con seguridad y esperanza ¡Viva la Virgen de las Viñas¡ ¡Viva su niñete!



Dejar respuesta

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre