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Es importante que entiendan la excepcionalidad del momento, de lo que va a conllevar directamente la enfermedad, lamentablemente con miles de muertos y lo que nos viene después, la mayor recesión económica de nuestra historia viva.

El coronavirus se ha llevado por delante todas las previsiones económicas del Fondo Monetario Internacional, comparándola con la peor crisis desde el crack de 1929.



Sus perspectivas para España son demoledoras: una caída del Producto Interior Bruto del 9,4% este año, que viendo como están aconteciendo los hechos, auguro aunque sea atrevido, que será al menos de un 15% más, llegando a casi el 11%, principalmente por la dependencia que tenemos en el sector turístico, que el año pasado generó 2,8 millones de empleos y significó el 14,6% del PIB.

El paro, por su parte, se disparará por encima del umbral del 22%, sin contar con más de 3,5 millones de trabajadores que están en situación de ERTE y que cada vez se cuestiona más conforme pasan las semanas, que sean capaces de recuperar en su totalidad el empleo.



El gasto público, según el Programa de Estabilidad remitido por el Gobierno, llegará al 51,5% del PIB, llegando a la friolera de 575.000 millones de euros, mientras que la estimación de ingresos será de 460.000 millones de Euros.

Pero el dato más preocupante es el de la deuda pública, que se encaramará en los 1.400.000 millones de euros (1,4 billones) llegando a superar el 115% de nuestro PIB y siempre en las mejores de las previsiones. Esto supone, que cada uno de los españoles, incluidos los recién nacidos, tengamos una deuda por habitante que se aproxima a los 30.000 Euros.

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En una economía como la Española, no podemos permitirnos estos índices, contando con la mayor red de funcionarios a nivel europeo “3.248.000”, más del 14% de la totalidad de activos que son 22.994.200 personas, y una población muy longeva, lo que nos llevaría a tener la escalofriante cifra de “21 millones de personas cobrando del estado”, lo que supone más de 25.000 millones de euros mensuales, que podría agravarse con la aprobación de la Renta Mínima Vital, una auténtica barbaridad.

Quizá estemos de acuerdo en cosas, quizá no. Pero en lo que creo que si estaremos de acuerdo, es que nunca podremos llegar a pagar lo que debemos, nunca jamás.


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Actualmente nuestra deuda es superior al PIB anual y seguirá subiendo porcentualmente, por lo que estamos en un escenario, que aunque trabajáramos todos los españoles durante más de un año y  no gastáramos ni un céntimo (ni pensiones, ni seguridad social, ni infraestructuras etc…) aún así, seguiríamos debiendo dinero al mercado.

El nivel de deuda pública que se va a alcanzar tras pasar esta maldita situación del COVID-19 es insostenible. La buena noticia es que es insostenible a nivel mundial y el cuento en este escenario ya cambia… ¿por qué?.



Creo, que es la única o última oportunidad que queda para poder rebajar tan salvajes niveles de deuda pública.

¿Por qué no hacerse quitas entre estados?

Esto permitiría bajar los niveles de deuda, que con los tipos actuales son relativamente sostenibles, pero con un alza de los tipos y de la prima de riesgo, si no logramos contener la situación haría que el estrangulamiento financiero fuese mortal.



Estamos ante un callejón sin salida. Lamentablemente, los ciclos políticos no son propensos a mirar con la cabeza alta y visualizar un proyecto real de país, que nos permita crecer como sociedad.

Tenemos que incentivar a los miles y miles de empresarios y autónomos, que van a sufrir su verdadero virus una vez finalice este drama. Pero no regalando dinero, nos han de regalar confianza y estabilidad.


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Tasas impositivas más bajas, que permitan tener más margen o menor estrangulamiento financiero. Hay que bajar impuestos para que todos podamos aportar más impuestos indirectos al estado. Hay que incentivar el consumo en estas fechas que van a ser terribles…

Si se incentiva el consumo, rebajando impuestos directos,  bajando el IRPF e Impuesto de sociedades, se recauda más por IVA. Si se consume más, se produce más, se necesita más personal, se baja la tasa de desempleo, el estado ahorra dinero… ¿Qué parte es la difícil de entender?

El modelo actual no funciona. Estamos en quiebra… ¿Van a tomar alguna solución?

Nuestro mayor enemigo es la incertidumbre, demoledora ante cualquier situación, por lo que es el momento de que el gobierno central tome decisiones importantes, para que pueda arrancar la maquinaria productiva y que no sea solo en forma de avales y subsidios.

Esta presión fiscal no nos permitirá doblegar la curva descendente, siendo el momento de inyectar capital al consumo, con la recaudación de impuestos indirectos, siendo el principal objetivo y cualquier otro camino sería un grave error.

Contamos con un tejido empresarial de 3,2 millones de autónomos, que necesitan planificar su negocio, su economía de los próximos meses, que a día de hoy, la gran mayoría tiene esa incertidumbre, que mata paralelamente junto al virus.

Ahora, necesitamos tomar decisiones valientes y eso pasa por bajar los impuestos directos.

Hay que ser valientes y hay que serlo ya.

Mi miedo es… que sembrar vientos, implica recoger tempestades.

J. Gallego

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