Salones Epilogo

Si se quiere, se puede. Esta es la historia de la tomellosera Belén Puerta, quien logró cumplir un sueño que había perseguido durante años: correr en la Maratón de Nueva York.

Todo comenzaba hace 10 años, cuando Belén empezó a dedicar una parte de su vida al deporte y, concretamente, a las carreras. Durante años veía cómo celebraban la conocida Maratón de Nueva York a través de la televisión. Dos años después de comenzar esta andadura, un compañero del club Manchathon, Javier Cepeda se había propuesto celebrar sus 50 años corriendo la Maratón de Valencia.


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A Belén, la idea le resultó bastante bonita. Sería 8 años después cuando ambas realidades -la celebración de los 50 años y la Maratón de Nueva York- se unirían en su camino, y nunca mejor dicho. Como regalo de reyes, recibió un viaje para celebrar su 50 cumpleaños corriendo la Maratón de Nueva York, celebrada el primer domingo de Noviembre.

«Yo no lo sabía, y cuando vi lo que era estuve llorando 3 días», ha contado Belén a enTomelloso.com, un evento para el que estuvo preparándose 2 meses por cuestiones de salud, aunque se recomienda llevar 3 meses de preparación. «Para ser Nueva York, que es bastante dura, ha salido bastante bien».


Ayto de Tomelloso – Teatro por los pelos

A esto habría que sumar el cansancio acumulado después de muchos factores: el viaje en avión, el cambio de horario, los madrugones, o el hecho de que los días previos se dedicó a «patear» la ciudad para hacer turismo.

Llegado el gran día, la recogieron a las 5:45 para llevarla a la salida de una carrera de 42 kilómetros en la que participaron unas 55.000 personas. «En la salida lloré», nos relataba Belén, puesto que el ambiente estaba lleno de emoción, acompañado por la canción «New York, New York» de Frank Sinatra, un militar cantando a capela el himno de Estados Unidos, cañones y muchas banderas.


Ayto de Tomelloso – Teatro por los pelos

Un salida «muy americana» a la que le siguió un recorrido espectacular. «Cada barrio que pasas es distinto, parece que estás en otra ciudad». Además, según nos contaba Belén, en muchos de esos barrios se vio envuelta en un ambiente de apoyo, con personas animando a los corredores acompañados de música y gritos de ánimo.

Con todo ello, «al principio dudas de que se te vaya a hacer el camino corto, pero luego el último tramo es muy duro». Concretamente, la Quinta Avenida, donde Belén se enfrentó al reto de subir 5 kilómetros sin parar, junto al recorrido de Central Park.


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Sin embargo, el desafío no fue suficiente para vencer a Belén, quien logró llegar a la meta envuelta en lágrimas de la emoción: «lloré más que una magdalena». Ahora, nuestra paisana ya ha vuelto a Tomelloso, pero no sin traer consigo desde la otra punta del mundo un montón de recuerdos cargados de emociones, y con una medalla en la que quedará grabada una cifra que demuestra que su sueño se ha cumplido: 4 horas, 21 minutos.

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