Salones Epilogo

Hoy he invitado a un amigo de Alicante y a una amiga de Madrid a pasar el día en Tomelloso. Son las de las 8 de la mañana, es 27 de septiembre, y acabo de leer en Twitter que se celebra el Día Mundial del Turismo. ¡No podría haber escogido una fecha mejor!

Obviamente, antes de disfrutar del día, he decidido regalar a cada uno de mis amigos un Diccionario Tomellosero, para que las “criaturas” entiendan las 4.800 palabras que van a escuchar hoy en este lugar de La Mancha.

Foto: Diccionario Tomellosero de Julio Perez Cuartero

Bodegas Verum

Al  llegar a Tomelloso a estas horas, “con la fresca”, lo que es oportuno y menester es “desayunar en condiciones”. ¡Ojo! porque en aquí no desayunas si no lo haces dos veces. Y es que en Tomelloso se desayuna y se almuerza. Por tanto, ¡calma! A primera hora conviene tomarse unos churros con chocolate en alguna de las cafeterías de la localidad. Nosotros, hoy jueves lo hemos hecho en la Churrería Manchega.


DipuCR – Sabores del Quijote

“Harticos” y listos para empezar el día nos dirigimos a la Posada de los Portales, situada en la Plaza de España. Construida en el siglo XVIII, es un monumento histórico artístico de esta localidad. Fuera nos encontramos a un montón de “hermanos” charlando de la vendimia, el tiempo y la política, pero dentro del edificio, nos detenemos en su exposición, y, como no podía ser de otra manera hoy, visitamos la Oficina de Turismo. Con un poco de suerte, en la oficina nos encontraremos al concejal de Turismo Raúl Zatón, al que tengo especial aprecio. A los profesionales que trabajan allí o al propio Raúl podemos preguntarles ¿qué sitios nos recomiendan visitar hoy? Y Raúl, con ese don de gentes y de palabra que le caracteriza, nos explicará, seguramente, que no podemos perdernos el Museo López Torres, el Museo del Carro, el Museo Infanta Elena… Necesitaremos una buena memoria para no olvidarnos de ninguna de sus recomendaciones.

Tras la Posada, que recordamos abre “tempranico”, pasearemos por el centro de Tomelloso para detenernos delante del Ayuntamiento, construido en el año 1904 por el Arquitecto de Albacete Francisco Manuel Martínez Villena, sobre las ruinas del antiguo ayuntamiento y de la Casa de la Tercia, que estaba junto a él. Actualmente alberga la sede administrativa de la localidad y en él vamos a poder visitar la sala Francisco Carretero, con obras de este magnífico pintor local. En este trayecto tendré que avisar a mis amigos para que no se extrañen cuando vean pasar por la plaza principal algún tractor con un remolque de “ugüas”. ¡Y es que estamos en plena vendimia!.

Remolque de uvas con colmo

AYTO – Tomelandia 2018

Como a las once de la mañana  ya habremos “hecho gana”, así que hay que pensar dónde almorzar. En Tomelloso hay más de 300 establecimientos para hacerlo, pero nosotros hoy elegimos uno de esos sitios típicos, el Mesón Plinio (avenida de Antonio Huertas, 36). Allí pediremos, como es de rigor, unas buenas gachas, con su cebolla morada, guindilla y vino tinto, ya sea de la Cooperativa San José, de la Vinícola o de Verum.

Gachas

Ahora sí, podemos visitar un elemento esencial de la arquitectura industrial tomellosera, las chimeneas, donde se quemaba el alcohol. Primero nos acercamos a la Chimenea de Domecq, en la calle del mismo nombre, y, a continuación, visitamos la Chimenea de Fábregas, en la calle Ruiseñor.


MANCHATEL – FIBRA ORGANGE INLINE

Tiene la forma de “un pirulo” y junto a ella encontramos “la destiladora”, aún en manos privadas, y que puede ser uno de los atractivos futuros en esta ciudad. Tiene la forma de un cubo perfecto y las vistas desde su ático, son, sin duda, espectaculares.

Torre destiladora y chimenea. Foto de: josemanuelolmedo.wordpress.com

Nos dirigimos al Museo del Carro, situado en la carretera a Pedro Muñoz. El museo abre a partir de las 11h y es conveniente llamar previamente para cerciorarse de que está abierto. Se exponen numerosos aperos de labranza, elementos relacionados con el cultivo de la vid y la elaboración del vino y curiosos objetos que nos recuerdan cómo se vivía en Tomelloso en siglos pasados.


AMFAR  – Fin de Año

En este museo encontramos otro icono importante de la arquitectura tomellosera: los bombos. Son construcciones rústicas, de una planta, hechas fundamentalmente de piedra, y sin ventanas. Cuentan con una puerta de acceso y algunas de ellas tienen una chimenea. Se hicieron en la segunda mitad del siglo XIX para facilitar a los mineros de estas localidades un refugio cuando estaban realizando sus tareas agrícolas.


DIPUCR – Tu mejor compra

Y si tenemos suerte, podemos encontrarnos en una de las calles de Tomelloso con el genial poeta Dionisio Cañas, que es uno de los propietarios de estos bombos. Con él, además de hablar de poesía, arte y política, descubriremos más cosas de estas joyas arquitectónicas que decoran el paisaje rural y lo embellecen, proporcionando a Tomelloso una seña distintiva y peculiar.

Llega la “hora del vermú” con lo que toca tomarse un aperitivo en el Lauticia o una caña en el Julia (zona centro) y después irnos a comer. En Tomelloso hay decenas de opciones a la hora de sentarse a la mesa. Según el lugar y el tipo de comida que apetezca podemos optar por sitios de comida tradicional, como puede ser Casa Justo, y su bacalao, o el Restaurante Alhambra, y su ensaladilla, o la Parrilla, o el restaurante Epílogo, que tiene platos geniales. Si prefieres tapear, puedes hacerlo en el Bimba o en la Sol. Si te gusta la comida en una antigua casa manchega de principios de siglo, tu sitio es La Antigua. Si lo que te apetece es una pizza, estás de enhorabuena, porque Tomelloso es “la capital mundial de la pizza”. Aquí puedes visitar al campeón mundial Marquinetti en su local. Y si tienes la suerte de encontrarte al artista y cocinero Manuel Buendía quizás te invite a comer en la Sociedad Gastronómica de Tomelloso.


Hidymec

Antes de volver a la caminata, con esta temperatura pegajosa y el olor a mosto, necesitamos un café. Vamos a visitar a Javi en su café de la Glorieta (c/ pintor López Torres, 29). Javi es firme heredero de la tradición hostelera de Álvaro, un amigo que abrió este local hace 36 años, para que además de tomarte un buen café, escuchar jazz, jugar al billar, al ajedrez, leer tu libro o echarte unas risas en buena compañía.

Y con la “panza” llena y el café “sorbido”, cruzamos la calle y entramos al Museo de Antonio López Torres. Como todo lo que diga de este museo va a ser poco… solo puedo decir que lo mejor es visitarlo. López Torres, es el tío de Antonio López García, el mejor pintor actual de nuestro país, del cual espero que algún día podamos tener un museo en Tomelloso. Nada me gustaría más que mis amigos de esta localidad puedan disfrutar de las geniales obras de este artista, como esas que veo yo cada día en la estación de Atocha, en Madrid.  La obra y la vida de este genial pintor debe convertirse en una referencia cultural imprescindible en Tomelloso. Por eso, en un día como hoy, en el que celebramos el Día Mundial del Turismo, es necesario trabajar para que el museo Antonio López García sea una realidad y convierta a la ciudad de Tomelloso en un centro de referencia nacional del arte contemporáneo.

Y después del museo, el cuerpo nos pide visitar alguna cueva. Tomelloso cuenta con unas 4.000, que los “brazos” tomelloseros han picado a lo largo de los años en la piedra caliza para guardar y conservar el vino. Por eso, paseando por sus calles vemos rejillas en las aceras, muchas de ellas aún son lumbreras, hechas con el metal de las ruedas de los carros.

Para ver la mayor cueva que jamás hayas visto hay que visitar la cueva de Verúm, pero debes ponerte primero en contacto con ellos.

Cueva de Bodegas Verum

Y a media tarde, tenemos que acercarnos a alguna de las pastelerías de la localidad. Las que están cerca de la estación de autobuses tienen excelentes dulces, o ir hasta Ramarsan a comprar pastas o a la Panadería Sánchez, para probar sus deliciosas tortas de anís. Y si eres más de helados, te recomendamos que visites Helados Elodia donde Faustino te servirá el mejor helado de mantecado de la Mancha, o te pases por la Ibense y pruebes el de turrón, o por La Chon, para beber una refrescante horchata.

Aún queda un poco de tarde para visitar el Santuario de la Virgen de las Viñas y sus alrededores o el Pantano de Peñarroya, donde fotografiar magníficos paisajes.

Y como esto creo que mis amigos se van de Tomelloso pensando que no podían celebrar en mejor lugar el Día Mundial del Turismo. ¡Ah! antes de marcharse les sugiero que “recompongan el cuerpo” en la Tapería el Bullicio (calle Felix Grande, 3) y  “lo remojen” después en el Combo Sound Club, con las actuaciones de los Hermanos Osuna, o en la Sala Beat, para despedir el día con música más alternativa.

Pues lo dicho… ¡Feliz Día del Turismo!

José Alberto Crespo Jareño
Anabel Sánchez Rebollo

EURO CAJA RURAL PIE

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