Juventud por el Clima se ha concentrado este viernes en la Plaza de España de Tomelloso, en el arco del «Día de la Acción Global», donde ha leído un comunicado que reproducimos a continuación:

Hoy, 25 de septiembre, Día de la Acción Global, no podemos negar que el contexto mundial ha cambiado radicalmente debido a la crisis económica y sanitaria provocada por la COVID-19. Sin embargo, por mucho que la economía se pare, la crisis climática se agrava día a día. Por tanto, desde Juventud por el Clima Tomelloso vemos de vital importancia concebir esta situación como la oportunidad de cambiar nuestra mentalidad. Un futuro verde es posible pero para ello tenemos que ponernos manos a la obra ya.



A nivel global son innumerables los problemas a los que la humanidad se enfrenta: tanto nuestro sistema de consumo, como la forma en la que nos desplazamos o, incluso, el modo en el que producimos; están llevando al planeta al colapso. No obstante, tampoco alcanzaremos un mundo respetuoso con la naturaleza si ni siquiera lo somos entre nosotros y nosotras. De aquí que la justicia climática sea uno de los pilares fundamentales de nuestro movimiento. No podemos permitir que los territorios del planeta que menos han contribuido a su destrucción sean los que más sufran las consecuencias. Tampoco concebimos una justicia climática que calle ante las desigualdades sociales. Un cambio como la transición ecológica no puede ser sino a mejor, es decir, debe asegurar mejores condiciones de vida a todas las personas.



La concentración de hoy está centrada en uno de los ejes estructurales de nuestro sistema económico: el trabajo. Un eje que actualmente está estrechamente asociado a la precariedad, la desigualdad y la destrucción del territorio. Ser joven hoy en España implica que la mayor parte de tus trabajos sean temporales, realizar horas extra sin remunerar o percibir salarios irriosos, cuando no el desempleo. Casi la mitad de los jóvenes de nuestro país no encuentran empleo. ¿Cómo van a poder así tener una estabilidad económica o empezar a formar una familia?

Hace falta avanzar hacia un nuevo modelo laboral, más justo y ecológicamente sostenible. Pero no se puede basar en falsas soluciones ni en milagros imposibles. Es imprescindible reducir nuestro consumo de materiales y energía, como también lo es redistribuir la riqueza mediante una fiscalidad justa y garantizar puestos de trabajo que sean compatibles con una vida digna para todas las personas.



Hay un tema que ahora nos toca muy de cerca. Un tema estrechamente vinculado con el sector primario, aquel que da de comer al mundo. Hablamos de los temporeros y temporeras. Este verano, al igual que en los últimos años, hemos visto cómo decenas de temporeros se han visto obligados a vivir hacinados, en condiciones miserables e infrahumanas; en naves, locales y casas abandonadas de nuestro pueblo.

Obviamente, esta situación no es normal ni debería serlo. Desde Juventud por el Clima, pedimos que el Ayuntamiento, por un lado, presione al Ministerio de Trabajo y Economía Social para que se incrementen las inspecciones de trabajo en el campo. También, para que avance en una legislación laboral efectiva, además de un nuevo Estatuto de los Trabajadores. Pero por otro, que llegue allí donde ahora solo opera la falsa caridad.



A la empresa privada vinculada, a los propietarios del campo, les exigimos que se ajusten a la ley y que ofrezcan un alojamiento digno a aquellos trabajadores que lo necesiten. También, que adapten sus medios mecanizados a las nuevas formas de energía y que apuesten por un modelo menos agresivo con el entorno. Pero igualmente, comprendemos que pasan por una situación difícil, y que para solventarla, debe haber precios justos y una PAC verdaderamente eficaz, redistributiva.



En cuanto al sector industrial, vemos cómo la Junta, mientras promociona a otras ciudades con problemas comunes; se olvida de Tomelloso, un pueblo siempre emprendedor y con iniciativa. Vemos cómo además, el Gobierno de España sigue sin tener en cuenta los retos y problemas que implica vivir en la España vaciada.

Para consolidar tejido, para garantizar empleos de calidad que mantengan a nuestros jóvenes en Tomelloso, es más necesario que nunca una fuerte inversión pública en nuevas industrias y energías verdes, tal y como ha marcado el reciente acuerdo de la Unión Europea. Que los trabajadores afectados por fenómenos como la deslocalización, o por el cierre de empresas contaminantes y obsoletas, no se vayan a la calle, sino que tengan una alternativa laboral sostenible. Y que la formación profesional sea un verdadero instrumento de inserción en el mercado laboral, y no una fábrica de desempleados. En definitiva, un verdadero Green New Deal.



Una vez más el ecologismo muestra su transversalidad. En este caso vemos cómo trabajo y transición ecológica van muy ligadas. En un mundo donde los trabajos ya se hallan precarizados, la capacidad de resiliencia frente a la crisis climática es mínima. Del mismo modo que nuestro mundo está sufriendo una transformación impredecible, no podemos asegurar qué trabajos ni en qué condiciones seguirán existiendo en un futuro. Es por eso que las administraciones públicas deben ir un paso por delante e impulsar todas aquellas áreas económicas que favorezcan el respeto del entorno y neutralidad de emisiones de carbono. Además, el Estado tiene la responsabilidad de asegurar unas condiciones dignas para todos los trabajadores.

En definitiva, desde Juventud por el Clima creemos que dentro de la lucha contra la crisis climática, la batalla de un empleo verde y de calidad es posible de ganar. Para ello, apelamos a la responsabilidad del Estado, de las empresas y a la empatía de tomelloseros y tomelloseras para que pongan su granito de arena en lo que puede ser una revolución verde. Un futuro sostenible no es una opción, es un deber y estamos seguros de que con el apoyo de toda la ciudadanía, es posible.



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