Antonio López ha reconocido que, si no le hubieran pagado el cuadro por encargo de la Familia Real, que pinta desde 1994, y no viera la forma de acabarlo, lo tendría que dejar inacabado.

El maestro del realismo ha participado hoy en un curso de verano de la Universidad Complutense en El Escorial, en el que ha precisado que, desde que empezó el retrato de la familia real hasta ahora, ha acumulado una serie de «experiencias» y «vivencias» que le están «ayudando a contarlo».antonio-lopez



Desde que fotografió a los Reyes y a sus tres hijos, todavía solteros, en 1992, el cuadro ha tenido «mucha evolución» en su mente, y ha admitido que todos los acontecimientos que han rodeado últimamente a la familia real están influyendo en su elaboración, al señalar que «todo influye».

«Les estimo mucho, y no hay nadie que se libre de dolores y de problemas», ha sentenciado.



López ha reconocido que tarda mucho en terminar sus cuadros, algunos hasta «veinte o treinta años», y ha asegurado que es absolutamente normal en él pintar un cuadro y pasados muchos años volver a retomarlo.

«Es una relación amorosa que tiene continuidad mientras esa relación sigue viva, y cuando te deja de interesar debes dejarla», ha sentenciado.



Ponente de lujo en El Escorial

Durante su participación en el curso «La materia pictórica: técnica y lenguaje», el artista ha señalado que aunque la materia es importante para la pintura, «lo realmente interesante es la historia que quieras contar».

En su opinión, el lenguaje de la pintura se ha abierto tanto que se ha hecho «casi infinito», y ha subrayado que, cuando te acercas a un cuadro de Goya, de Velázquez o de Tàpies, «siempre hay detrás una materia elevada, pero lo que sobresale por encima de todo es una mente elevada».

«Para vivir necesito contemplar pintura; para mí, es una dependencia», ha resaltado el maestro del realismo, quien ha señalado que sigue pensando en el cuadro de la Puerta del Sol madrileña que empezó a pintar in situ hace algún tiempo.



«Me asusta mucho pintar en la calle, me resulta muy agobiante», ha reconocido López, quien ha destacado que en las sesiones de trabajo que realizó en el kilómetro cero de la capital no veía la realidad debido a la expectación que genera, aunque ha precisado que no ha renunciado a continuar la obra.

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