Noticias: divagando entre líneas

¿Quién quiere ir al cielo teniendo duchas en el desierto?, por Cristina Fernández

En el cartel que ponía: zona de alto voltaje gire a la derecha, yo seguí todo recto. Como alguien que tiene un objetivo claro y no se para a mirar las señales de su alrededor. Eras como una ducha de agua fría en el desierto. El problema es que la ducha al final se convierte en lo mejor de ir al desierto y cada vez que te ibas todo ardía, pero tú eras la salida de emergencia de todos mis incendios. Y.. ¿quién pensó que cuando escapas del incendio no estas ardiendo? Como en pleno infierno. Aunque bueno... ¿Quién quiere ir al cielo teniendo duchas en el...

Entonces vino alguien y me habló de la vida, por Cristina Fernández

Entonces vino alguien y me habló de la vida y del amor. Me habló de risas, de noches y mañanas, de ganas , también de dolor. Me habló de ilusiones, de planes, de espera, de las personas, de luchar , y de lo efímero del tiempo. Me quedo bastante claro. No sabía lo que me estaba pasando, hasta que entendí que ya otras veces me había sentido así. No era amor, ni era dolor. No era costumbre, ni era espera. No era desgana ni aburrimiento. Era cambio, entonces sonreí, después del cambio llega el resurgir.

Veréis …., por Cristina Fernández Muñoz

Veréis... Yo no la quería tener, no la quería merecer, no quería ser el centro de su vida. Yo no quería cambiarla. Nunca la quise ver sin alas, no la quería con Veréis .... Yo no la quería tener, no la quería merecer, no quería ser el centro de su vida. Yo no quería cambiarla. Nunca la quería ver sin alas, no la quería con miedo a volar. No quería que sonriera por mí, si no conmigo. Queria que me regalara su sonrisa. No quería feliz por mí, si no feliz y conmigo también. No quería ser su dueña, quería merecerla. No la quería sin miedos, si no luchando contra...

Te odio, y… te quiero, por Cristina Fernández

  Te odio, y... te quiero Odio quererte. Te quiero odiar, Y a veces lo consigo. Te odio tanto... Avanzo, ando hacia  delante. Pero otras veces llega la calma, paro de andar y vuelvo a quererte, entonces me odio. Odio echarte de menos, odio estar perdiendo mi tiempo queriéndote, queriendo algo que no existe. Algo que tal vez nunca existió, no lo se.. Y te vuelvo a odiar por hacer que me odie, por hacer que te quiera, por haberte dado ese poder. Entonces entiendo la frase; "Del amor al odio hay un paso" Y yo lo doy varias veces al día.

El azul es el color que más me gusta, por Cristina Fernández

El azul es el color que más me gusta. Aunque no sé porque, en realidad me encanta el verde. Y mi película se llama Grandes Esperanzas. Chico se enamora de chica vestida de verde, chica juega con él, chico no pierde la esperanza y se convierte en gran pintor, y cuando yo pinto rara vez uso el azul. Casi siempre escojo el verde. Ese verde que no está en tus ojos y tampoco en tu ropa. Una vez te mire de lejos, tan lejos como puede estar el agua del mar del cielo, que aun estando lejos refleja el mismo azul. Ni si quiera me viste, yo estaba...

Hola, soy yo, otra vez, por Cristina Fernández

Hola, soy yo, otra vez. No te asustes no voy a quedarme. Vengo para traerte a ti...o a ti. A ti te llevo viendo perdida más tiempo del que nos hemos mirado, y a ti he encontrado en el baúl de cosas que un día cuide. Pensé que tal vez andaríamos buscando la sonrisa que se nos borró y he estado haciendo bocetos con el rímel que nunca llevamos, ese que se corre cuando algo nos hace llorar. Tu siéntate si quieres a hacerme de lienzo que te voy a dibujar feliz. Como cuando yo te conocí. Vamos a abrirnos de alma. Lo único que puedo hacer...

Cualquiera entiende algo…, por Gemma Olmedo Lara

No nos entendemos en la cama No nos entendemos en las maneras No nos entendemos hablando No nos entendemos pactando.   Pero si sentimos el éxtasis del orgasmo. Si sentimos la culpa y la lujuria. Si sentimos las lenguas bailando. Si sentimos el acuerdo sellado con los besos.   Pero ¿quién entiende el momento? ¿Quién disfruta el momento? ¿Quién gana entre el corazón y el pensamiento?   Piense usted lo que quiera, al menos piénselo. Aunque... mejor no lo piense y siéntalo.

Cambiar las cosas por momentos, por Cristina Fernández Muñoz

¿Sabíais que mirando a un pez en su pecera durante media hora, podéis recordar cosas que ni si quiera sabéis que recordáis? Yo no me acordaba. Creedme, aunque estas son las frases más verídicas que he escrito nunca, esta historia no es real. Al menos no es real en mi cabeza, o tal vez ha sido mi cabeza la que ha hecho de ella algo real. Creéis en las cosas? En las cosas reales.. Tiempo, espacio y todo lo que engloban. Yo a veces no. Pero otras veces, pasan por delante de mí como si pudieran rozarme. Creer... ¿Cómo se mide eso? ¿Cómo sabes si eso en...

Almas vagabundas, por Macarena Ruiz de AGustín

No estoy segura de lo que voy a escribir a continuación... Simplemente me dejaré llevar. ¿Dónde estoy? ... Realmente no pinto nada aquí. No encajo en este vaivén de emociones. No soy quien realmente debería de ser cuando estoy entre estas paredes. Me encuentro aquí... acompañada de tan sólo la tenue luz de mi habitación, conformada de las únicas cuatro paredes en las que poder evadirme. Pensando... en el afecto... en el cariño perdido... Busco un te quiero silenciado, cobarde y mudo. Un te quiero que no ha sido pronunciado... Que no ha sido escuchado. No encuentro el apoyo necesario. Vuestros brazos no pueden ser ya mi refugio. Y me pregunto...

Entre risas y vergüenza, por Gemma Olmedo lara

No puedo dejar de mirarles... Ahí está existe de forma sana. (Se quieren) Se vidrian sus ojos y les hacen destellar. Sus labios se alargan horizontalmente dejando una sonrisa permanente. Sus mejillas, cuellos y orejas se sonrojan y toman el color bermellón. No paran de moverse. Pero sus manos siempre se encuentran. Sus ojos se clavan en los de la otra persona no es una batalla, es un baile que durará hasta con la luz apagada. Se acarician el pelo como jugando. Es todo lo que anduvieron ansiando. ¿Quién podría decir que no le gusta veros así? ¿Acaso alguien puede decir quién os debe gustar? ¿Qué loco no vería vuestra...