Noticias: bernao

El olvido por Miguel Ángel Bernao

Bailan las fantasías alrededor de una hoguera en una noche sin estrellas y con hábitos de brea, se perfila el contoneo en una oscuridad perpetua y el alba aún reposa plácidamente en las quimeras.   Son los sueños del compás monótono del tiempo y allí donde jamás la luz del angosto día precipita llega el templado fuego con las briznas encendidas y la pasión encadenada a los misterios de la vida.   Cuando evoco el ancho desván de tus recuerdos siempre vacía y disimulada queda la desdicha que vela la faz polvorienta en la ilusión sentida y en los harapos tristes del polvo de la injusticia.   Atrás quedó aquello que no se alcanzó...

Tango por Miguel Ángel Bernao

Creo que hoy la tierra se empantana de nogales y es que cerca los manantiales germinan aguas

La huida por Miguel Ángel Bernao

Que no se reúna el universo, que no se llore al poeta,

¡¡Educación, respeto y compresión!! por Miguel Ángel Bernao

Cuando la esencia se deteriora, el hombre se vicia, quizá transformarlo, nada ni nadie es inservible,

Me escondo por Miguel Ángel Bernao

Me escondo como sombra tras la espalda, como el sol ante la oscuridad estrellada,

Desconozco por Miguel Ángel Bernao

Desconozco el paradigma de mi existencia, ni tan siquiera, el protocolo preciso y justo, para amarme como una existencia magnífica e impenetrable, una exaltación excesiva y bella que suplica sometimiento y comprensión plausible al clero capitular de esta agonizante existencia.   Desconozco la persuasión del silencio calmado la adecuación de mis emociones en los vacíos y los remansos donde el alma descansa tranquila.   Desconozco el tiempo, que va transitando sin rumbo, las oquedades del envejecido recuerdo perseverante y tal vez la distinguida conciencia de mi existencia.   Desconozco conocerme, en las cautivas pesadillas que declama mi subconsciente entre madrugadas y noches desconsoladas de aguaceros infernales.   Desconozco la razón que me lleva a llorar por mi, pero este...

“Cuento” por Miguel Ángel Bernao

Diría que siento desconsuelo nostálgico, ante la remembranza de una figura difusa, una mujer disfrazada con adiestrada insistencia, el dilatado ovillo entrelazado en los dedos y esas cavidades huecas, llenas de ojos insípidos, pieles envejecidas y marchitas de remangos.   Quiero perpetuar los inviernos de María -es tu nombre virginal, magnánimo e ilustrado- en la traslación condescendiente de mis sentimientos, con el dulzor amargo de un secuestro inmerecido; la muerte ya ha actuado, aquélla que habla en silencio y custodia esquinas solitarias en los instantes donde el alma se entretiene con los fragmentos de un efluvio de seductoras tonalidades.   Y vendrá a enraizar sus raíces en mi torso y tendré que escupir el veneno que me asfixia, aunque...