El “macrobotellón” del último fin de semana de mayo resume el abandono de una zona verde emblemática. Así lo han denunciado Ecologistas en Acción Ciudad Real en nota de prensa, quienes afirman que, aunque con retraso, es el momento de revertir su deterioro con una integración efectiva en la red de zonas verdes, así como la puesta en marcha de un manejo encaminado a la mejora de su masa arbórea.

Para los egologistas, los Pinos acusan la falta de mantenimiento y cuidados, lo que ha ocasionado que muchos de ellos se hayan secado o que su elevada densidad en una superficie relativamente pequeña impida un mayor desarrollo de los pies arbóreos.



«Lo que tenía que ser un espacio inspirador y atractivo para el disfrute de la naturaleza y el esparcimiento, ha terminado convirtiéndose en un inenarrable basurero por la concentración de cientos de jóvenes los fines de semana», han definido, una situación «favorecida, queremos incidir en esto, por la apatía de los gobiernos locales de los últimos veinte años».

Desde Ecologistas en Acción reivindican que poner en valor este espacio es la mejor forma de preservar nuestro entorno, recuperándolo para la población, dignificándolo de alguna manera, no sin antes acometer un plan de manejo que facilite su regeneración (trabajos de poda y limpieza, eliminación de los ejemplares en peor estado, instalación de riego por goteo, etc). Una cuestión que mencionan a tener en cuenta es el vallado perimetral del lugar (como ya se hizo, a cargo del Plan E, en el Parque de la Constitución situado justo al lado), realzándolo de alguna manera, y como seguro blindaje frente al vandalismo.



En otro orden de cosas, para los ecologistas fenómenos como el botellón precisan un enfoque más amplio que el estrictamente punitivo. «Apelar – como hace la Alcaldesa de Tomelloso, la Sra. Inmaculada Jiménez (PSOE) – a la denostada Ley Mordaza no deja ser un contrasentido cuando su mismo partido presentó un recurso de inconstitucionalidad en 2015 contra esa misma disposición legal. La declaración del estado de alarma, o el cumplimiento de las normas sanitarias y las ordenanzas municipales, deberían bastar para impedir ese tipo de convocatorias en el casco urbano y en terrenos municipales, sin necesidad de invocar una ley restrictiva y antidemocrática», explican.

Además, reclaman que el papel de las redes sociales, el sensacionalismo de algunos medios de información “serios” y la deplorable gestión de este tema por parte del Ayuntamiento de Tomelloso no ayudan demasiado a entender y tratar un problema eminentemente social que afecta a la salud pública, a la convivencia, y al medio ambiente urbano.



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