Como dice el título de este pequeño artículo que acompaña esta imagen, las «portás» antiguas que quedan, a lo largo y ancho de todo nuestro Tomelloso, son parte de nuestro patrimonio. Y es que cuentan con un encanto especial. Su rústico llamador, normalmente pesado y grande, para que se escuche bien desde cualquier rincón de la casa. Su cerradura, por la que, con un poco de puntería visual, se ve todo el corral, y es que se abren con una llave, forjada a hierro, que es casi imposible, guardársela en el bolsillo por su peso y tamaño.

Y qué decir de los tesoros que te puedes encontrar tras abrir muchas de estas portadas, y es que probablemente, por el corral debe haber maquinaria agrícola antigua, coches de hace años, incluso, gallineros y otras dependencias para albergar animales.

Todas esas «joyas» deben pasar a buen recaudo, y no acabar en contenedores o desguaces, y cuidarles como auténticos tesoros que describen la vida de nuestra ciudad de hace unas cuantas décadas.

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