Ahora en estos días que se habla mucho de logotipos y anagramas tras el cambio de «identidad visual» de la RFEF (Real Federación Española de Fútbol) transformación que ha generado muchas discrepancias y debates en las redes sociales tanto, para futboleros, como otros sectores. Si no lo han visto, les invito a ello. A mí, como a la mayoría, me gusta más el de siempre, inspirado en un diseño de Miró, otra cosa es que el nuevo, se lo hubieran «currado» algo más.

Aquí en nuestro ámbito, entre otros más, tenemos un símbolo que no necesita cambios. Y es que, nada más ver esta silueta, todo el mundo sabe, sin excepción, que se encuentra en tierras del Quijote, en Castilla-La Mancha. Por estos caminos, y alrededores, Don Miguel de Cervantes se imaginó cabalgando a Don Alonso Quijano (Don Quijote), con su caballo Rocinante y su fiel escudero Sancho Panza a lomos de su asno de nombre Rucio, en busca de gigantes que derrotar y que tan bien plasmo en su novela.



Es lo bueno que tiene ser la novela más conocida de la literatura española, y probablemente, a nivel universal. Una lectura, sublime, entretenida, moderna, etc., por la que no pasa el tiempo.



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