Rosas de Estío Gassol

Hijas de las que florecieron allá por primavera,
rosas rezagadas que en julio o en “ferragosto” ofrecen los rosales,
ajenas a su tiempo, pálidas, calladas, valientes, apenas sin olor,
temerosas que el zarpazo de algún rayo abrasador,
arrebate la frescura que sus vistosas madres sí lucieron.



Son las rosas que en el verano se abren y florecen,
fugaces como el soplo de un efímero fulgor,
que el sol envidioso pareciera querer ajusticiar,
celoso que unas luces más pequeñas y cercanas,
oculten su insoportable calor y majestad.

No caigáis en el error de florecer en este tiempo,
aguantar a que el astro rey remita en su fiereza,
no luchéis contra aquel que vanidoso, ya os ha vencido;
que es mejor ser rosa hermosa en un otoño ya sereno,
que pequeña y desvaída flor ahogada en el estío.



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