cigarro apagado

A comienzos de años todos queremos emprender nuevos proyectos que  nos alejen de los malos hábitos y nos permitan poner en marcha actividades sanas, que nos aporten vitalidad, energía, crecimiento personal y/o profesional etc. Una de esas metas puede ser dejar o reducir nuestro consumo de tabaco.



De sobra por todos es conocido lo malo que es su consumo, la gran toxicidad que tienen los miles de componentes que contiene, la cantidad de potenciales enfermedades que podríamos llegar a desarrollar, el daño que causamos indirectamente a quienes son pasivos a nuestro lado… Somos también conocedores de lo prohibido y perseguido que esta su consumo y la gran cantidad de dinero que genera su venta para gobiernos y empresarios, e incluso somos realmente conscientes de lo desfavorable que para nosotros es el consumirlo.

Sin embargo, no por el hecho de ser legal, deja de ser una droga, y como tal, pasa a tener todos los componentes de los que hablaremos más adelante en otros artículos (tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia…).

Probablemente, una de las claves del éxito en el cese o reducción del consumo de cigarrillos sea dejar de pensar en todo lo malo que tiene fumar. Es decir, en vez de pensar “tengo que dejar de fumar porque fumar produce cáncer de pulmón, laringe, lengua, esófago, estomago, boca, neumonía, muerte…”, voy a pensar en los motivos por los que YO quiero dejar de fumar.



Para ello, deben ser motivos reales, cosas que vaya a obtener ahora mismo o en un futuro cercano. Esto es lo que en psicología llamamos refuerzo positivo, y es la forma más eficaz de conseguir que las conductas se mantengan en el tiempo. Por ejemplo, voy a hacer una lista de cosas por las que Marta quería dejar de fumar cuando acudió a consulta:

  • Respirar mejor cuando salía a correr con su pareja
  • Toser menos
  • Tener la piel más tersa y bonita
  • Hacer una hucha con lo que ahorrara de tabaco y comprar una cámara de fotos
  • Disfrutar del sabor de las comidas
  • Sentirme libre cuando salgo a cenar con amigos

Ver la parte positiva de los proyectos difíciles que nos marcamos hace que aumentemos nuestras posibilidades de éxito desde el punto de vista psicológico. Es cierto que dejar de fumar requiere de una combinación de varias técnicas que, si no te sientes capaz de superar solo, siempre puedes recurrir a un profesional de la salud mental, pero desde O-PSIgeno Centro de Psicología queremos darte todo nuestro apoyo en que por fin des el paso definitivo hacia una vida sana y sin humos. La OMS nos aporta esta interesante información para motivarnos a dar este importante paso:



A las 2 horas de dejar de fumar: la presión arterial y el pulso comienzan a normalizarse.

A las 4 horas: los niveles de monóxido de carbono (CO) vuelven a la normalidad.

A las 8 horas: mejoran las molestias gástricas.



A las 24 horas: disminuye el riesgo de padecer infarto de miocardio.

A las 48 horas: mejora el sentido del gusto y el olfato.

A las 72 horas: aumenta la capacidad y la función pulmonar (el ex fumador se siente mejor físicamente y aumenta la resistencia física).



Al cabo de 7 días: su organismo se verá liberado totalmente de la nicotina y por tanto de la adicción física.

Al cabo de un mes: disminuye el riesgo de desarrollar bronquitis y enfisema (la tos matutina comenzará a reducirse gradualmente).

Después de tres meses: los pulmones funcionarán normalmente.

Al año del abandono: disminuirá a la mitad el incremento del riesgo de enfermedad coronaria.

A los 5 años: disminuirá a la mitad el riesgo de cáncer de boca, garganta y esófago.

A los 10 años del abandono, disminuirá a la mitad el riesgo de padecer cáncer de pulmón y cáncer de páncreas.

Tras el abandono a largo plazo, reducirá el riesgo de muerte por Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

 



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